Editorial Pueblo Blanco
© Luis Alberto Melograno Lecuna
© Pueblo Blanco Producciones Culturales
por Luis Alberto Lecuna
PRÓLOGOEspontáneamente, ese texto fue redirigido por numerosos lectores a sus amigos y a otras listas de correo, generándose una cadena que hizo que un imprevisible número de personas lo leyera. Lecuna recibió cientos de emails de diversas partes del mundo, asociándose al dolor que todos sentíamos, y entre ellos, el de Pablo Garriga, un argentino que con mucho esfuerzo comenzaba ese año a dirigir “El Suplemento”, la única revista editada en California destinada a la comunidad de residentes argentinos en EEUU.
El pedido de publicación de esa nota, fue el inicio de una amistad virtual y de un desafío que Lecuna asumió desde entonces: comprometerse a escribir periódicamente un artículo de fondo sobre la realidad de su país, destinado especialmente a los argentinos de la diáspora.
Cuando vi algunos ejemplares de esa revista quedé conmovido, porque se percibía vivamente en sus avisos publicitarios, en las actividades deportivas y culturales que promocionaba, en el correo de lectores, la enorme añoranza de una Argentina que muchos de ellos habían dejado definitivamente.
El destierro auto impuesto, la necesidad de tener un futuro sustentable, la imposibilidad de desarrollarse en su profesión, en fin, el exilio voluntario o involuntario de un país que viene desde hace décadas expulsando a sus hijos, los había llevado a rehacer sus vidas lejos de la tierra del tango y el folklore, de los asaditos y el fútbol dominguero, del mate y el dulce de leche, aficiones tan caras a argentinos y uruguayos.
Precisamente, mi condición de oriental me permite asociarme al sentir de los argentinos manteniendo a la vez cierta distancia que ofrece una perspectiva digamos, interesante.
Por esas cosas de la añoranza, me daba la clara impresión de que de algún modo, cada uno de los argentinos del exilio había construido en su mente una Argentina ideal, armada con los retazos de sus mejores recuerdos personales, rescatando las cosas que mitigan la nostalgia, y con la esperanza de creer que ese país soñado algún día se concrete.
Este libro toma como base artículos que Luis Alberto Lecuna fue escribiendo en estos últimos años en la citada revista estadounidense y su homóloga de
Me consta la capacidad comunicacional de este notable escritor, periodista, educador y hombre de la cultura rioplatense que viene desplegando su actividad en ambas márgenes del Plata, empeñado en remar contra la corriente, siendo fiel a sus convicciones y también al convencimiento de que Argentina puede superar sus vicios y ser un país mejor, colaborando decididamente con sus países hermanos en el resurgimiento de nuestra patria grande latinoamericana.
Su lectura trasunta además dos facetas caras a la medicina, especialmente para un país enfermo: diagnóstico y terapéutica.
Y por último, este recorrido por la historia reciente también sirve para ejercitar la memoria de modo de tratar de no tropezar tantas veces con las mismas piedras, circunstancia tan afín a los argentinos.
Mariano J. Windis, Montevideo, 2006
1. El Asesinato de un Maestro
El día previo a las vacaciones de invierno, envié a toda la comunidad educativa de mi colegio una nota titulada "Acerca de ese desprestigiado oficio de ser patriotas". En ella me refería precisamente a aquellos “hombres de carne y hueso, con fortalezas y debilidades, que fueron fieles a sus convicciones, a sus sueños e ideales... Hombres y mujeres que no se sabían patriotas, no se sentían como tales. Simplemente cumplían con su deber. No perseguían dinero ni jubilaciones de privilegio ni el aplauso ni el bronce o el mármol.
Simplemente tenían ideales comunitarios a los que consideraban más importantes que ellos mismos. Por eso los consideramos patriotas: por pensar primero en el bien común”.
Lo que acaba de pasar es algo terrible. No hay peor asesino que quien aún con las manos tintas en sangre y después de haber cometido su macabra acción, desconoce haber hecho lo que hizo.
El país que deploro, ese país mediocre, banal, le ha dado la estocada mortal a uno de los escasos patriotas que tenía, a alguien que expresamente siempre quiso que cuando muriera se lo recordara no como a un prócer, no como a un excelente ser humano, no como a un sabio y excepcional hombre de ciencias que le había salvado la vida a cientos de personas y brindado a la comunidad mundial un método revolucionario para prolongar la vida de pacientes cardíacos.
Rene G. Favaloro simplemente deseaba que cuando muriera se lo recordara como a un maestro. Tal y tan grande era su vocación docente. Un docente de raza es aquél sin horarios, dispuesto al esfuerzo que no rehuye el sacrificio y la entrega total, un ser con la pasión a flor de piel, un ser ético a carta cabal, porque sabe que es referente de sus alumnos, y porque el ejemplo es la mejor enseñanza.
Las crónicas dirán sobre el contenido de las cartas que dejó, se referirán a los avatares económicos y financieros que atraviesan todos los que apuestan a un país distinto, a una Argentina de la que nos sintamos dignos y orgullosos.
Esta Argentina insensible a los pioneros y patriotas me da dolor, me da vergüenza, me provoca indignación y asco. Por eso, con mi ínfimo granito de arena he tratado durante toda mi vida de luchar día a día por ese otro país que soñaron nuestros próceres fundadores, por ese país mejor que soñó el Dr. Favaloro, por ese país que estoy viendo cada vez más lejano...
Un sarcástico de profesión, dijo alguna vez: "Argentina es el país del futuro... y siempre lo será..."
Acostumbrados a encontrar siempre un enemigo externo a quien responsabilizar de nuestras ineptitudes como sociedad, surgirán desde luego presuntos causantes y causales de la muerte del prestigioso cardiólogo. Yo prefiero decir que estamos como estamos y nos pasa lo que nos pasa, porque somos como somos.
Favaloro ya no está entre nosotros. Esto significa que el país deseado,
Es doloroso. Es lamentable. Es angustiante.
Y esta muerte anunciada y desoída, se provoca en el mismo momento en que se incrementan como nunca las colas frente a las embajadas de países extranjeros... Colas de argentinos que han matado o están matando definitivamente al patriota potencial que tienen adentro, rendidos ante la desazón de un país mediocre que asfixia a quienes quieren cambiarlo, y antes de morir, prefieren iniciar una nueva vida en el extranjero. Esas largas colas me aterran. Colas de compatriotas muertos en vida, por aquello de que "muertos son los que tienen muerta el alma, y viven todavía..."
Y no es problema de ningún perimido color político: todos, fachos y progres se hermanan en la misma medianía intelectual, ya que es esta sociedad la que votó tanto al gobierno como a la oposición, ya que es la sociedad actual la que admite con su inacción extremos que van desde la intolerancia racista hasta la tolerancia excesiva de travestidos con los pechos siliconados al aire en la vía pública.
La muerte del maestro me ha cambiado la vida.
Me deja perplejo.
Me deja vacío.
Es al menos para mí, un antes y un después.
¿Tiene que pasar algo más patético para darnos cuenta que hemos tocado fondo? ¿Será posible que algo tan trágico para el concepto de patriotismo, un hecho que nos enluta y nos compromete, llegue a pasar desapercibido entre la vorágine de información basura que nos brindan graciosamente muchos medios?
Ya imagino las culpas y reproches cruzados de unos y otros, las expiaciones y los actos y actitudes vindicatorias tardías que desde luego no nos traerán a la vida al maestro Favaloro.
Hagámonos cargo alguna vez en la vida, señores: todos han matado al maestro. El país que sólo sabe agitar la bandera nacional cuando juega la selección de fútbol y que canta el himno con la voz escasa y apagada, el país que no usa cinturón de seguridad y cruza las calles por la mitad de cuadra, el país de corruptos de uno y otro signo político, el país de las prebendas y negociados, el país del "sálvese quien pueda", el país que no apoya a las PyMes y emprendimientos privados como el de Favaloro, el país que hace que hayan desaparecido infinidad de fuentes de trabajo, el país que está accediendo a este mundo globalizado pletórico de oportunidades con la cabeza gacha, acaba de matar a uno de los escasísimos patriotas que le quedaban y luchaba desde su trinchera por una Argentina mejor.
El 29 de julio debiera ser instituido como el Día de
Julio 2000
2. Argentina, Educación y Futuro
Si convenimos en que
No está a la altura de su misión la institución educativa que forma estudiantes y profesionales altamente capacitados en contenidos, pero que sólo se constituyen en sangre de recambio para un país viciado de corrupción en su estructura, en sus instituciones, en sus gobernantes, en sus empresas. La formación técnica, el dominio de una disciplina o una profesión, es sólo una parte de la formación general.
Si pretendemos una formación integral, el horizonte axiológico es el que debe primar. Todo estudiante debe ante todo ser formado en valores humanos.
Amor, Paz, Verdad, Rectitud.
De éstos se desprenden los demás valores.
Estamos asistiendo como patéticos espectadores al estadio final de la vida de un paciente, un país cuyos estertores agónicos nos preanuncian una muerte inminente.
