20070807

PRÓLOGO

En la noche del 29 de julio de 2000, conmocionado por la muerte del eminente cardiocirujano Rene Favaloro, Luis Alberto Lecuna escribió unas reflexiones que envió al Foro InfoEdu, una de las primeras listas de correo electrónico de Argentina, que había puesto en funcionamiento años atrás junto a dos docentes de la Universidad de Buenos Aires Graciela Caplan y Carlos Neri, y a los coadministradores Alejandro Lagreca, Fernando Pisani, y al catalán José Carlos Vilches Peña.

Espontáneamente, ese texto fue redirigido por numerosos lectores a sus amigos y a otras listas de correo, generándose una cadena que hizo que un imprevisible número de personas lo leyera. Lecuna recibió cientos de emails de diversas partes del mundo, asociándose al dolor que todos sentíamos, y entre ellos, el de Pablo Garriga, un argentino que con mucho esfuerzo comenzaba ese año a dirigir “El Suplemento”, la única revista editada en California destinada a la comunidad de residentes argentinos en EEUU.

El pedido de publicación de esa nota, fue el inicio de una amistad virtual y de un desafío que Lecuna asumió desde entonces: comprometerse a escribir periódicamente un artículo de fondo sobre la realidad de su país, destinado especialmente a los argentinos de la diáspora.

Cuando vi algunos ejemplares de esa revista quedé conmovido, porque se percibía vivamente en sus avisos publicitarios, en las actividades deportivas y culturales que promocionaba, en el correo de lectores, la enorme añoranza de una Argentina que muchos de ellos habían dejado definitivamente.

El destierro auto impuesto, la necesidad de tener un futuro sustentable, la imposibilidad de desarrollarse en su profesión, en fin, el exilio voluntario o involuntario de un país que viene desde hace décadas expulsando a sus hijos, los había llevado a rehacer sus vidas lejos de la tierra del tango y el folklore, de los asaditos y el fútbol dominguero, del mate y el dulce de leche, aficiones tan caras a argentinos y uruguayos.

Precisamente, mi condición de oriental me permite asociarme al sentir de los argentinos manteniendo a la vez cierta distancia que ofrece una perspectiva digamos, interesante.

Por esas cosas de la añoranza, me daba la clara impresión de que de algún modo, cada uno de los argentinos del exilio había construido en su mente una Argentina ideal, armada con los retazos de sus mejores recuerdos personales, rescatando las cosas que mitigan la nostalgia, y con la esperanza de creer que ese país soñado algún día se concrete.

Este libro toma como base artículos que Luis Alberto Lecuna fue escribiendo en estos últimos años en la citada revista estadounidense y su homóloga de la Costa del Sol, España, más algunas notas publicadas en otros medios gráficos como la revista Ñ, y brinda un panorama descarnado, contundente, y a pesar de todo, esperanzador del país de los argentinos.

Me consta la capacidad comunicacional de este notable escritor, periodista, educador y hombre de la cultura rioplatense que viene desplegando su actividad en ambas márgenes del Plata, empeñado en remar contra la corriente, siendo fiel a sus convicciones y también al convencimiento de que Argentina puede superar sus vicios y ser un país mejor, colaborando decididamente con sus países hermanos en el resurgimiento de nuestra patria grande latinoamericana.

Su lectura trasunta además dos facetas caras a la medicina, especialmente para un país enfermo: diagnóstico y terapéutica.

Y por último, este recorrido por la historia reciente también sirve para ejercitar la memoria de modo de tratar de no tropezar tantas veces con las mismas piedras, circunstancia tan afín a los argentinos.

Mariano J. Windis, Montevideo, 2006

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1. El Asesinato de un Maestro

El día previo a las vacaciones de invierno, envié a toda la comunidad educativa de mi colegio una nota titulada "Acerca de ese desprestigiado oficio de ser patriotas". En ella me refería precisamente a aquellos “hombres de carne y hueso, con fortalezas y debilidades, que fueron fieles a sus convicciones, a sus sueños e ideales... Hombres y mujeres que no se sabían patriotas, no se sentían como tales. Simplemente cumplían con su deber. No perseguían dinero ni jubilaciones de privilegio ni el aplauso ni el bronce o el mármol.

Simplemente tenían ideales comunitarios a los que consideraban más importantes que ellos mismos. Por eso los consideramos patriotas: por pensar primero en el bien común”.

Lo que acaba de pasar es algo terrible. No hay peor asesino que quien aún con las manos tintas en sangre y después de haber cometido su macabra acción, desconoce haber hecho lo que hizo.

El país que deploro, ese país mediocre, banal, le ha dado la estocada mortal a uno de los escasos patriotas que tenía, a alguien que expresamente siempre quiso que cuando muriera se lo recordara no como a un prócer, no como a un excelente ser humano, no como a un sabio y excepcional hombre de ciencias que le había salvado la vida a cientos de personas y brindado a la comunidad mundial un método revolucionario para prolongar la vida de pacientes cardíacos.

Rene G. Favaloro simplemente deseaba que cuando muriera se lo recordara como a un maestro. Tal y tan grande era su vocación docente. Un docente de raza es aquél sin horarios, dispuesto al esfuerzo que no rehuye el sacrificio y la entrega total, un ser con la pasión a flor de piel, un ser ético a carta cabal, porque sabe que es referente de sus alumnos, y porque el ejemplo es la mejor enseñanza.

Las crónicas dirán sobre el contenido de las cartas que dejó, se referirán a los avatares económicos y financieros que atraviesan todos los que apuestan a un país distinto, a una Argentina de la que nos sintamos dignos y orgullosos.

Esta Argentina insensible a los pioneros y patriotas me da dolor, me da vergüenza, me provoca indignación y asco. Por eso, con mi ínfimo granito de arena he tratado durante toda mi vida de luchar día a día por ese otro país que soñaron nuestros próceres fundadores, por ese país mejor que soñó el Dr. Favaloro, por ese país que estoy viendo cada vez más lejano...

