20070807

19. La pregunta del millón

¿Cómo es posible que con la probada capacidad de los argentinos, que actualmente descollan en todos los ámbitos del quehacer humano, formando parte de instituciones científicas, mega empresas, centros de investigación y entidades de todo tipo instaladas en el “primer mundo”, no hayan logrado darse para sí, en su propia patria (tierra pródiga si las hay), un país digno, con gobiernos probos, y un destino signado por el progreso y la calidad de vida de sus habitantes?
Hernán V. es un joven ingeniero capacitado en sistemas, sin las posibilidades de un futuro acorde a su jerarquía académica y esfuerzo cotidiano.
Luego de bregar incansablemente, tuvo lo que puede llamarse la “oportunidad de su vida”: una pasantía de dos meses en Dallas, en la sede de la empresa estadounidense para la que trabajaba en Argentina.
En menos de un mes de verlo trabajar con ahínco y suficiencia, sus jefes texanos no dudaron en proponerle de inmediato trabajar permanentemente en los Estados Unidos: sesenta mil dólares anuales, vivienda, auto, y una serie de beneficios sociales y empresariales como forma inicial de ingresar a su nueva vida.
Su cuñado, Enrico S. es otro joven argentino brillante: arquitecto egresado con Diploma de Honor, Medalla de Oro y abanderado de su promoción en la Universidad de Buenos Aires.
Actualmente trabaja en uno de los estudios más importantes de la capital de los argentinos y, teóricamente, debería sentirse agradecido por permanecer en la empresa después de que sus dueños redujeron el plantel de arquitectos de 30 a 14, y por percibir mensualmente el equivalente a unos 240 dólares, algo así como 20 veces menos de lo que Hernán V. percibirá en igual período.
La ida de Hernán V. a EE.UU. ha generado, desde luego, los lógicos revuelos familiares.
Desde Argentina, su novia María Celia M., ya está organizando su inminente boda, para así viajar a principios de abril, hacia su nueva vida, en un cambio impensado meses atrás.
María Celia es contadora pública, y también su carrera fue meteórica y brillante.
Su hermana, la joven abogada María José M., mientras la ayuda en los preparativos, no desdeña la posibilidad de que ella y su marido Enrico S. tengan el mismo destino.
Para ello, el primer paso será que María Celia M. y Hernán V. lleven, junto con la mudanza, los currículos de María José M. y Enrico S. Y, seguramente, en no mucho tiempo, cuando los empresarios que tengan delante suyo los papeles que consignan la trayectoria de estos argentinos sin futuro en su tierra, pero altamente capacitados y con un perfecto dominio del idioma inglés, no dudarán en proponerles un trabajo con una remuneración acorde a sus capacidades y talentos.
Carlos Alberto M., el hermano menor de María José y María Celia, un estudiante a punto de terminar el secundario en el colegio privado porteño Pueblo Blanco High School, en donde aprendió english as a first language, francés y portugués, es un gran jugador de fútbol, pero por ese apego tan especial que tienen entre sus integrantes las familias argentinas, dudaba de la alternativa de intentar conseguir una beca deportiva para estudiar Management y a la vez jugar en EE.UU al “soccer”.
Ahora ve más concreta y factible la posibilidad, dado que no estará solo a partir de la “cabecera de playa” que una y quizás dos de sus hermanas se instalarán de ahora en más en la ciudad de Dallas.
Rafael H., ex compañero de colegio y de curso de Carlos Alberto M., tuvo que irse con su familia a vivir a EEUU, a un suburbio de New Jersey, pocas semanas después del trágico suceso de las Twin Towers, debido a razones eminentemente económicas: en Argentina sus padres no tenían futuro.
Con sentida emoción, quien fuera su Director en el citado colegio argentino, recibió a fines del año pasado una serie de e-mails y un fax, enviado por Mel H., la madre de Rafael H., donde consignaba que su hijo había sido preseleccionado para integrar el National Honor Roll, algo así como el Cuadro de Honor de los 25 mejores alumnos de todos los High Schools de Estados Unidos.
Daniel E., otro ex-alumno de la citada escuela, tuvo que viajar con sus padres y hermano a Florida, por las mismas razones económicas que la familia de Rafael H. y por la necesidad de contar con un futuro previsible.
Se fue estando en 2º año del secundario, pero hete aquí, que su nivel académico rebasaba ampliamente los estándares norteamericanos, por lo que fue promovido inmediatamente a años superiores, y ahora está cursando materias correspondientes a 4º y 5º del High School.
Recientemente, una entidad inglesa de origen judío, habida cuenta de la terrible realidad argentina, ha ofrecido emigrar a Gran Bretaña a profesionales judíos argentinos: odontólogos, médicos y abogados que incrementarán el número de esta calificada diáspora de materia gris.
Estos ejemplos reales, concretos y contundentes, ofrecen sólo una faceta más de la debacle argentina: la de la enorme descapitalización de recursos humanos altamente calificados, que se viene produciendo con intensidad creciente en los últimos años.