En el corto plazo, en los tiempos que vienen, nos tocará asistir desde la pasividad o desde el protagonismo (cada uno elige su rol), a una instancia crucial: al proceso de creación de una nueva Argentina, o al de la literal desaparición del país en cuanto tal.
Hace treinta años, un protagonista de la historia argentina amado y odiado con igual intensidad, acuñó desde su exilio español en "Puerta de Hierro" una frase destinada precisamente a los días que hoy nos tocan vivir: "El año 2000 nos encontrará unidos o dominados".
Pues bien, hemos llegado al año 2000 privatizados, globalizados, no nos quedan ni las joyas de la abuela, y no tenemos ni los recursos ni las políticas ni los políticos ni los gobernantes ni las estrategias para dejar de formar parte del furgón de cola de la sociedad mundial actual.
Es necesario, imprescindible, "barajar y dar de vuelta". Es menester iniciar
Practicar la "resistencia activa".
Oponerse con decisión a la corrupción y a la injusticia.
Ser cada uno, en su microcosmo cotidiano, en su ámbito de acción, el artífice de una nueva Argentina: Una Argentina ética, solidaria, digna, incorruptible.
La coima no se concreta si una de las partes que la conforman, desiste de su rol.
Si no hay coimero, no hay coima.
Si no hay quien se deje coimear, tampoco hay coima.
Si le hacemos ver sistemáticamente su error urbano y de mal vecino a quien tira desaprensivamente basura en la calle, o hace defecar a su perro en la vereda, quizás esta persona comience a reflexionar sobre su accionar, y algún día cambie...
¿Estamos en una crisis profunda y terminal? Pues seamos proactivos, y en vez de verla como peligro, vivámosla como oportunidad de cambio, de mejora, de construcción de un país mejor, de gestación de esa patria soñada que por ahora sólo existe en un rincón de nuestro corazón, de nuestra mente, de nuestros deseos más puros.
Sumemos granos de arena sin claudicar, y sin darnos cuenta, habremos hecho una playa.
Prediquemos con el ejemplo.
Seamos cada uno el cambio que queremos ver.
Generemos en nuestro campo de acción, en nuestra familia, con nuestros amigos, en nuestro trabajo el clima que nos encantaría ver y vivir en todo el país y sus instituciones.
Porque no todo está perdido.
Hay mucha gente honesta. Muchísima. Hay muchos argentinos a quienes les duele la patria. Hay mucha gente que lucha desde el anonimato. Gente que demuestra con hechos concretos su decisión de luchar por esa Argentina soñada y siempre postergada.
Controlemos a nuestros gobernantes, que están allí para servirnos, no para servirse de nosotros. Apoyemos a los medios de comunicación que estén por el cambio, que investiguen actos de corrupción, que estén del lado de
Integremos organizaciones no gubernamentales que velen por la justicia, por la ética, por los valores humanos, que controlen, que denuncien actos de corrupción.
Los poderosos no son ni los gobernantes ni la prensa.
Los poderosos somos los ciudadanos si sabemos organizarnos para defender nuestros derechos y supervisar a nuestros empleados que ocupan consejalías, intendencias, gobernaciones, y los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.
Y fundamentalmente, tenemos que acercarnos a las escuelas, participar, porque en ellas está lo más valioso que tenemos: nuestros hijos.
De nosotros depende que las escuelas y universidades sean el Refugio de
Octubre 2000
3. ¿Irse o quedarse?
¿Irse o quedarse? Esa es la pregunta que se hacen miles de compatriotas que viven (o sobreviven) acosados por una recesión económica que ya lleva varios años y con escasos indicios de que termine.
Una tanguera bruma de melancolía, desilusión y desesperanza se ha apoderado de los argentinos, que siguen sin ver la luz al final de este oscuro túnel de recesión económica que ya lleva tres años...
Como dice el dicho campero, "El que se quema con leche, ve una vaca, y llora". Los argentinos siguen desconfiando de sus gobernantes hasta que no vean señales claras de reactivación, de disminución del gasto público, de los exorbitantes sueldos de muchos funcionarios, de...
El mega canje ha consistido en reemplazar bonos de la deuda externa argentina que están por vencer, por otros bonos a 5, 10, 20 o 30 años a mayor interés. En otras palabras, un desahogo financiero ahora, y un mayor ahogo financiero a futuro...
¿Qué otra medida queda para no caer en el default? ¿Lograr unos cuatro o cinco años de tranquilidad para intentar reactivar una economía aniquilada por un pésimo concepto de lo que son los procesos de globalización y de cómo hay que situarse como país ante los mismos?
Mientras el país siga gastando más de lo que ingresa, y no hay plan ni empresa que resista... En otras palabras, Argentina deberá crecer y mucho, para pagar una deuda que se agigantará aún más por los grandes intereses que deberán honrarse... (Se está hablando de un 15%)
Recuerdo un dicho que viene al caso: "Cuando uno debe, el problema es del que debe; pero cuando uno debe muchísimo, el problema es del que debe y del que le prestó". Esta parece ser entre líneas la razón de tanto auxilio externo por parte del FMI con el "blindaje", y tanto apoyo discursivo al "mega canje"... Sin estos recursos, Argentina en poco tiempo entraría en cesación de pagos, y el problema no sería entonces solamente de los argentinos sino también de sus acreedores...
En tanto, las colas de argentinos en las Embajadas de USA, España e Italia, para obtener su visa de residente o su pasaporte de
Les cuento por caso, que estoy sumamente orgulloso de formar parte de un equipo que dirige un colegio de vanguardia, que nada tiene que envidiarle a ninguna institución de jerarquía del "primer mundo". Un colegio donde aprenden English as a First Language, Francés y Portugués, que manejan tecnología de punta, con alumnos pensadores críticos y creativos... Ex-alumnos nuestros están tanto en
Hace unos días le pregunté por Email a una colega por qué hizo lo inverso a la tendencia: de vivir con su familia en California, decidió volver a nuestro país, donde están sus padres. Esta excelente docente, cuando le pregunté sobre lo extraño de que habiendo vivido tanto tiempo en Estados Unidos no tengan deseos de volverse, me contestó entre otras cosas:
“Dear Doctor: Regarding my home place: believe me it is a "hot" issue for me. My husband is always going around this point and trying to convince me to return to the
I always say that this country has much more virtues than
“Querido Doctor: Con respecto al lugar donde me he establecido: créame es un tema “caliente”. Mi esposo está siempre tratando de convencerme volver a los EEUU a vivir. Yo AMO
Yo que he tenido la posibilidad de viajar a menudo, me he percatado de los problemas de la escuela pública, y he escuchado de boca de los mismos americanos del Norte que las escuelas son obsoletas, los docentes son "analfabetos funcionales", y que el problema de la educación en EEUU no es económico sino falta de responsabilidad en el control de gestión de logros.
No es oro todo lo que brilla…
Argentina durante décadas fue un foco de cultura que irradió su fulgor en todo el mundo de habla hispana. Aún hoy, en medio de quizás la más profunda decadencia, muchos docentes delirantes, líricos y locos, escasos de medios y esperanzas, siguen luchando desde su puesto mal pago en las Universidades Nacionales (Buenos Aires,
Por eso entiendo que la pregunta no es si "irse o quedarse"... Me animo a decir sin equivocarme que todos los que se fueron siguen teniendo adentro suyo a la patria en el recuerdo, en la nostalgia, en su corazón y en su mente... Mientras que muchos de los que se quedaron, tienen menos sentido de pertenencia e identidad que los que se fueron, y obran en consecuencia...
El asunto entonces está precisamente en esto: En Argentina o en el extranjero, hacer profesión de fe de nuestra argentinidad, amar a la patria, ser dignos de ella, luchar desde nuestro campo de acción por una Argentina mejor, hacer control de gestión de nuestros empleados los gobernantes, hacer que los extranjeros amen al país a partir de nuestras actitudes, mostrar y demostrar nuestra identidad, nuestro sentido de pertenencia, nuestro respeto por las manifestaciones más nobles y dignas de nuestra cultura. Por eso, termino con aquella famosa frase dicha para sacudirnos y despabilarnos de una vez por todas, en este nuevo siglo, y que suele atribuirse a Ortega y Gasset: "¡Argentinos, a las cosas!"
Junio 2001
4. Todo depende del cristal
Voy a intentar una postura temeraria. Y esto siempre ocurre cuando se tocan temas o conceptos intocables. Por ejemplo: ¿Quién en su sano juicio, puede hablar con cierto halo de sospecha acerca de las bondades de la democracia? Sería un sacrilegio. Una ofensa inadmisible hacia el sistema que le ha dado sentido, sustento, honor y gloria a los Estados Unidos de Norte América.
A ese fantástico sistema de gobierno "del pueblo, por el pueblo y para el pueblo" que describió el gran Abraham Lincoln. Otro tanto quizás ocurre con los conceptos de "globalización" y “competitividad”.