Un sarcástico de profesión, dijo alguna vez: "Argentina es el país del futuro... y siempre lo será..."

Acostumbrados a encontrar siempre un enemigo externo a quien responsabilizar de nuestras ineptitudes como sociedad, surgirán desde luego presuntos causantes y causales de la muerte del prestigioso cardiólogo. Yo prefiero decir que estamos como estamos y nos pasa lo que nos pasa, porque somos como somos.

Favaloro ya no está entre nosotros. Esto significa que el país deseado, la Argentina soñada, se ha alejado aún más...

Es doloroso. Es lamentable. Es angustiante.

Y esta muerte anunciada y desoída, se provoca en el mismo momento en que se incrementan como nunca las colas frente a las embajadas de países extranjeros... Colas de argentinos que han matado o están matando definitivamente al patriota potencial que tienen adentro, rendidos ante la desazón de un país mediocre que asfixia a quienes quieren cambiarlo, y antes de morir, prefieren iniciar una nueva vida en el extranjero. Esas largas colas me aterran. Colas de compatriotas muertos en vida, por aquello de que "muertos son los que tienen muerta el alma, y viven todavía..."
Y no es problema de ningún perimido color político: todos, fachos y progres se hermanan en la misma medianía intelectual, ya que es esta sociedad la que votó tanto al gobierno como a la oposición, ya que es la sociedad actual la que admite con su inacción extremos que van desde la intolerancia racista hasta la tolerancia excesiva de travestidos con los pechos siliconados al aire en la vía pública.

La muerte del maestro me ha cambiado la vida.

Me deja perplejo.

Me deja vacío.

Es al menos para mí, un antes y un después.

¿Tiene que pasar algo más patético para darnos cuenta que hemos tocado fondo? ¿Será posible que algo tan trágico para el concepto de patriotismo, un hecho que nos enluta y nos compromete, llegue a pasar desapercibido entre la vorágine de información basura que nos brindan graciosamente muchos medios?

Ya imagino las culpas y reproches cruzados de unos y otros, las expiaciones y los actos y actitudes vindicatorias tardías que desde luego no nos traerán a la vida al maestro Favaloro.

Hagámonos cargo alguna vez en la vida, señores: todos han matado al maestro. El país que sólo sabe agitar la bandera nacional cuando juega la selección de fútbol y que canta el himno con la voz escasa y apagada, el país que no usa cinturón de seguridad y cruza las calles por la mitad de cuadra, el país de corruptos de uno y otro signo político, el país de las prebendas y negociados, el país del "sálvese quien pueda", el país que no apoya a las PyMes y emprendimientos privados como el de Favaloro, el país que hace que hayan desaparecido infinidad de fuentes de trabajo, el país que está accediendo a este mundo globalizado pletórico de oportunidades con la cabeza gacha, acaba de matar a uno de los escasísimos patriotas que le quedaban y luchaba desde su trinchera por una Argentina mejor.

El 29 de julio debiera ser instituido como el Día de la Vergüenza Nacional.

Julio 2000


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2. Argentina, Educación y Futuro


Si convenimos en que la Educación es la llave y la clave para la transformación social hacia una mejor calidad de vida, para conformar una sociedad mejor y un país mejor, necesariamente las instituciones educativas que se precien de tales y estén realmente a la altura de su misión, han de vivir en una constante situación de conflicto, por el hecho de estar insertas en ésta sociedad, pero educando en su seno a quienes deberán ser los futuros agentes de transformación social, los gestores de una nueva sociedad, acorde con un nuevo país que es necesario refundar.

No está a la altura de su misión la institución educativa que forma estudiantes y profesionales altamente capacitados en contenidos, pero que sólo se constituyen en sangre de recambio para un país viciado de corrupción en su estructura, en sus instituciones, en sus gobernantes, en sus empresas. La formación técnica, el dominio de una disciplina o una profesión, es sólo una parte de la formación general.

Si pretendemos una formación integral, el horizonte axiológico es el que debe primar. Todo estudiante debe ante todo ser formado en valores humanos.

Amor, Paz, Verdad, Rectitud.

De éstos se desprenden los demás valores.

Estamos asistiendo como patéticos espectadores al estadio final de la vida de un paciente, un país cuyos estertores agónicos nos preanuncian una muerte inminente.

En el corto plazo, en los tiempos que vienen, nos tocará asistir desde la pasividad o desde el protagonismo (cada uno elige su rol), a una instancia crucial: al proceso de creación de una nueva Argentina, o al de la literal desaparición del país en cuanto tal.

Hace treinta años, un protagonista de la historia argentina amado y odiado con igual intensidad, acuñó desde su exilio español en "Puerta de Hierro" una frase destinada precisamente a los días que hoy nos tocan vivir: "El año 2000 nos encontrará unidos o dominados".
Pues bien, hemos llegado al año 2000 privatizados, globalizados, no nos quedan ni las joyas de la abuela, y no tenemos ni los recursos ni las políticas ni los políticos ni los gobernantes ni las estrategias para dejar de formar parte del furgón de cola de la sociedad mundial actual.

Es necesario, imprescindible, "barajar y dar de vuelta". Es menester iniciar la Revolución de los Honestos.

Practicar la "resistencia activa".

Oponerse con decisión a la corrupción y a la injusticia.

Ser cada uno, en su microcosmo cotidiano, en su ámbito de acción, el artífice de una nueva Argentina: Una Argentina ética, solidaria, digna, incorruptible.

La coima no se concreta si una de las partes que la conforman, desiste de su rol.

Si no hay coimero, no hay coima.

Si no hay quien se deje coimear, tampoco hay coima.

Si le hacemos ver sistemáticamente su error urbano y de mal vecino a quien tira desaprensivamente basura en la calle, o hace defecar a su perro en la vereda, quizás esta persona comience a reflexionar sobre su accionar, y algún día cambie...