En el otro extremo de esta dolorosa realidad que nada envidia a los macondos garcíamarquianos, el país que exporta el equivalente a 8380 calorías diarias por habitante y está en condiciones de alimentar a más de 250 millones de personas, tiene a la mitad de su población infantil padeciendo anemia, y a la mitad de su población total sin contar con las necesidades alimenticias básicas, lo cual implica desnutrición, imposibilidad de desarrollo aceptable de todas las potencialidades genéticas, y concomitantemente, disminución de masa corporal, retardo en el crecimiento, y como ya he expresado, trastornos neurológicos irreversibles.
La falta de trabajo y la existencia de fuentes laborales que pecuniariamente no se condicen con la capacidad y el esfuerzo desplegados, el lógico temor ante un futuro incierto, una crisis que ya lleva muchos años y que parece haber llegado a su piso, pero “nunca se sabe”, la imposibilidad de poder diseñar un proyecto de futuro, la inseguridad urbana y rural, la violencia cotidiana retroalimentada por la falta de posibilidades, por el hambre y por la falta de ejemplos edificantes, y por encima de todo, la legítima desconfianza que despiertan los mediocres gobernantes que integran las corporaciones corruptas y literalmente mafiosas que tienen al país bajo su merced, son razones más que suficientes para que sigan estando las inmensas colas de argentinos en las puertas de las embajadas, en busca de nuevos horizontes fuera de su país.
Otra patética manera de ponderar la debacle del país es que antes de quedarse, muchos argentinos prefieren ir a vivir a Israel, a pesar de los atentados terroristas en las calles, restaurantes y micros y del interminable conflicto palestino-israelí.
En tanto, inversionistas extranjeros y los dolarizados empresarios argentinos amigos del poder, están haciendo sus pingües negocios ante los precios de la tierra y de inmuebles que están por los suelos.
En esta Argentina de la debacle, el país está a precio de remate, y no es necesario tirar un solo tiro para apropiarse de él.
En tanto, muchos medios de comunicación nacionales, lejos de ser tribunas de esclarecimiento de ideas, de control de gestión, de ser unos de los ámbitos de concientización para la refundación patriótica del país, se han ocupado y preocupado minuciosamente por llenar sus páginas, sus espacios orales y televisivos en exponer las miserias de la reciclada y deleznable clase política, especialmente el conflicto del peronismo, la disputas intestinas de sus capos, la supuesta renovación justicialista expresada en jóvenes como Quindimil, preparando consciente o inconscientemente el terreno para una nueva gestión o indigestión peronista para los próximos cuatro años.
En tanto, sigue sin producirse la cohesión de la gente honorable, para gestar esta necesaria “revolución de los honestos”, que dé por tierra con las corporaciones políticas, sindicales, empresariales, bancarias, legislativas y judiciales que han hecho de Argentina un país que expulsa a los capacitados, e incapacita cada vez más a los que no se pueden ir.
La idea y los ideales de la Alianza, más allá de los errores garrafales de sus referentes máximos, Chacho y Chupete, sigue vigente.
La reconstrucción del país, la posibilidad de cortar definitivamente con el “más de lo mismo” representado por Duhalde y Menem, son directamente proporcionales a la posibilidad de que quienes están desunidos y superan el umbral ético, puedan reunirse en una gran coalición, por encima de sus intereses y ambiciones personales, y colocándose la investidura de lo que la Argentina necesita imperiosamente: estadistas probos, capaces, idóneos, decentes, y con capacidad de gestión.
Hace unos meses atrás, cuando el fervor de los cacerolazos y las asambleas populares estaba intacto como hoy en día, pero también activo y en la calle como hoy no lo está, hubiera pensado con criterio, que esta no por postergada inevitable “revolución de los honestos”, tendría su primavera.
Hoy, ante la inminencia de unas elecciones carentes de seriedad cívica, no me parece tan loca la idea de una coalición por encima de izquierdas y derechas, pero unida por la honestidad y la decisión unánime de eliminar a la corrupción.
Caso contrario, temo que la imperiosa refundación nacional seguirá postergada por otro período presidencial, que seguramente contará como en estos veinte años, de la suficviente confianza inicial que tuvieron Alfonsín, menem y De la Rúa, a partir de la ingenua credibilidad de los argentinos.
Lo doloroso de la pregunta del millón no es la pregunta, sino que la respuesta sea individual, y tenga que ser buscada en el extranjero, ya que el diagnóstico lo conocemos todos, pero no estamos preparados cívicamente para “ponerle el cascabel al gato”, y encarar todos la definitiva cruzada contra la corrupción y los corruptos que nos dominan y deciden por nosotros nuestras vidas, condenándonos a padecer nuestra historia, en vez de hacerla, digna, de calidad, acorde con la prodigalidad de la bendita tierra en la que hemos nacido, y que cada vez nos es más ajena.