Lo que pretendo decir es que todo depende del cristal con que se mire, del lugar donde se aplique y de cómo se aplique, y del poder de decisión con que se cuente, más allá de las buenas y nobles intenciones que se tengan. En otras palabras: las bondades de la democracia y de la globalización, dependen del contexto.
Para apoyarme en mis reflexiones, voy a reformular una cita del uruguayo Mario Benedetti, quien a su vez reformula una cita del Premio Nobel de Literatura, el portugués José Saramango:
"En apariencia todo está bien. los diputados y senadores son elegidos por voto popular. También las autoridades municipales y hasta el presidente. Sin embargo quienes en verdad deciden el rumbo económico social y hasta científico de cada país, son los dueños del gran capital, las transnacionales, las prominentes figuras de
Tomemos ahora algunos datos de la desesperanzada realidad argentina:
Para garantizarse el cobro de la ominosa deuda externa cuya explicación pormenorizada nunca se dio a conocer, los grandes bancos concretaron el “mega canje”, y cobraron suculentas comisiones (¡¡por canjearse la deuda a sí mismos!!), mientras el país profundizó sus débitos a futuro.
Muchos medicamentos, del mismo laboratorio, con el mismo envase, le cuestan a un argentino de
La paridad del peso con el dólar es
Una conexión a Internet de una escuela de
Por eso insisto en que una cosa es estar globalizados y en democracia en el “First World”, y otra cosa es estar globalizados y en democracia de la línea del ecuador hacia el Sur...
Un francés dijo con ironía, que “Argentina es el país más rico del mundo, porque a pesar del esfuerzo de los sucesivos gobiernos, aún no han logrado hundirlo”
(Aunque últimamente, creo entender que estamos más cerca que nunca de esa posibilidad...)
¿Y qué es entonces lo que sostiene en pie a nuestro país? ¿Es éste un país en democracia, o es un territorio para la depredación por parte de propios y ajenos, bajo la pátina de pretendido país y pretendida democracia?
¿Qué democracia es aquella en la que el presidente no gobierna, la coalición que lo levó al poder ya no existe, treinta y seis miembros del anterior gobierno incluido el ex presidente o están en la cárcel procesados o en vías de serlo, los senadores están sobradamente sospechados de corruptos, los congresales ganan salarios que llegan a los 15.000 dólares, miles y miles de pequeñas y medianas empresas han desaparecido y decenas se han radicado en Brasil, mientras continuamente al borde del estallido social, el desempleo y el hambre avanzan en el país de las vacas y el trigo?
¿Qué país es aquél que con su inacción provoca un éxodo masivo, donde 300 jóvenes con tal de tener un futuro se enrolan en las fuerzas armadas españolas, donde sólo en Mallorca hay más de cuarenta y tres mil marplatenses?
Argentina no fue hecha para que la depredaran ni fuera un reservorio de alimentos para los países ricos. Abrió sus puertas a la inmigración “para todos los hombres de buena voluntad”, y llegó a ser a principios del siglo pasado, un país de primer mundo.
Hoy, los nietos de esos hombres y mujeres, con lo terrible que el desarraigo implica, inician el camino inverso al de sus abuelos al ver que su país no le ofrece posibilidad alguna de un futuro mejor.
Y vuelvo a mi pregunta. ¿Entonces, qué sostiene todavía en pie a Argentina, que ya no es dueña de su petróleo ni de muchas de sus riquezas, que está endeudada ab aeternum, que está en su tercer año consecutivo de recesión económica?
Mientras los gobernantes la asfixian con su inoperancia y la banca la tiene sujetada en la cárcel de la deuda, los intereses y la falta de crédito, Argentina sólo pervive en la gente organizada, sin banderías políticas, movida por los lazos de la solidaridad, el amor, el esfuerzo y el voluntariado.
Miles de organizaciones no gubernamentales (ONGs) sostienen un país enfermo, moribundo, con una pretendida democracia que no provee ni justicia, ni seguridad, ni bienestar, ni educación acorde con los nuevos tiempos. La gente organizada en grupos no politizados, en fundaciones, en ONGs, es la que suple las enormes deficiencias de la política.
Y para muestra basta un botón: visiten
Julio 2001
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5. Aproximaciones
La realidad que nos toca vivir es terrible, dura, difícil, complicada, dolorosa... Es como una madeja que hay que desenredar y no se encuentra la punta del ovillo... Quizás una manera de entenderla y desentrañarla es aproximándose desde distintas miradas...
Primera Aproximación
Argentina fue, desde tiempos pretéritos, un foco de atracción para la diáspora, un lugar de prioritaria elección para quienes buscaban "buenos aires" para sus vidas, huyendo de la miseria y de las guerras que azotaban a pueblos y países.
Alejada de los centros neurálgicos del poder y la toma de decisiones, con una tierra pródiga en climas y geografías de todo tipo donde un extranjero podía encontrar el paisaje que menos le hiciera añorar a su tierra natal, el país se fue construyendo con las manos laboriosas que bajaban de los barcos y hacían su primera escalada en el "Hotel de los Inmigrantes".
Italianos albañiles, españoles gastronómicos, árabes tenderos, judíos comerciantes, japoneses tintoreros, armenios que escaparon del genocidio, polacos, rusos, alemanes, todos ellos encontraron el cobijo de una nación en ciernes, que necesitaba crecer.
El conventillo, que inmortalizaron autores como Alberto Vacarezza, era la expresión más cabal del crisol de razas, de la integración y mestizaje de culturas que caracterizó al nuevo país.
Primera Conclusión: "Integrarnos, para no desintegrarnos"
Segunda Aproximación
El barrio de Palermo ya no es el mismo al que Gardel le cantara con su voz de maravilla. Cerca del ahora privatizado hipódromo, y en terrenos que otrora pertenecieran al Ejército, se encuentran "Easy" (un negocio al estilo de "Home Depot") y uno de los hipermercados "Jumbo", ambos de capitales chilenos.
Quienes van a comprar a estos lugares (dejando así en la ruina al almacén de la esquina y haciendo que desapareciera la ferretería de mitad de cuadra), pueden ver a través de los amplios ventanales que dan a la calle, mientras transitan por las escaleras mecánicas, una exuberante imagen que pareciera salida de las mil y una noches: la imponente mezquita inaugurada no hace mucho tiempo, con sus dos inmensas torres que se yerguen decididas en el transformado barrio.
Segunda Conclusión: "Cambia, todo cambia"
Tercera Aproximación
A las 09:53 AM del 18 de julio de 1994, en un crimen cuya autoría y responsables totales aún se desconocen, ochenta y seis argentinos murieron entre el humo y los escombros de
Años atrás, exactamente el 17 de marzo de
En ambas ocasiones, y quizás desconociendo la profesionalidad de los autores, la prensa del primer mundo le achacaba a Argentina por la falta de seguridad y de controles que el país exhibía, y que habían posibilitado el accionar terrorista...
Tercera Conclusión: "En este mundo globalizado, el nuevo paradigma es que nadie está exento de inseguridad"
Cuarta Aproximación
La confortable sensación de seguridad, el sentimiento de omnipotencia que despierta el ser "la nación más poderosa del mundo", y el mismísimo "american dream", tambalearon mortalmente la fatídica mañana del 11 de setiembre de 2001. En los numerosos conflictos en los que directa o indirectamente participó EEUU, el escenario había sido siempre lejos de la propia casa: Medio Oriente, Latinoamérica, América Central, Europa, Asia, África...
Jaime Kaplan, un argentino que había perdido a un amigo entre los escombros de
Cuarta Conclusión: "La globalización no es sólo en lo económico"
Quinta Aproximación
Si bien Argentina ha estado últimamente entre las prioridades de
Ante esta realidad, se agita con más fuerzas que nunca el fantasma del "default" argentino, un país que como hemos dicho, ya no es dueño de muchas de sus riquezas: petróleo, gas, tierras, ganado...
Quinta Conclusión: "En un mundo globalizado, absolutamente nada es para siempre"
Sexta Aproximación
Una manera indirecta y, no por eso menos contundente de entender qué está pasando en Argentina es, en vez de hablar de la "desaparición de la industria nacional" o del "cierre de centenares de PyMes", simplemente es ver el catálogo del mes de setiembre de 2001 de las grandes tiendas Falabella (también chilenas), con la imagen de la simpática gastrónoma Maru Botana: a lo largo de sus coloridas páginas podemos observar (y a precios realmente sensacionales), muebles de todo tipo, ropa, utensilios de cocina, exóticos adornos. ¿Y esto que tiene que ver con la situación económica Argentina y su ingreso en el cuarto año de recesión?
Pues simplemente hay que leer en cada pie de página, junto al precio de cada producto: "Made in Italy", "Made in China", "Hecho en Chile", "Hecho en México", "Made in USA", "Made in Holland", "Made in Brazil"... Incluso se promociona un paquete de pan tostado… “Made in Greece”… ¡Pan de Grecia en el país del trigo!
Por otra parte, en un mundo de mercados abiertos, los escasos productos que podemos comerciar (con una industria argentina con el 40% de su capacidad ociosa), encuentran serias dificultades para ingresar en otros mercados como EEUU, donde por ejemplo está sutil o expresamente bloqueado el ingreso de acero y miel argentina.