¿Estamos en una crisis profunda y terminal? Pues seamos proactivos, y en vez de verla como peligro, vivámosla como oportunidad de cambio, de mejora, de construcción de un país mejor, de gestación de esa patria soñada que por ahora sólo existe en un rincón de nuestro corazón, de nuestra mente, de nuestros deseos más puros.

Sumemos granos de arena sin claudicar, y sin darnos cuenta, habremos hecho una playa.

Prediquemos con el ejemplo.

Seamos cada uno el cambio que queremos ver.

Generemos en nuestro campo de acción, en nuestra familia, con nuestros amigos, en nuestro trabajo el clima que nos encantaría ver y vivir en todo el país y sus instituciones.

Porque no todo está perdido.

Hay mucha gente honesta. Muchísima. Hay muchos argentinos a quienes les duele la patria. Hay mucha gente que lucha desde el anonimato. Gente que demuestra con hechos concretos su decisión de luchar por esa Argentina soñada y siempre postergada.

Controlemos a nuestros gobernantes, que están allí para servirnos, no para servirse de nosotros. Apoyemos a los medios de comunicación que estén por el cambio, que investiguen actos de corrupción, que estén del lado de la Argentina que debemos construir.

Integremos organizaciones no gubernamentales que velen por la justicia, por la ética, por los valores humanos, que controlen, que denuncien actos de corrupción.

Los poderosos no son ni los gobernantes ni la prensa.

Los poderosos somos los ciudadanos si sabemos organizarnos para defender nuestros derechos y supervisar a nuestros empleados que ocupan consejalías, intendencias, gobernaciones, y los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

Y fundamentalmente, tenemos que acercarnos a las escuelas, participar, porque en ellas está lo más valioso que tenemos: nuestros hijos.

De nosotros depende que las escuelas y universidades sean el Refugio de la Esperanza, las usinas donde se geste el país que queremos y debemos construir.-

Octubre 2000


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3. ¿Irse o quedarse?

¿Irse o quedarse? Esa es la pregunta que se hacen miles de compatriotas que viven (o sobreviven) acosados por una recesión económica que ya lleva varios años y con escasos indicios de que termine.

Una tanguera bruma de melancolía, desilusión y desesperanza se ha apoderado de los argentinos, que siguen sin ver la luz al final de este oscuro túnel de recesión económica que ya lleva tres años...

Como dice el dicho campero, "El que se quema con leche, ve una vaca, y llora". Los argentinos siguen desconfiando de sus gobernantes hasta que no vean señales claras de reactivación, de disminución del gasto público, de los exorbitantes sueldos de muchos funcionarios, de...

El mega canje ha consistido en reemplazar bonos de la deuda externa argentina que están por vencer, por otros bonos a 5, 10, 20 o 30 años a mayor interés. En otras palabras, un desahogo financiero ahora, y un mayor ahogo financiero a futuro...

¿Qué otra medida queda para no caer en el default? ¿Lograr unos cuatro o cinco años de tranquilidad para intentar reactivar una economía aniquilada por un pésimo concepto de lo que son los procesos de globalización y de cómo hay que situarse como país ante los mismos?

Mientras el país siga gastando más de lo que ingresa, y no hay plan ni empresa que resista... En otras palabras, Argentina deberá crecer y mucho, para pagar una deuda que se agigantará aún más por los grandes intereses que deberán honrarse... (Se está hablando de un 15%)

Recuerdo un dicho que viene al caso: "Cuando uno debe, el problema es del que debe; pero cuando uno debe muchísimo, el problema es del que debe y del que le prestó". Esta parece ser entre líneas la razón de tanto auxilio externo por parte del FMI con el "blindaje", y tanto apoyo discursivo al "mega canje"... Sin estos recursos, Argentina en poco tiempo entraría en cesación de pagos, y el problema no sería entonces solamente de los argentinos sino también de sus acreedores...

En tanto, las colas de argentinos en las Embajadas de USA, España e Italia, para obtener su visa de residente o su pasaporte de la Comunidad Europea, se suceden unas a otras, provocando la perplejidad de quienes seguimos firmes, luchando por esa idea de una Argentina mejor, tratando de poner nuestro granito de arena en pos de esa patria que nos enseñaron en la escuela que debíamos construir con el ejemplo diario...
Les cuento por caso, que estoy sumamente orgulloso de formar parte de un equipo que dirige un colegio de vanguardia, que nada tiene que envidiarle a ninguna institución de jerarquía del "primer mundo". Un colegio donde aprenden English as a First Language, Francés y Portugués, que manejan tecnología de punta, con alumnos pensadores críticos y creativos... Ex-alumnos nuestros están tanto en la Universidad de Buenos Aires como en la prestigiosa Universidad Di Tella, en Alabama en Birmingham, en Florida, Tampa, en la Universidad de Washington y hasta una ex-alumna cursando un semestre en La Sorbona. Pero también les digo que seguir adelante aquí es cada vez más duro, y el panorama parece un campo de batalla: en los últimos años, sólo en Buenos Aires han cerrado sus puertas unos setenta colegios privados...

Hace unos días le pregunté por Email a una colega por qué hizo lo inverso a la tendencia: de vivir con su familia en California, decidió volver a nuestro país, donde están sus padres. Esta excelente docente, cuando le pregunté sobre lo extraño de que habiendo vivido tanto tiempo en Estados Unidos no tengan deseos de volverse, me contestó entre otras cosas:

“Dear Doctor: Regarding my home place: believe me it is a "hot" issue for me. My husband is always going around this point and trying to convince me to return to the USA to live. I LOVE Argentina, and I want my kids to grow up here, but I realice that every time it gets harder and harder for me to defend things here.