En el caso del Mercosur, la constante devaluación de la moneda brasileña, pone aún más en jaque a la economía argentina.
Sexta Conclusión: "La globalización sin reglas parejas, es fuente de injusticias"
Séptima Aproximación
Más allá de la excelente pieza oratoria que el presidente Bush expuso en el Capitolio días pasados, no todos los norteamericanos están a favor de la guerra. Por caso, baste citar las cartas de similar tenor que están circulando por Internet, originadas en diversas universidades, y redactadas por intelectuales estadounidenses que no opinan precisamente como quienes generan los mensajes que se expanden por los medios de comunicación.
Baste por ejemplo ver la nota surgida en
http://home.uchigo.edu/~dhpicker/espanol.html
o el petitorio que figura en
http://www.thePetitionSite.com/takeaction/224622495
Son infinitas las voces que seguramente no serán escuchadas, y que quieren evitar una guerra como respuesta a los ataques terroristas contra el World Trade Center y el Pentágono. Una guerra de magnitud y consecuencias impredecibles. Leer por caso la opinión del prestigioso intelectual del MIT Noam Chomsky en periódicos como "
Séptima Conclusión: "En un mundo de realidades virtuales, la verdad parece ser sólo la que nos muestran los medios"
Octava Aproximación:
La patética clase política argentina
Parafraseando esa famosa definición del tango que muchos atribuyen a Discepolín, (“El tango es un sentimiento triste que se baila”), podríamos decir con propiedad que “Argentina es un sentimiento triste que se sobrelleva”. Abandonada a su propia suerte, depredada por propios y ajenos, con una dirigencia política absolutamente desacreditada, con una justicia cuestionada, sumida en la inseguridad pública, el país es un desgobierno que está a un paso de derivar en una absoluta anarquía.
La clase política no sabe o no quiere leer el dictamen de la gente que a cacerolazo limpio y harta de tanta ineptitud, se está manifestando espontáneamente colmando las calles, sin banderías ni líderes ni ideólogos, más allá de que después de cada manifestación pacífica aparezcan los violentos de siempre de uno y otro cuño, estimulados o por sus ideas de izquierda unos, y otros por la incentivación económica de punteros y/o jefes de “barras bravas” futboleras, a las que varios sindicalistas no parecen ser ajenos.
Los radicales han demostrado una vez más y con suficiencia, su ineficiencia como gobernantes. De
Los “progres” del Frepaso y del “ARI”, afectos a la dialéctica del “enemigo externo” y desconocedores del “delito por omisión”, miran para otro lado, como si fueran totalmente ajenos a la debacle del sistema político.
El cuestionado Rodríguez Saa, para corroborar el aserto de Jorge Luis Borges cuando definió al peronismo como “incorregible”, inició una demagógica maratón de discursos donde se encargó de decirle a cada grupo social lo que cada uno quería escuchar, y no vaciló en convocar para formar parte de su entorno a los no menos cuestionados Manzano, Vernet y Grosso... Y como si esto fuera poco, se reúne en
¿Respuesta de la gente? Otro cacerolazo... Y como cayeran Cavallo y De
¿Qué le falta a esta deleznable clase política para entender que “ésta” forma de hacer política ya no será jamás tolerada por el pueblo?
Octava conclusión: Definición de gatopardismo: “Que todo cambie para que nada cambie"
Novena Aproximación:
Los dos éxodos
En Argentina hay dos éxodos, en sentido inverso. Día a día crece el número de personas que busca nuevos horizontes, otros países donde puedan ver el fruto de sus esfuerzos. Gente con estudios universitarios, comerciantes cansados de luchar y no ver logro alguno, gente con alguna mínima fortuna que no quiere que desaparezca como han desaparecido sus otros ahorros de toda la vida y sus ilusiones de un país mejor...
Y también día a día, el carenciado cordón poblacional que rodea a la europea ciudad de Buenos Aires, se incrementa con la llegada de paraguayos, bolivianos, peruanos que intentan encontrar en Argentina un standard de vida que no logran en sus países, y de provincianos nuestros que huyen del hambre de sus provincias.
Una médica (Cristina), me comentaba que en el hospital en el que trabaja por la mañana, más del 64% de los pacientes que atiende son oriundos de países limítrofes.
Ana, una abnegada señora que forma parte de una encomiable organización no gubernamental que lleva adelante la labor de 19 centros infantojuveniles en las zonas de José C. Paz, Malvinas Argentinas y Grand Bourg, me brindaba sus estadísticas:
- Dos mil trescientos niños a los que se alimenta diariamente y se les provee (no en todos los casos) de escasa educación; niños de familias numerosas, de cuyos aproximadamente ochocientos padres sólo el 10% tiene trabajo y el resto permanece en el interior de viviendas precarias de barrios carenciados,
- con un mayoritario porcentaje de familias provenientes de países limítrofes que conviven con argentinos oriundos del interior argentino;
- una alarmante proporción de alcoholismo, de mujeres y niños golpeados, de venta de estupefacientes y drogas a la vuelta de cada esquina, y la nueva modalidad: el alquiler temporario de armas de fuego para poder realizar los robos y atracos que después se leen con temor e indignación en las crónicas policiales de los periódicos.
Un ámbito de desamparo que es un excelente caldo de cultivo para que se desarrollen todas las miserias físicas y morales que pueden abatir a los seres humanos.
Quede claro que lo simplemente acabo de hacer ha sido una crónica descriptiva y no valorativa. Sólo una persona afecta a la insidia podría suponer que me mueve cierto espíritu discriminatorio. Me consta la presencia de hermanos latinoamericanos que trabajan a destajo y se abren honestamente camino, como los laboriosos agricultores bolivianos, las paraguayas que realizan con dignidad quehaceres domésticos, los peruanos que trabajan sin parar en la industria textil que tiene por epicentro al Once manejado ahora quizás por más coreanos que israelitas.
Lo que quiero significar, en última instancia, es que no hay un Estado que provea la clave y la llave de una mejor calidad de vida, que es la educación, y que a partir de la educación, canalice las esperanzas de todos nuestros nuevos inmigrantes.
Novena conclusión: ¿De tierra de promisión a tierra de promiscuidad?
Décima Aproximación
¿Y como sigue la historia?
Anteriormente me referí a la necesidad que tenemos de contar con gente con verdadero sentimiento patriótico. Gente con vocación para poner su aporte por un nuevo país.
También expresé que hay democracias y democracias. Los argentinos están hartos de ser engañados por falsos mesías “salvadores del país”.
Hartos de discursos grandilocuentes, de la excelente retórica de los radicales que luego en la práctica fracasan estrepitosamente.
Hartos de la demagogia de los peronistas que después de los discursos preelectorales, sólo acrecientan su patrimonio personal.
Hartos de los sindicalistas que se regodean hablando del pueblo y en lo que menos piensan es en el pueblo. Hartos de una justicia que no juzga (y valga como excesivos ejemplos los ya olvidados temas de la leche contaminada, el negociado de los guardapolvos escolares, el tráfico de armas, la mafia del oro, los enriquecimientos ilícitos de funcionarios).
Hartos de pagar impuestos que no van donde deben ir y por eso la gente se ve obligada a pagar al sector privado para tener una cobertura de salud y una educación digna para sus hijos.
Hartos de militares iluminados y de políticos reciclados, los argentinos se están poniendo de pie y a golpe de cacerola no están dispuestos a seguir siendo mancillados, degradados, burlados, esquilmados...
Y si la solución está en una verdadera democracia, la pregunta del millón es: ¿Quién tiene un candidato honesto y capaz? ¿Quién no está contaminado de la vieja política, de las prebendas y curros, de las coimas y negociados, de haber vendido el 80% del país al mejor postor y puede aportar su inteligencia, su amor, su espíritu de entrega, su pasión y su patriotismo para construir
Se necesita crear alternativas con nombre y apellido. Gente que en su respectivo ámbito haya manifestado su fervor patriótico, su sabiduría, su inteligencia al servicio del bien común.
Con esa gente que nos represente y rinda cuenta de sus actos de gobierno, construiremos el tan postergado destino de grandeza que soñaron nuestros próceres de los primeros tiempos, que si hoy resucitaran estarían asqueados de lo que sus indignos sucesores han hecho de nuestro país, ante la escasa o nula participación de la gente honesta para impedir semejante decadencia.
Décima conclusión: “¡Argentino honesto, levántate y participa!”
En la década del setenta Argentina era víctima de la destrucción signada por ideologías de signo contrario: el fundamentalismo terrorista de izquierda y el fundamentalismo ultraderechista de la dictadura militar, cada uno ocupado en sostener que el enemigo era el otro. Luego sobrevino esta frágil democracia de políticos mediocres, con un país acorralado por la crisis económica y una deuda externa abusiva, con intereses leoninos que asfixian e impiden crecer.
Guerra sucia y recesión son situaciones ya vividas por los argentinos.