I always say that this country has much more virtues than USA but of course things are getting difficult here. I want my kids to grow with their whole family (grandparents, cousins, etc). Education is another big point. Believe me Dr. Lecuna, that High School and Elementary in the States are a nightmare!!!!! The level is so low that sometimes you cannot believe it. That´s why when people bring things that come from the US educational system I am horrified!!!!. Even the USA has seen this and is desperate to change things. They are in some way, going back to the old system (believe it or not). This is what was going on in California, which is one of the leading states in many ways.”*

“Querido Doctor: Con respecto al lugar donde me he establecido: créame es un tema “caliente”. Mi esposo está siempre tratando de convencerme volver a los EEUU a vivir. Yo AMO la Argentina, y quiero que mis hijos crezcan aquí, pero veo que se me hace cada vez más y más difícil defender mis cosas aquí. Siempre digo que este país tiene muchas más virtudes que los EEUU pero por supuesto las cosas se están poniendo difíciles aquí. Quiero que mis hijos crezcan con toda su familia (abuelos, primos, etc.) La educación es otro gran punto. Créame Dr. Lecuna, que algunas veces nos se puede creer. Es por eso que cuando la gente trae cosas que vienen del sistema educativo americano me horrorizo!!! Hasta los EEUU se han dado cuenta y están desesperados por cambiar. Están en algún modo volviendo al sistema antiguo (créalo o no). Esto es lo que estaba pasando en California, que es uno de los estados líderes en muchos aspectos.”

Yo que he tenido la posibilidad de viajar a menudo, me he percatado de los problemas de la escuela pública, y he escuchado de boca de los mismos americanos del Norte que las escuelas son obsoletas, los docentes son "analfabetos funcionales", y que el problema de la educación en EEUU no es económico sino falta de responsabilidad en el control de gestión de logros.

No es oro todo lo que brilla…

Argentina durante décadas fue un foco de cultura que irradió su fulgor en todo el mundo de habla hispana. Aún hoy, en medio de quizás la más profunda decadencia, muchos docentes delirantes, líricos y locos, escasos de medios y esperanzas, siguen luchando desde su puesto mal pago en las Universidades Nacionales (Buenos Aires, La Plata, Córdoba, Tucumán, Rosario, etc.), o en sus puestos de maestros rurales y de frontera en tantas escuelitas carenciadas desplegadas a lo largo y lo ancho del país, a la espera, de que alguna vez Argentina retome el rumbo que hace tanto tiempo no encuentra, con políticos probos, con empresarios con sentido de pertenencia, con inversores nativos que en vez de tener más de ciento sesenta mil millones de dólares en bancos del extranjero, tengan la suficiente garantía de que no van a ser esquilmados por gobiernos corruptos y derrochadores y por leyes que en vez de protegerlos los desalienten, y apuesten al país, como lo hacen chilenos y brasileños con sus naciones. Argentina merece un destino mejor que el de país emergente y eternamente postergado, y nuestro futuro depende de todos los argentinos: los que estamos acá, luchando como podemos, y los que están afuera pero llevan la patria en su corazón, y que con su don de gente y su cordialidad, dejan bien parada a esta tierra que esperamos todos, pueda en este nuevo siglo surgir de una vez por todas como "una nueva y gloriosa Nación"...

Por eso entiendo que la pregunta no es si "irse o quedarse"... Me animo a decir sin equivocarme que todos los que se fueron siguen teniendo adentro suyo a la patria en el recuerdo, en la nostalgia, en su corazón y en su mente... Mientras que muchos de los que se quedaron, tienen menos sentido de pertenencia e identidad que los que se fueron, y obran en consecuencia...
El asunto entonces está precisamente en esto: En Argentina o en el extranjero, hacer profesión de fe de nuestra argentinidad, amar a la patria, ser dignos de ella, luchar desde nuestro campo de acción por una Argentina mejor, hacer control de gestión de nuestros empleados los gobernantes, hacer que los extranjeros amen al país a partir de nuestras actitudes, mostrar y demostrar nuestra identidad, nuestro sentido de pertenencia, nuestro respeto por las manifestaciones más nobles y dignas de nuestra cultura. Por eso, termino con aquella famosa frase dicha para sacudirnos y despabilarnos de una vez por todas, en este nuevo siglo, y que suele atribuirse a Ortega y Gasset: "¡Argentinos, a las cosas!"

Junio 2001

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4. Todo depende del cristal

Voy a intentar una postura temeraria. Y esto siempre ocurre cuando se tocan temas o conceptos intocables. Por ejemplo: ¿Quién en su sano juicio, puede hablar con cierto halo de sospecha acerca de las bondades de la democracia? Sería un sacrilegio. Una ofensa inadmisible hacia el sistema que le ha dado sentido, sustento, honor y gloria a los Estados Unidos de Norte América.

A ese fantástico sistema de gobierno "del pueblo, por el pueblo y para el pueblo" que describió el gran Abraham Lincoln. Otro tanto quizás ocurre con los conceptos de "globalización" y “competitividad”.

Lo que pretendo decir es que todo depende del cristal con que se mire, del lugar donde se aplique y de cómo se aplique, y del poder de decisión con que se cuente, más allá de las buenas y nobles intenciones que se tengan. En otras palabras: las bondades de la democracia y de la globalización, dependen del contexto.

Para apoyarme en mis reflexiones, voy a reformular una cita del uruguayo Mario Benedetti, quien a su vez reformula una cita del Premio Nobel de Literatura, el portugués José Saramango:

"En apariencia todo está bien. los diputados y senadores son elegidos por voto popular. También las autoridades municipales y hasta el presidente. Sin embargo quienes en verdad deciden el rumbo económico social y hasta científico de cada país, son los dueños del gran capital, las transnacionales, las prominentes figuras de la Banca. Y ninguno de ellos es elegido por la ciudadanía. ¿De qué voto popular surgieron los presidentes del FMI, el Banco Mundial, la Trilateral, El Chase Manhattan, el Bundesbank? Sin embargo, es esta elite financiera la que sube o baja intereses, impulsa inflaciones o deflaciones, apoya hoy solapadamente a dictadores o promueve expresamente la democratización, instaura las modas de las privatizaciones, exige el abaratamiento del despido laboral, organiza fabulosas corrupciones de sutil entramado, financia campañas electorales, digita el 80% de las noticias que circulan por el mundo, compagina la más fervorosa prédica por la paz con la metódica y millonaria venta de armas. Decide con estrategia, astucia, pero también sin solidaridad, sin compasión ni justicia, y sin dar la cara, porque lo hace a través de sus intermediarios en cada país, de macropayasos y cipayos que reciben las bofetadas del pueblo, pero tienen como contrapartida, sus cuentas con tan abultados como espurios y malhabidos ingresos"

Tomemos ahora algunos datos de la desesperanzada realidad argentina:

Para garantizarse el cobro de la ominosa deuda externa cuya explicación pormenorizada nunca se dio a conocer, los grandes bancos concretaron el “mega canje”, y cobraron suculentas comisiones (¡¡por canjearse la deuda a sí mismos!!), mientras el país profundizó sus débitos a futuro.

Muchos medicamentos, del mismo laboratorio, con el mismo envase, le cuestan a un argentino de 16 a 800 veces más que a un ciudadano de España o EEUU.

La paridad del peso con el dólar es 1 a 1, la comida y la indumentaria cuesta más o menos lo mismo que en EEUU, pero el salario básico de un docente es de 212 dólares. El interés a pagar para adquirir una vivienda por crédito hipotecario, está en el orden del 4%... mensual.La nafta y el pulso telefónico que utiliza un argentino es mucho más cara que la que paga un español. Y ya no tenemos a YPF... Aerolíneas Argentinas, cuando fue privatizada hace diez años, tenía 30 aviones propios, rutas internacionales que cubrían todo el planeta, y daba superávit. Hoy, con mil millones de dólares de deuda, está en convocatoria de acreedores y es dueña de un solo avión.

Una conexión a Internet de una escuela de la Patagonia, en Gobernador Gregores, Santa Cruz, cuyo nodo más cercano está a 200 Km., cuesta 15 dólares la hora, a una exasperadamente lenta velocidad de 28/56k

Por eso insisto en que una cosa es estar globalizados y en democracia en el “First World”, y otra cosa es estar globalizados y en democracia de la línea del ecuador hacia el Sur...

Un francés dijo con ironía, que “Argentina es el país más rico del mundo, porque a pesar del esfuerzo de los sucesivos gobiernos, aún no han logrado hundirlo”

(Aunque últimamente, creo entender que estamos más cerca que nunca de esa posibilidad...)

¿Y qué es entonces lo que sostiene en pie a nuestro país? ¿Es éste un país en democracia, o es un territorio para la depredación por parte de propios y ajenos, bajo la pátina de pretendido país y pretendida democracia?

¿Qué democracia es aquella en la que el presidente no gobierna, la coalición que lo levó al poder ya no existe, treinta y seis miembros del anterior gobierno incluido el ex presidente o están en la cárcel procesados o en vías de serlo, los senadores están sobradamente sospechados de corruptos, los congresales ganan salarios que llegan a los 15.000 dólares, miles y miles de pequeñas y medianas empresas han desaparecido y decenas se han radicado en Brasil, mientras continuamente al borde del estallido social, el desempleo y el hambre avanzan en el país de las vacas y el trigo?

¿Qué país es aquél que con su inacción provoca un éxodo masivo, donde 300 jóvenes con tal de tener un futuro se enrolan en las fuerzas armadas españolas, donde sólo en Mallorca hay más de cuarenta y tres mil marplatenses?

Argentina no fue hecha para que la depredaran ni fuera un reservorio de alimentos para los países ricos. Abrió sus puertas a la inmigración “para todos los hombres de buena voluntad”, y llegó a ser a principios del siglo pasado, un país de primer mundo.

Hoy, los nietos de esos hombres y mujeres, con lo terrible que el desarraigo implica, inician el camino inverso al de sus abuelos al ver que su país no le ofrece posibilidad alguna de un futuro mejor.

Y vuelvo a mi pregunta. ¿Entonces, qué sostiene todavía en pie a Argentina, que ya no es dueña de su petróleo ni de muchas de sus riquezas, que está endeudada ab aeternum, que está en su tercer año consecutivo de recesión económica?

Mientras los gobernantes la asfixian con su inoperancia y la banca la tiene sujetada en la cárcel de la deuda, los intereses y la falta de crédito, Argentina sólo pervive en la gente organizada, sin banderías políticas, movida por los lazos de la solidaridad, el amor, el esfuerzo y el voluntariado.

Miles de organizaciones no gubernamentales (ONGs) sostienen un país enfermo, moribundo, con una pretendida democracia que no provee ni justicia, ni seguridad, ni bienestar, ni educación acorde con los nuevos tiempos. La gente organizada en grupos no politizados, en fundaciones, en ONGs, es la que suple las enormes deficiencias de la política.

Y para muestra basta un botón: visiten la Red Solidaria en http://www.redsolidaria.org.ar Estamos en el año Internacional del Voluntariado, y es precisamente el voluntariado el que mantiene viva la llama de la esperanza. Argentina, crisol de razas, pródiga, abierta, generosa, con todos los climas, con sus bellezas naturales y tanta maravillosa gente trabajando solidaria por el prójimo y que ama a esta patria siempre postergada, no se merece este presente, y reclama un mejor futuro para evitar la diáspora y su virtual desaparición como país.

Julio 2001


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5. Aproximaciones

La realidad que nos toca vivir es terrible, dura, difícil, complicada, dolorosa... Es como una madeja que hay que desenredar y no se encuentra la punta del ovillo... Quizás una manera de entenderla y desentrañarla es aproximándose desde distintas miradas...