En estos momentos de conflagraciones aisladas para sostener la industria de las armas, debemos recordar las palabras de Albert Einstein: "Si se produce una tercera guerra mundial, la cuarta será con palos y piedras"...
Mientras Estados Unidos, paradigma del "primer mundo", ha de investigar las razones profundas de su rechazo por parte de "segundos" y "terceros mundos", debe también quedar claro que sólo la justicia (y no la venganza) puede aportar una luz de esperanza de un mundo mejor.
La violencia engendra la violencia (
Irónicamente, cada contendiente en esta nueva e impredecible guerra, se refiere a su oponente, como a la "personificación del Mal".
Los líderes mundiales, quienes deciden nuestro futuro (el futuro de la humanidad), deben comprender que el mundo es extremadamente complejo, que una medida que beneficia determinados intereses nacionales o multinacionales, perjudica seriamente a otros, y que ese perjuicio se trasunta en hambre, dolor, miseria, enfermedades, y muerte, y que engendra odio y violencia.
Sólo una lectura más ecuménica de las distintas realidades nos salvará a la especie humana.
Sólo el amor, el respeto por el prójimo y sus diferencias.
Ojalá la cordura y el sentido común que en EEUU se encuentra en las universidades, en las escuelas, y en el pueblo no adocenado ideológicamente por la prédica de los triunfalistas y belicosos, imperen sobre la rabia, el descontrol y la agresividad.
Que no tengan que seguir muriendo miles de inocentes de uno y otro lado para que se den cuenta todos los violentos del planeta que un mundo mejor no se logra con agresiones políticas, militares o económicas, sino con la implementación de una verdadera justicia social.
Que la cordura nos permita a todos los humanos vivir una cultura de
Ojalá que Estados Unidos de Norteamérica, desde su condición de liderazgo mundial, desde la reflexión y el análisis, desde la autocrítica y la reparación, desde el convencimiento y el amor, encuentre el rumbo para que inicie la humanidad, toda el camino de la paz, la solidaridad y el respeto, de modo tal que no se cumpla la dolorosa admonición del gran Albert Einstein.
Porque si la violencia es inherente a la especie humana, también lo son la cordura y el amor.
Enero 2002
6. Poder Legislativo,
Internet es un excelente vehículo para entender una de las mayores causas de por qué Argentina está como está.
Basta que el lector desprevenido acceda al Web Site de
Nombres ignotos, apellidos famosos, funcionarios de alto o pequeño nivel, de diverso tinte político (radicales, peronistas, frepasistas, de la época de la dictadura, etc.)... Todos están hermanados en sus graciosas prerrogativas que no son otra cosa que una terrible burla a la inmensa mayoría del pueblo argentino que sufre su cuarto año de recesión, con el PAMI quebrado y los jubilados sin atención, con quitas en el presupuesto de salud y de educación para poder pagar los servicios de la deuda externa, con la incorporación mensual de 60.000 nuevos pobres al mapa social de un país que se cae a pedazos.
Argentina, que vive de ajuste en ajuste, tiene áreas inmunes al mismo: las conformadas por el poder legislativo y judicial y el de los mandatarios y personal superior a cargo de al administración de intendencias, gobernaciones y Estado nacional.
Es que existe un lema tácito, no escrito, que quienes mandan asumen a rajatabla: "El ajuste es para la gente, no para sus dirigentes".
La clase política constituye un ghetto exclusivo y exquisito que tiene en su conjunto la mayor parte de la responsabilidad de por qué nuestro país se encuentra como se encuentra.
Mientras muchos jubilados que trabajaron y aportaron al fisco durante toda su laboriosa vida, cobran poco más de 100 dólares por mes, el listado de jubilaciones de privilegio nos indica la holgada situación de gente que se jubiló llena de júbilo a los 40 años, con un ingreso mensual de unos 3.500 dólares, simplemente por el hecho de haber estado unos meses en la función pública.
La provincia de
Pero aquí no termina la cosa... También hay "jubilados especiales", que además de recibir suculentas cifras mensuales, también cobran otros ingresos como miembros activos de organismos oficiales. Estos montos, llegan hasta los 9.200 dólares mensuales, como es el caso de un integrante del poder judicial, que recibe dicha cifra, más la jubilación de $ 4.762, o sea casi U$S 14.000 mensuales...
Repasando una de las listas que por ser tan numerosas están por orden alfabético, constituyendo algo así como la "Enciclopedia de
Hay dos Alfonsín que, más modestos, perciben cada uno $ 3.500.
Hay un absuelto (por la justicia pero no por el pueblo) Eduardo Angeloz, y hay reconocidos intelectuales y escritores famosos que también pasaron por la función pública, cuyos ingresos no bajan de los U$S 3.500
La lista de apellidos conocidos es vasta y sorprendente (si es que de algo podemos sorprendernos los argentinos a esta altura del partido...)
Lo que más indignación me provoca, es que conozco a muchos de los que allí figuran, que antes se desgarraban las vestiduras enarbolando la bandera de la ética y la democracia...
No obstante, entre cientos de nombres, de vez en cuando aparece alguien con un asterisco, que explica que esta persona "suspendió sus haberes". Toda una "rara avis" en este conciliábulo de despilfarro a costa del pueblo.
Quizás lo más simpático de todo esto es que la edad requerida para estas jubilaciones especiales fluctúa entre los 60 y 65 años. Ingenio no les sobra a nuestros políticos, para haberse jubilado entre los 39 y los 50...
Argentina y California son similares en cuanto a su población. Pero... ¿Cuánto produce California? Desde luego muchísimo más que Argentina. ¿Y cuánta gente tiene en la función pública? Desde luego que muchísima menos gente. Sería muy bueno cotejar estos datos...
¿Cómo atacar este mal endémico, esta estructura consolidada que escudada en la bandera de la democracia esconde la más oprobiosa ineptitud, la mediocridad en procederes y actitudes, y tolera y sustenta semejante corrupción estructural?
¿Qué pasó con las denuncias de corrupción en
Por supuesto, hay que destruir al mensajero, y el Senador Cafiero, que denunció lo de las coimas, fue el blanco de los más arteros ataques...
Más allá de si Menem estuvo bien o mal encarcelado, y bien o mal desencarcelado por el tema de la venta de armas... ¿Se indagará alguna vez dónde fue a parar el dinero de las armas vendidas? ¿Qué pasó con los resonados temas judiciales de "los guardapolvos con sobreprecio", "la leche adulterada" del menemista Vicco, el caso "Yaciretá" que Menem en campaña describió como "el monumento a la corrupción", el caso de las "coimas IBM - Banco Nación", el probable "enriquecimiento ilícito de María Julia", el tema de la "mafia del oro"?
¿Qué margen le queda a un argentino honesto, de esos escasos 200.000 que figuran registrados y pagan sus impuestos, para creer en las bondades de ésta democracia que sólo es beneficiosa para los que están en el poder?
¿Qué seguridad le puede brindar la ineficiencia judicial? ¿Qué tranquilidad con gobernantes que sólo piensan en acrecentar su patrimonio personal?
¿Dónde fue a parar el dinero de las privatizaciones, cuando prácticamente se vendió todo el país?
¿Y dónde están los controles por parte del Estado, de las innumerables empresas que "se compraron todo"?
Demasiadas preguntas sin respuestas.
Y el mundo sigue andando, a la expectativa de qué va a suceder en este otrora maravilloso país, granero del mundo, tierra de promisión, nuevo mundo del inmigrante, paraíso en la tierra, con todos los aires, con todos los climas, con todos los paisajes de su pródiga naturaleza...
Si Argentina tiene tanta gente altamente capacitada, que descuella en todos los ámbitos del saber, que trabaja en los más afamados centros científicos y tecnológicos del mundo, ¿Cómo es posible que nos gobierne gente que individualmente puede que sea magnífica, pero que como clase política no es otra cosa que una sarta de ineptos? ¿Dónde están las políticas gubernamentales que tengan como finalidad el bienestar del pueblo, si el pueblo cada vez está peor?
¿Será una utopía que los políticos trabajen ad honorem, que se achique a su mínima expresión la estructura y los cargos de senadores, diputados, miembros del poder ejecutivo, de las gobernaciones y de los municipios?
¿Será una ilusión pensar que alguna vez los jueces se dediquen a hacer justicia, y hagan tronar el escarmiento, por más gordo que sea el pez?
En la plaza principal de mi ciudad natal, Mar del Plata, se construyó una fuente con agua que en vez de cumplir su cometido ornamental, mojaba a los transeúntes que distraídamente se acercaban.
El ingenio popular la bautizó ya hace más de 20 años como "la cárcel", porque "los chorros grandes van afuera, y los chicos quedan adentro".
Los argentinos nos sentimos presos en esta cárcel, víctimas de esta realidad en la que el pueblo cada vez se aleja más del bienestar, la seguridad, la salud, la educación y todos los bienes que supuestamente provee un estado democrático...
Somos prisioneros de nuestros malos gobernantes.