Primera Aproximación

Argentina fue, desde tiempos pretéritos, un foco de atracción para la diáspora, un lugar de prioritaria elección para quienes buscaban "buenos aires" para sus vidas, huyendo de la miseria y de las guerras que azotaban a pueblos y países.

Alejada de los centros neurálgicos del poder y la toma de decisiones, con una tierra pródiga en climas y geografías de todo tipo donde un extranjero podía encontrar el paisaje que menos le hiciera añorar a su tierra natal, el país se fue construyendo con las manos laboriosas que bajaban de los barcos y hacían su primera escalada en el "Hotel de los Inmigrantes".

Italianos albañiles, españoles gastronómicos, árabes tenderos, judíos comerciantes, japoneses tintoreros, armenios que escaparon del genocidio, polacos, rusos, alemanes, todos ellos encontraron el cobijo de una nación en ciernes, que necesitaba crecer.

El conventillo, que inmortalizaron autores como Alberto Vacarezza, era la expresión más cabal del crisol de razas, de la integración y mestizaje de culturas que caracterizó al nuevo país.

Primera Conclusión: "Integrarnos, para no desintegrarnos"

Segunda Aproximación

El barrio de Palermo ya no es el mismo al que Gardel le cantara con su voz de maravilla. Cerca del ahora privatizado hipódromo, y en terrenos que otrora pertenecieran al Ejército, se encuentran "Easy" (un negocio al estilo de "Home Depot") y uno de los hipermercados "Jumbo", ambos de capitales chilenos.

Quienes van a comprar a estos lugares (dejando así en la ruina al almacén de la esquina y haciendo que desapareciera la ferretería de mitad de cuadra), pueden ver a través de los amplios ventanales que dan a la calle, mientras transitan por las escaleras mecánicas, una exuberante imagen que pareciera salida de las mil y una noches: la imponente mezquita inaugurada no hace mucho tiempo, con sus dos inmensas torres que se yerguen decididas en el transformado barrio.

Segunda Conclusión: "Cambia, todo cambia"

Tercera Aproximación

A las 09:53 AM del 18 de julio de 1994, en un crimen cuya autoría y responsables totales aún se desconocen, ochenta y seis argentinos murieron entre el humo y los escombros de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA).

Años atrás, exactamente el 17 de marzo de 1992 a las 02:15 PM, otra poderosa bomba hacía añicos el edificio de la embajada de Israel en Buenos Aires y la vida de veintinueve personas.

En ambas ocasiones, y quizás desconociendo la profesionalidad de los autores, la prensa del primer mundo le achacaba a Argentina por la falta de seguridad y de controles que el país exhibía, y que habían posibilitado el accionar terrorista...

Tercera Conclusión: "En este mundo globalizado, el nuevo paradigma es que nadie está exento de inseguridad"

Cuarta Aproximación

La confortable sensación de seguridad, el sentimiento de omnipotencia que despierta el ser "la nación más poderosa del mundo", y el mismísimo "american dream", tambalearon mortalmente la fatídica mañana del 11 de setiembre de 2001. En los numerosos conflictos en los que directa o indirectamente participó EEUU, el escenario había sido siempre lejos de la propia casa: Medio Oriente, Latinoamérica, América Central, Europa, Asia, África...

Jaime Kaplan, un argentino que había perdido a un amigo entre los escombros de la AMIA, y que en busca de mayor tranquilidad y de una nueva vida se mudó de Buenos Aires a New York, revivió el horror y comprendió inequívocamente que el ancestral enfrentamiento árabe-israelí tenía por teatro de operaciones a partir del atentado en el World Trade Center y el mismísimo Pentágono, al mundo entero.

Cuarta Conclusión: "La globalización no es sólo en lo económico"

Quinta Aproximación

Si bien Argentina ha estado últimamente entre las prioridades de la Casa Blanca debido al peligro mundial que desencadenaría la cesación de pagos del país del tango, después del 11 de setiembre está claro que ahora las prioridades pasan por los propios intereses de EEUU: la inminente y prolongada guerra, los gastos en seguridad, y el apoyo a las empresas en general habida cuenta de la probable recesión económica que puede darse en cualquier instante.

Ante esta realidad, se agita con más fuerzas que nunca el fantasma del "default" argentino, un país que como hemos dicho, ya no es dueño de muchas de sus riquezas: petróleo, gas, tierras, ganado...

Quinta Conclusión: "En un mundo globalizado, absolutamente nada es para siempre"

Sexta Aproximación

Una manera indirecta y, no por eso menos contundente de entender qué está pasando en Argentina es, en vez de hablar de la "desaparición de la industria nacional" o del "cierre de centenares de PyMes", simplemente es ver el catálogo del mes de setiembre de 2001 de las grandes tiendas Falabella (también chilenas), con la imagen de la simpática gastrónoma Maru Botana: a lo largo de sus coloridas páginas podemos observar (y a precios realmente sensacionales), muebles de todo tipo, ropa, utensilios de cocina, exóticos adornos. ¿Y esto que tiene que ver con la situación económica Argentina y su ingreso en el cuarto año de recesión?

Pues simplemente hay que leer en cada pie de página, junto al precio de cada producto: "Made in Italy", "Made in China", "Hecho en Chile", "Hecho en México", "Made in USA", "Made in Holland", "Made in Brazil"... Incluso se promociona un paquete de pan tostado… “Made in Greece”… ¡Pan de Grecia en el país del trigo!

Por otra parte, en un mundo de mercados abiertos, los escasos productos que podemos comerciar (con una industria argentina con el 40% de su capacidad ociosa), encuentran serias dificultades para ingresar en otros mercados como EEUU, donde por ejemplo está sutil o expresamente bloqueado el ingreso de acero y miel argentina.

En el caso del Mercosur, la constante devaluación de la moneda brasileña, pone aún más en jaque a la economía argentina.

Sexta Conclusión: "La globalización sin reglas parejas, es fuente de injusticias"

Séptima Aproximación

Más allá de la excelente pieza oratoria que el presidente Bush expuso en el Capitolio días pasados, no todos los norteamericanos están a favor de la guerra. Por caso, baste citar las cartas de similar tenor que están circulando por Internet, originadas en diversas universidades, y redactadas por intelectuales estadounidenses que no opinan precisamente como quienes generan los mensajes que se expanden por los medios de comunicación.

Baste por ejemplo ver la nota surgida en la Universidad de Chicago:

http://home.uchigo.edu/~dhpicker/espanol.html

o el petitorio que figura en

http://www.thePetitionSite.com/takeaction/224622495

Son infinitas las voces que seguramente no serán escuchadas, y que quieren evitar una guerra como respuesta a los ataques terroristas contra el World Trade Center y el Pentágono. Una guerra de magnitud y consecuencias impredecibles. Leer por caso la opinión del prestigioso intelectual del MIT Noam Chomsky en periódicos como "La Jornada" o "La Insignia", pone los pelos de punta, y por eso mismo no aparece en los medios de comunicación.

Séptima Conclusión: "En un mundo de realidades virtuales, la verdad parece ser sólo la que nos muestran los medios"

Octava Aproximación:

La patética clase política argentina

Parafraseando esa famosa definición del tango que muchos atribuyen a Discepolín, (“El tango es un sentimiento triste que se baila”), podríamos decir con propiedad que “Argentina es un sentimiento triste que se sobrelleva”. Abandonada a su propia suerte, depredada por propios y ajenos, con una dirigencia política absolutamente desacreditada, con una justicia cuestionada, sumida en la inseguridad pública, el país es un desgobierno que está a un paso de derivar en una absoluta anarquía.

La clase política no sabe o no quiere leer el dictamen de la gente que a cacerolazo limpio y harta de tanta ineptitud, se está manifestando espontáneamente colmando las calles, sin banderías ni líderes ni ideólogos, más allá de que después de cada manifestación pacífica aparezcan los violentos de siempre de uno y otro cuño, estimulados o por sus ideas de izquierda unos, y otros por la incentivación económica de punteros y/o jefes de “barras bravas” futboleras, a las que varios sindicalistas no parecen ser ajenos.

Los radicales han demostrado una vez más y con suficiencia, su ineficiencia como gobernantes. De la Rúa no ha hecho más que repetir, de manera tosca y bochornosa, la apresurada salida de Alfonsín años atrás, con el agravante de que esta vez en el camino quedaron 28 muertos, fruto de una represión inaudita.

Los “progres” del Frepaso y del “ARI”, afectos a la dialéctica del “enemigo externo” y desconocedores del “delito por omisión”, miran para otro lado, como si fueran totalmente ajenos a la debacle del sistema político.

El cuestionado Rodríguez Saa, para corroborar el aserto de Jorge Luis Borges cuando definió al peronismo como “incorregible”, inició una demagógica maratón de discursos donde se encargó de decirle a cada grupo social lo que cada uno quería escuchar, y no vaciló en convocar para formar parte de su entorno a los no menos cuestionados Manzano, Vernet y Grosso... Y como si esto fuera poco, se reúne en la CGT con otros cuestionados como Daer y Moyano...

¿Respuesta de la gente? Otro cacerolazo... Y como cayeran Cavallo y De la Rúa, la “Revolución de las Cacerolas”, tiró a todo el flamante gabinete...

¿Qué le falta a esta deleznable clase política para entender que “ésta” forma de hacer política ya no será jamás tolerada por el pueblo?

Octava conclusión: Definición de gatopardismo: “Que todo cambie para que nada cambie"

Novena Aproximación:

Los dos éxodos

En Argentina hay dos éxodos, en sentido inverso. Día a día crece el número de personas que busca nuevos horizontes, otros países donde puedan ver el fruto de sus esfuerzos. Gente con estudios universitarios, comerciantes cansados de luchar y no ver logro alguno, gente con alguna mínima fortuna que no quiere que desaparezca como han desaparecido sus otros ahorros de toda la vida y sus ilusiones de un país mejor...

Y también día a día, el carenciado cordón poblacional que rodea a la europea ciudad de Buenos Aires, se incrementa con la llegada de paraguayos, bolivianos, peruanos que intentan encontrar en Argentina un standard de vida que no logran en sus países, y de provincianos nuestros que huyen del hambre de sus provincias.

Una médica (Cristina), me comentaba que en el hospital en el que trabaja por la mañana, más del 64% de los pacientes que atiende son oriundos de países limítrofes.

Ana, una abnegada señora que forma parte de una encomiable organización no gubernamental que lleva adelante la labor de 19 centros infantojuveniles en las zonas de José C. Paz, Malvinas Argentinas y Grand Bourg, me brindaba sus estadísticas:

- Dos mil trescientos niños a los que se alimenta diariamente y se les provee (no en todos los casos) de escasa educación; niños de familias numerosas, de cuyos aproximadamente ochocientos padres sólo el 10% tiene trabajo y el resto permanece en el interior de viviendas precarias de barrios carenciados,

- con un mayoritario porcentaje de familias provenientes de países limítrofes que conviven con argentinos oriundos del interior argentino;

- una alarmante proporción de alcoholismo, de mujeres y niños golpeados, de venta de estupefacientes y drogas a la vuelta de cada esquina, y la nueva modalidad: el alquiler temporario de armas de fuego para poder realizar los robos y atracos que después se leen con temor e indignación en las crónicas policiales de los periódicos.

Un ámbito de desamparo que es un excelente caldo de cultivo para que se desarrollen todas las miserias físicas y morales que pueden abatir a los seres humanos.