Finalmente, más de uno se habrá preguntado al ver que hice mis reflexiones acerca de los poderes legislativo y judicial, por qué no me referí al poder ejecutivo nacional...
¿Qué poder ejecutivo?
Diciembre 2001
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7. Un verano para la reflexión y el análisis
Con su blanca edificación que se yergue en el medio del bosque de San Rafael, la cual integra aportes arquitectónicos de
Éste ha sido el tema excluyente en todas las conferencias organizadas en
Desde el Escenario al Aire Libre de
Pacho O'Donnell hizo una semblanza de la época del Restaurador de las Leyes, donde se rescata el esfuerzo del autor por ser ecuánime en el juicio de la posteridad con respecto a su gestión como gobernante, tratando de no caer ni en el revisionismo laudatorio ni en la crítica descarnada y tendenciosa propia del pensamiento liberal hacia Rosas.
La comparación con el momento actual no podía eludirse, surgiendo por ejemplo el concepto de que Rosas al igual que Duhalde, fue elegido por una Asamblea Legislativa, pero a diferencia de éste, no conforme con el poder que de la misma emanaba, exigió para asumir su cargo con amplios poderes, que el mismo fuera ratificado por el pueblo mediante un plebiscito.
El público participó activamente con preguntas certeras que denotaron el nivel de compenetración con el momento actual que vive Argentina, y la necesidad de encontrar soluciones adecuadas a la profunda crisis que agobia al país.
Jaime Barylko, desde una perspectiva distinta, apoyada en la sociología, la filosofía y los valores, entendió que el cambio debe ser ante todo un cambio individual, una toma de conciencia que afortunadamente se está dando a partir del cacerolazo, donde la gente desde la espontaneidad de la auto convocatoria comenzó a adquirir la conciencia de su poder y la convicción de formar parte de una nación que necesita definirse y proyectarse como tal.
Mariano Grondona, mi tercer entrevistado, giró su charla en torno al concepto de que los argentinos deben asumir su nueva realidad de ser un país pobre,
que debe redefinirse en todos los aspectos de su conformación, para refundar una nueva nación.
Por su parte, Marcos Aguinis, intelectual brillante y lleno de coraje, no dudó en llamar a las cosas por su nombre, disparando palos a diestra y siniestra contra ineptos, mediocres, incapaces y/o coimeros fueran éstos radicales, sindicalistas, justicialistas, empresarios o integrantes de otra rama de nuestra en buena parte deleznable dirigencia.
Aguinis realizó una descarnada pintura del país, sus vicios y problemas ancestrales, y un público ávido de diagnósticos y soluciones hizo al final de mi entrevista agudos planteos, aportes y propuestas, con el unánime reclamo de una justicia que funcione, el fin de la impunidad y de la falta de sanciones ejemplarizadoras para los corruptos que han dejado a
A pesar de ser una de las peores temporadas en Punta del Este en cuanto a presencia turística debido a la crisis argentina, el Centro Cultural se vio colmado de público en todas las actividades propuestas.
Como dijo el Dr. Avelino Porto, otro de los destacados conferencistas, la mayoría silenciosa ha empezado a hablar...
El tema es ahora cómo pasar de la protesta a la propuesta, cómo canalizar positivamente la indignación de la gente que se ha convertido maravillosa y afortunadamente en artífice de su propia historia, después de décadas y décadas de ultrajada mansedumbre.
Febrero 2002
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8. No son sólo los políticos
La vapuleada clase media, aquella que siempre toleró sin hesitarse abusos de todo tipo y especie por parte de los gobernantes de turno, finalmente reaccionó, y sumó su grito de insatisfacción al del pobrerío, al de los desvalidos de siempre, los cada vez más numerosos excluidos del sistema.
Es que esta vez osaron tocarle la más sensible de las vísceras: el bolsillo. Fue así que el pueblo argentino sin distinción de banderías encontró en la clase política a su demonio, la causa de todos sus males.
Y entonces saludable y promisoriamente ha emprendido un sistemático ataque contra sus ineptos representantes.
La mayoría ya no es más silenciosa: ahora habla, reacciona, se opone, reclama justicia. A este país que ha sido tratado como jardín de infantes (tal cual lo definía María Elena Walsh en la época de la dictadura militar), el corralito lo ha hecho madurar.
"Cuando los pueblos se cansan, hacen tronar el escarmiento", decía el viejo general.
Refiriéndose a la corrupción de nuestros congresales y de la deformación perversa del oficio de político como carrera para alcanzar velozmente y a toda costa el lucro personal, un conocido médico escribió: "Causa honda de esta contaminación general es en nuestra época, la degeneración del sistema parlamentario.
Cuando la política se degrada, se convierte en profesión.
Lo que antes era signo de infamia o cobardía, ahora se tornó en signo de astucia.
Los deshonestos son legión; asaltan el Parlamento para entregarse a especulaciones lucrativas.
Venden su voto a empresas que muerden las arcas estatales, pagan con destinos y dádivas oficiales a sus electores, comercian su influencia para obtener concesiones en favor de su clientela".
He aquí una excelente pintura del escandaloso congreso nacional y de los políticos que supimos padecer.
Al igual que los argentinos que salieron a las calles cacerolas en mano, quien escribió estos conceptos sabe de quiénes habla, y por eso lo hace con propiedad.
Sabe de la existencia de gastos superfluos, de empleados "ñoquis", de los votos comprados y vendidos, de las coimas, del tráfico de "favores e influencias”, en fin, del consuetudinario modus operandi de nuestra deleznable clase política.
El único dato que de algún modo puede llamar la atención, es que el autor de estas líneas en las que con tanta precisión se define a los políticos actuales, fue un médico fallecido en 1925: José Ingenieros, autor de "El hombre mediocre".
Achacarle a la dirigencia política y a los jueces de
Porque no son solamente los políticos.
La crisis es global y le atañe la responsabilidad a toda la dirigencia, sea esta política, económica, religiosa, sindical, empresarial o militar, y a muchos argentinos comunes que con su actitud también son culpables por acción u omisión.
Por eso avancemos un poco más. Dejemos por un momento a los que ostentan cargos políticos dentro y fuera del gobierno, utilicemos nuestro razonamiento para analizar a estos otros responsables, y veremos con dolor que son muy pero muy pocos los que quedan libres de culpa y cargo en esta sociedad enfermiza y decadente.
Hagamos entonces un boceto de los otros causantes de que estemos como estamos:
1.- Los empleados públicos
Los políticos argentinos son apenas un emergente de una manera de ser, hacer y ver el país cuyas consecuencias sufrimos todos por igual.
La corrupción es histórica, y forma parte de la trama social, de la estructura del estado, de la inmensa mayoría de los ámbitos y corporaciones que constituyen la nación, de esas sucesivas seudopatrias que postergaron ab aeternum nuestro futuro de una sociedad mejor para todos (patrias sindicalista, contratista, financiera, bancaria).
Un concepto que ahora todos compartimos, "Si hay corrupción, no puede haber Nación", ya fue dicho nada menos que por Manuel Belgrano hace casi doscientos años, en los albores de nuestra conformación como Nación.
A fuer de cometer el error propio de todas las generalizaciones, y habida cuenta de que son escasísimos los lugares donde hay gente que escapa de esta categorización, comencemos por un nido de la corrupción estructural: el excesivo staff de las plantas permanentes de funcionarios públicos de municipios, gobernaciones y reparticiones públicas nacionales.
Es ese monstruo paquidérmico, ineficiente y oneroso, el meticuloso ejecutor de la máquina de impedir que funciona a la perfección en oficinas oficiales.
Supernumerario, sin capacitación continua, alejado de los conocimientos mínimos que deben poseer los integrantes de las organizaciones modernas, es uno de los sacos rotos por donde se pierde el esfuerzo de los argentinos que pagan sus impuestos.
Aun los políticos con buenas intenciones al poco de asumir su cargo, son devorados por el monstruo asfixiante de la burocracia estatal, constituido por la escoria de la política.
El origen es polimorfo: son pocos los funcionarios de carrera, y muchos (demasiados) los amigos a los cuales se les devuelve el favor por haber "colaborado con la campaña" con un puesto en el gobierno, puestos pactados previamente con un puntero barrial, cargos reservados para un sindicalista que "movilizó gente", para "gente que hizo proselitismo para el candidato"...
La lista es infinita, y es así que quedaron en planta permanente estas excrecencias de los gobiernos de turno, ya sean de facto o democráticos, contribuyendo eficazmente al incremento inconmensurable de ese eufemismo que llamamos "gasto público".
En vez de generar en municipios y provincias actividades y emprendimientos que se dediquen a la producción de bienes, los políticos año a año, gestión tras gestión, han contribuido al incremento en el número de empleados públicos.
Es así que son mayoría los municipios y provincias donde una de las principales fuentes de trabajo es ser empleado del gobierno.
La escena grafica un día tipo en una repartición oficial de un municipio: Al cohete pero muy temprano, ya llegan a su "puesto de trabajo".
Toman mate, leen el diario, comentan el partido de fútbol de la noche anterior, hasta que se hacen las ocho y media de la mañana y llega el descanso de rigor con el cafecito y las medias lunas.