Quede claro que lo simplemente acabo de hacer ha sido una crónica descriptiva y no valorativa. Sólo una persona afecta a la insidia podría suponer que me mueve cierto espíritu discriminatorio. Me consta la presencia de hermanos latinoamericanos que trabajan a destajo y se abren honestamente camino, como los laboriosos agricultores bolivianos, las paraguayas que realizan con dignidad quehaceres domésticos, los peruanos que trabajan sin parar en la industria textil que tiene por epicentro al Once manejado ahora quizás por más coreanos que israelitas.

Lo que quiero significar, en última instancia, es que no hay un Estado que provea la clave y la llave de una mejor calidad de vida, que es la educación, y que a partir de la educación, canalice las esperanzas de todos nuestros nuevos inmigrantes.

Novena conclusión: ¿De tierra de promisión a tierra de promiscuidad?

Décima Aproximación

¿Y como sigue la historia?

Anteriormente me referí a la necesidad que tenemos de contar con gente con verdadero sentimiento patriótico. Gente con vocación para poner su aporte por un nuevo país.

También expresé que hay democracias y democracias. Los argentinos están hartos de ser engañados por falsos mesías “salvadores del país”.

Hartos de discursos grandilocuentes, de la excelente retórica de los radicales que luego en la práctica fracasan estrepitosamente.

Hartos de la demagogia de los peronistas que después de los discursos preelectorales, sólo acrecientan su patrimonio personal.

Hartos de los sindicalistas que se regodean hablando del pueblo y en lo que menos piensan es en el pueblo. Hartos de una justicia que no juzga (y valga como excesivos ejemplos los ya olvidados temas de la leche contaminada, el negociado de los guardapolvos escolares, el tráfico de armas, la mafia del oro, los enriquecimientos ilícitos de funcionarios).

Hartos de pagar impuestos que no van donde deben ir y por eso la gente se ve obligada a pagar al sector privado para tener una cobertura de salud y una educación digna para sus hijos.

Hartos de militares iluminados y de políticos reciclados, los argentinos se están poniendo de pie y a golpe de cacerola no están dispuestos a seguir siendo mancillados, degradados, burlados, esquilmados...

Y si la solución está en una verdadera democracia, la pregunta del millón es: ¿Quién tiene un candidato honesto y capaz? ¿Quién no está contaminado de la vieja política, de las prebendas y curros, de las coimas y negociados, de haber vendido el 80% del país al mejor postor y puede aportar su inteligencia, su amor, su espíritu de entrega, su pasión y su patriotismo para construir la Argentina que soñaron nuestros próceres de ayer?

Se necesita crear alternativas con nombre y apellido. Gente que en su respectivo ámbito haya manifestado su fervor patriótico, su sabiduría, su inteligencia al servicio del bien común.

Con esa gente que nos represente y rinda cuenta de sus actos de gobierno, construiremos el tan postergado destino de grandeza que soñaron nuestros próceres de los primeros tiempos, que si hoy resucitaran estarían asqueados de lo que sus indignos sucesores han hecho de nuestro país, ante la escasa o nula participación de la gente honesta para impedir semejante decadencia.

Décima conclusión: “¡Argentino honesto, levántate y participa!”

En la década del setenta Argentina era víctima de la destrucción signada por ideologías de signo contrario: el fundamentalismo terrorista de izquierda y el fundamentalismo ultraderechista de la dictadura militar, cada uno ocupado en sostener que el enemigo era el otro. Luego sobrevino esta frágil democracia de políticos mediocres, con un país acorralado por la crisis económica y una deuda externa abusiva, con intereses leoninos que asfixian e impiden crecer.

Guerra sucia y recesión son situaciones ya vividas por los argentinos.

En estos momentos de conflagraciones aisladas para sostener la industria de las armas, debemos recordar las palabras de Albert Einstein: "Si se produce una tercera guerra mundial, la cuarta será con palos y piedras"...

Mientras Estados Unidos, paradigma del "primer mundo", ha de investigar las razones profundas de su rechazo por parte de "segundos" y "terceros mundos", debe también quedar claro que sólo la justicia (y no la venganza) puede aportar una luz de esperanza de un mundo mejor.

La violencia engendra la violencia (la Historia nos lo ha demostrado), y en ese terreno siempre "ganan" los violentos, los egoístas, los fundamentalistas del odio, los arrogantes, los ciegos a las otras realidades.

Irónicamente, cada contendiente en esta nueva e impredecible guerra, se refiere a su oponente, como a la "personificación del Mal".

Los líderes mundiales, quienes deciden nuestro futuro (el futuro de la humanidad), deben comprender que el mundo es extremadamente complejo, que una medida que beneficia determinados intereses nacionales o multinacionales, perjudica seriamente a otros, y que ese perjuicio se trasunta en hambre, dolor, miseria, enfermedades, y muerte, y que engendra odio y violencia.

Sólo una lectura más ecuménica de las distintas realidades nos salvará a la especie humana.

Sólo el amor, el respeto por el prójimo y sus diferencias.

Ojalá la cordura y el sentido común que en EEUU se encuentra en las universidades, en las escuelas, y en el pueblo no adocenado ideológicamente por la prédica de los triunfalistas y belicosos, imperen sobre la rabia, el descontrol y la agresividad.

Que no tengan que seguir muriendo miles de inocentes de uno y otro lado para que se den cuenta todos los violentos del planeta que un mundo mejor no se logra con agresiones políticas, militares o económicas, sino con la implementación de una verdadera justicia social.

Que la cordura nos permita a todos los humanos vivir una cultura de la Paz.

Ojalá que Estados Unidos de Norteamérica, desde su condición de liderazgo mundial, desde la reflexión y el análisis, desde la autocrítica y la reparación, desde el convencimiento y el amor, encuentre el rumbo para que inicie la humanidad, toda el camino de la paz, la solidaridad y el respeto, de modo tal que no se cumpla la dolorosa admonición del gran Albert Einstein.

Porque si la violencia es inherente a la especie humana, también lo son la cordura y el amor.

Enero 2002