Atienden al público como si se le hiciera un favor, mueven expedientes con la velocidad de una tortuga, y esperan ansiosos la hora para retirarse a sus casas.
El razonamiento simplista del político es causa de la prolongación endémica de este mal: "Si se redujera a un límite lógico la cantidad de empleados de planta, quedaría muchísima gente sin empleo ni beneficios ni "conquistas sociales", ocasionando el enrarecimiento del clima social, aumentando el desempleo y por ende agrandando la crisis".
Desde luego que no son tareas que figuren en la agenda de prioridades de ningún político el generar micro emprendimientos, grupos cooperativos para implementar planes de vivienda o producción de insumos básicos agrícolas, el favorecer medidas que apunten a la autonomía económica de tanta gente, etc.
Es más fácil vivir a expensas del Estado, o sea de los impuestos de los que trabajan y producen, que trabajar y producir...
2.- La justicia que no juzga
El argentino medio está absolutamente convencido de que la justicia no funciona. Que no es un poder independiente del legislativo y el ejecutivo. Que se mueve como una elite con prerrogativas y ventajas de high society que la alejan de la plebe. No pagan impuestos a las ganancias.
Son vitalicios.
Y lo que es peor, no imparten justicia con justicia.
Y sin justicia no hay país que funcione.
También el común de la gente está convencido de que los peces gordos del robo, la coima, los negociados, las prebendas y privilegios, siempre zafan, mientras que a los pobres pelagatos, a los pequeños infractores, indefectiblemente les cae todo el peso de la ley.
La lista de delitos sin sanción cometidos en las últimas dos décadas es infinita, y justifican el descrédito y la total falta de confianza del pueblo en la justicia de nuestro país.
La enumeración de tanto affaire sin castigo sería de nunca acabar.
Pero el tema, insisto, es primariamente cultural.
Es una excepción a la regla encontrar un juez de cámara, un secretario de juzgado, un abogado que en su escala de valores figure primero la patria.
La mayoría tiene como meta en lugar de "hacer la patria" un norte más terrenal, concreto e inmediato: "hacer la plata".
3.- Los protagonistas de la "diplomacia generativa”
El término "diplomacia generativa" es una sofisticada manera de llamar a un sistema de concreción de obras públicas, en la que los actores salen beneficiados a costa de los ciudadanos.
La diplomacia generativa tiene objetivos nobles y atendibles, pero el camino para llegar a ellos está sembrado de corrupción.
Ejemplo: un grupo de empresas privadas al borde de la desaparición por falta de trabajo, detecta una necesidad de la gente. Digamos por caso, la construcción de una ruta asfáltica para reemplazar a un camino de ripio que comunica varias localidades provinciales, o la construcción de casas dentro de un plan de viviendas.
Entonces alguien se presenta ante las autoridades gubernamentales pertinentes, le propone realizar la ruta o el barrio en cuestión, se arma la licitación pública, se elige al mejor oferente, y la ruta se hace.
Hasta aquí todo bien. Pero veamos los pormenores.
Las empresas contratistas que ingresan en la licitación, conforman una especie de "club" o "liga" y acuerdan previamente cuál será de todas la que realizará la obra, presentando el presupuesto más bajo.
Ese precio más económico, en realidad es exorbitante: digamos el doble o mucho más de lo que realmente cuesta hacer el trabajo.
Lo que pasa es que la empresa adjudicataria para haber ganado se comprometió a abonarle a cada una de las empresas que forma parte del "club" una suculenta comisión en mérito a haberse presentado en la licitación con propuestas inaccesibles.
Además, deberá restituir el dinero que el club le dio a los gobernantes de turno para que aprobaran la idea y efectuaran el llamado a licitación.
Estas sumas (siempre millonarias), van en parte a las arcas del político para financiar futuras campañas, y/o directamente para sus ávidos bolsillos.
Todo se hace de guante blanco. Por ejemplo, una consultora fantasma, con sede en Panamá e integrada por testaferros del gobernante de turno, es “contratada” por quien gana la licitación, para que lo asesore sobre la misma. Excelente pantalla. El gobernante recibe sus dinerillos en un banco off-sore, y su nombre no figura en ninguna nómina.
Es así como la "diplomacia generativa" logra concretar muchos objetivos: se hace la ruta o se hacen las viviendas, lo cual es bueno, pero también se hace que políticos y empresarios incrementen notoriamente sus ingresos, y el pato de la boda es el pobre contribuyente, que paga con excesivo sobreprecio una obra que se podría haber hecho por muchísimo menor costo. Con la plata mal habida de funcionarios y empresas, se podrían haber construido no una sino dos rutas y/o dos barrios de viviendas...
4.- Los proveedores del Estado
Otro tanto con muchos de los proveedores de insumos, materiales, alimentos, etc. para dependencias del Estado nacional. El esquema es que se paga por un bien o servicio un plus que va a parar a la empresa beneficiada y al funcionario espurio, lo que significa que con el mismo costo se podía haber brindado por ejemplo a las escuelas y hospitales públicos más alimentos, más medicamentos, más comida, más material didáctico, etc. etc.
5.- Las seudopatrias
Eufemísticamente se les ha dado el nombre de "patrias" a los grupos y corporaciones que por encima de los intereses de la nación, presionan para lograr enormes y descabellados beneficios para su sector. Las "patrias" sindicalista, bancaria, financiera, contratista, son ejemplos concretos de este cáncer que carcome a la verdadera patria, y que alternativamente han ocupado el sitial protagónico en la historia del país, a costa de los ciudadanos honestos.
6.- Argentinos sin sentido de pertenencia
Comencemos por muchos empresarios. No son malos en su rol. De hecho, si su negocio ha sobrevivido a 20 años de pésimas políticas gubernamentales y a varios años de recesión, algún mérito han de tener.
¿Sería entonces justo considerarlos con una cuota parte de responsabilidad en la debacle de Argentina?
Únicamente, si el análisis lo hacemos desde el sentido de pertenencia.
Cada empresa que por ejemplo se fue a Brasil alentada por las ventajas impositivas, significó una contribución significativa al aumento de la desocupación.
¿Y qué iban a hacer? ¿Quedarse y fundirse como tantas miles de empresas, desamparadas por un gobierno que pretendía hacernos creer que ya estábamos en el primer mundo?
Otro tanto en el caso de los miles de argentinos que tienen en cuentas de bancos ubicados en paraísos fiscales del extranjero, un monto igual o superior al de nuestra deuda externa.
¿Son apátridas por no haber invertido en el país y no haberle proporcionado empleo a cientos de miles de argentinos?
¿Acaso fueron más vivos que los idealistas que sí confiaron en el país y quedaron encerrados en el corralito?
Los problemas a resolver
¿Cómo recuperar la confianza en las instituciones de la democracia?
Las letanías, las falsas promesas y la defraudación moral a la gente, forman parte de la trama de nuestra historia contemporánea: ("Hay que pasar el invierno", "El que apuesta al dólar, pierde", "Hay que juntar plata y tejer bufandas para los soldaditos de Malvinas", "Después se va a devolver sin problemas lo del ahorro forzoso", etc. etc.) La gente, el pueblo, los ciudadanos no confiamos en los políticos que supimos conseguir.
Ni en la mayoría de los legisladores.
Ni en muchos de los que aplican justicia.
No confiamos en los sindicalistas.
No confiamos en los banqueros.
Sólo confiamos en nosotros mismos.
No esperamos nada de gobiernos corruptos.
Pero alentamos la esperanza de contar en esta refundación que llevará su tiempo, con gobiernos honestos, porque sí confiamos en las instituciones republicanas.
Estamos presenciando y sufriendo en carne propia los estertores agónicos de un país que desaparece y que nos sigue causando mucho daño.
Mucha gente honesta ha quebrado económica y moralmente.
Millones de sueños y de esfuerzos de toda una vida han sido tronchados.
Las embajadas no dan abasto para atender a los argentinos de la diáspora.
El gobierno actual, de Duhalde con Alfonsín entre bambalinas, es más de lo mismo, y la gente lo percibe.
El presidente (legal pero no legitimado por la gente), parece haber entrado en una anomia delarruesca fruto de las presiones internas y externas que recibe y que lo llevan errático a andar y desandar caminos.
En el túnel sólo se ve oscuridad, o sea que no se ve nada. Pero detrás de la crisis que recién comienza y que puede llegar a extremos y consecuencias inimaginables tenemos la necesidad y el compromiso de gestar una nueva república sin los vicios y errores de la primera.
Gestar una nueva Argentina, con el cambio cultural y de esquemas mentales que esto conlleva, será doloroso y complicado y llevará décadas.
No son solamente los políticos los responsables de que haya llegado Argentina a este estado terminal.
Por eso la idea de esta nota de explicitar otros bolsones de corrupción y otras causas de porqué se llegó a esta situación.
Pero como los honestos son mayoría, sólo resta la esperanza de que la toma de conciencia que comenzó con los cacerolazos, se consolide en nuevas ideas, nuevas actitudes, nueva gente para un nuevo país.
El parto será doloroso, largo, terrible, pero recibiremos nosotros (o nuestros hijos, o nuestros nietos) alborozados a una nueva y gloriosa Nación, la nueva Argentina que se gestará a partir de la revolución de los honestos, de los patriotas, de los ciudadanos cabales.
Marzo 2002
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9. Cambiar o Morir
Mi entrañable amigo Gabriel, un mexicano que por mérito propio ejerce una importante función en una compañía tecnológica de California, vino de luna de miel a Buenos Aires.
Tanto él como su bella esposa estadounidense estaban maravillados por lo que veían: una ciudad impactante, majestuosa, de hermosos y sólidos edificios que en nada envidia a otras soberbias capitales del viejo mundo. Gabriel se había criado en su Tijuana natal al arrullo de los tangos que su padre le tarareaba, y entendí que la mítica figura de Gardel era un motivo más para sumarle magia a su viaje tan especial por estas tierras.
Dejando mis ocupaciones, pude con satisfacción dedicarles un día como improvisado guía turístico, y salimos muy temprano a recorrer la ciudad.
Desde el barrio de Belgrano pasando por el Museo Sarmiento que fuera sede del gobierno nacional, hasta los cada vez más escasos bosques de Palermo, el Museo de Bellas Artes, el Palais de Glace,
¿Qué otra cosa podía mostrarles como argentino orgulloso de la ciudad capital y sus alrededores?
Pensé convencido que la impresión de ellos sería sin dudas magnífica, en el conocimiento de que luego de visitar Buenos Aires, continuarían su periplo de recién casados por San Carlos de Bariloche y quizás el glaciar Perito Moreno.
Cartón lleno, pensé.
Pero lamentablemente, una ilimitada concatenación de hechos cotidianos para nosotros, llamó poderosamente la atención de los viajeros, habituados al rigor y orden anglosajón. La enumeración de imágenes y actitudes puede resultar anárquica, pero de todas formas ayudarán a entender la perplejidad de mis amigos: primero se percataron de que ningún automovilista utilizaba el cinturón de seguridad.
Tampoco los motociclistas usaban sus cascos, los que en muchos casos, sólo "protegían" uno de los codos del conductor. En el lento transitar por Belgrano, dos hechos desaprensivos: los escatológicos dueños de perros que sacaban a hacer sus necesidades en las veredas, silbando bajito y mirando para otro lado, y los porteros de los edificios (desconocedores de la escoba), que limpiaban las aceras a fuerza de hectolitros y hectolitros de agua que derrochaban desde sus generosas mangueras.
Otros hechos significativos para ellos: descubrir que aquí los semáforos son básicamente unos interesantes elementos decorativos cuya misión es prender luces de colores sin significado alguno para automovilistas y transeúntes, que las calles pueden ser utilizadas como divertidas autopistas donde la consigna es pasarse de carril sin avisar, y que aquí de ninguna manera para doblar hay que utilizar las luces de giro.
Otro detalle destacable fue el convencerse de la pulcritud de los conductores porteños. No es difícil presuponer que el interior de sus automóviles está de punta en blanco, a juzgar por los papeles, colillas de cigarrillos, latas de gaseosas y paquetes de cigarrillo vacíos que arrojaban desaprensivamente desde sus automóviles a la calle, transformada en una especie de basurero colectivo.
También habrán entendido que las líneas de cebra de las esquinas porteñas no son para que crucen los transeúntes porque lo usual era hacerlo por cualquier lado menos por ahí.
De todas maneras, los que "equivocadamente" decidían cruzar en las esquinas, debían esperar el paso de los automovilistas, que al menos en Argentina, evidentemente son los que tienen prioridad de paso.
Un detalle sutil: sabedor de que siempre hay alguien que cruza los obsoletos pasos a nivel del tren estando la barrera baja, un agazapado policía se entretenía con devoción en hacerle la boleta a quienes así lo hacían, en vez de estar cerca de la barrera y a la vista de todos, para persuadir a los conductores de que desdeñaran esa conducta transgresora y hasta suicida.
Está claro. De esta otra manera no ingresarían dineros para las exhaustas arcas de la repartición.
Y pudieron apreciar entonces, que la tarea en Argentina no es educar sino sancionar.
Visto todo desde esta perspectiva, hasta parece maravilloso que nuestro país pueda funcionar. ¿Pero realmente funciona? ¿Y por qué allá, en el norte, en el primer mundo, las cosas sí funcionan? ¿Tienen más y mejores leyes? Al contrario. Tienen menos, tan claras y precisas como las nuestras, sólo que allí las respetan.
Son ordenados.
Son metódicos.
Son sistemáticos.
El respeto por la ley y los reglamentos forma parte de su educación, de su esencia, y si no cumplen, saben que deberán afrontar todo el rigor de la justicia.
Están acostumbrados a vivir en un mundo organizado, y por ello no les es difícil ser puntuales, respetar el derecho de los demás, amar el trabajo, pagar sus impuestos, tener una solidaria conciencia comunitaria.
Hace unos años, fui durante un mes a hacer un curso de capacitación a Massachussets, y me alojé en una casa de familia en las afueras de Harvard.
Allí vi y entendí los postulados básicos de una familia tipo: orden, esfuerzo, honradez, responsabilidad, deseo de superación, organización, respeto por los horarios, limpieza, ética en procederes y actitudes, un método para cada cosa, sistematización de actividades, capacitación continua, amor por el país.
Cada uno tenía en su placard un gran canasto de mimbre donde debía colocar la ropa sucia, y el día sábado había un horario para cada que uno se la lavara, secara y planchara. Una vez por semana cada uno hacía la comida para el resto, y cada uno tenía su día para lavar los platos (incluidos los chicos).
La comparación era inevitable, al pensar sobre la manera en que muchos argentinos educan a sus hijos, alejándolos de todo esfuerzo y responsabilidad, y retardando por ello indefinidamente su maduración.
Me llamó la atención lo que interpreté como "frialdad anglosajona" para los afectos.
Nunca vi a los padres abrazar o besar a sus hijos ni hacer ninguna demostración de cariño al "uso nostro".
Pero por otro lado, sí observé con sana envidia que tienen desarrollado el concepto de "familia grande", de "gran familia nacional", homologados y confundidos todos en uno solo al amparo de sus símbolos patrios.
Recuerdo ahora una visita a Disneyworld, en la que presencié sobre un lago artificial en horas de la noche un sorprendente espectáculo de sonido, imágenes de rayos láser y aguas danzantes, que se inició con el himno nacional de los americanos del norte.
De pronto, la multitud se puso de pie, colocó su mano derecha sobre el corazón, y cantó a coro y a viva voz, con unción y respeto, las estrofas:
"Tis the star-spangled banner! Oh long may it wave / O'er the land of the free and the home of the brave." (Aún allí desplegó su hermosura estrellada, / Sobre tierra de libres, la bandera sagrada!)
Negros, blancos, amarillos, cobrizos, sajones, latinos, orientales, musulmanes, judíos, protestantes, católicos... todos uno solo, hermanados en la identidad nacional y en lo que su bandera representa.
Recordemos con vergüenza la manera en que nosotros apenas balbuceamos las estrofas de nuestro himno nacional, y ya tendremos otro elemento para entender qué tienen ellos que nosotros no tenemos.
Y hablando de identidad nacional... Otro tanto me tocó presenciar en un congreso internacional de educación que se realizó en Caracas, hace ya un lustro.
El conferencista cubano dio una magnífica muestra de su amor por la patria. Dijo: "- Puede que no hayamos comido, puede que no hayamos satisfecho nuestras necesidades básicas, pero a la mañana siguiente, en el horario establecido, los docentes cubanos estamos como todos los días al frente de nuestra clase, junto a nuestros alumnos".
Pavada de fervor patriótico, que en nada se parece a idénticas circunstancias con actitudes diametralmente opuestas que nos son más familiares...
Herederos de las conducciones paternalistas, del mundo feudal conducido por la cruz y la espada, del absolutismo monárquico que se recreó en la imágenes de los caudillos, o del estado omnímodo y benefactor, los argentinos siempre esperamos la presencia de ese padre que solucione todos nuestros problemas, a modo de mesías redentor.
Quizás ahora que hemos tocado fondo, entendamos por fin que nada se puede esperar de arriba, que los que están conduciendo el país son nuestros empleados y que deben rendirnos cuenta de sus actos, y que el cambio comienza no desde arriba sino desde abajo, no por decreto sino por decisión de la gente, no masivamente sino a partir de cada uno.
La única manera de construir un nuevo país, una segunda república, esa Argentina eternamente anhelada pero siempre postergada, es empezando desde cada uno. "Sé tú mismo el cambio que quieres ver en el mundo", decía Mahatma Gandhi. La única forma de refundar la patria, es a partir del ejemplo cotidiano que cada uno debe brindar, haciendo estricto control de gestión de quienes a nuestro servicio, ejercen la función pública.
Abril 2002