Febrero 2003



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20. Un país en ruinas


Los argentinos debemos desarrollar una contracultura basada en la ética, el trabajo, el desarrollo sustentable y una verdadera democratización de la inteligencia, para oponernos y vencer como comunidad nacional a la actual cultura de la mediocridad y a la autodestrucción que ejercen para su propio beneficio las nefandas corporaciones que manejan nuestro destino individual y han hecho de nuestra patria, un país en ruinas.
En ocasión de la firma del Tratado de la Unión Europea en la ciudad holandesa de Maastricht, en febrero de 1992, los líderes de los países miembros coincidieron en afirmar que la Unión “antes que económica, es y debe ser de orden cultural”.
Fue así que la Comunidad Económica Europea cambió de nombre para denominarse Comunidad Europea (CE), perdiendo el término “económico”.
A partir de la entrada en vigor de dicho tratado los ciudadanos europeos fueron formalmente considerados mucho más que meros sujetos económicos.
Por su parte, fue Freud quien afirmó acertadamente que “...sólo la cultura puede mitigar el instinto de autodestrucción inherente a la especie humana”, y a la luz de los actuales acontecimientos mundiales, la cultura y el sentido común no parecen estar en la agenda de quienes deciden los destinos de la humanidad.
En nuestra condición de país emergente, sin el control propio de nuestros intereses nacionales estratégicos, inmersos en décadas de corrupción estructural y bajo riesgo de perder nuestra propia entidad como Nación, quienes creemos que una Argentina distinta es posible, debemos asirnos con determinación al desarrollo de una contracultura basada en la ética, el respeto de la ley, el trabajo y el desarrollo sustentable, para oponernos y vencer como comunidad nacional a la actual cultura de la mediocridad y la autodestrucción que ejercen para su propio beneficio las nefandas corporaciones que manejan nuestro destino individual y el de nuestra patria.
Existe actualmente en Argentina una cultura seudo-democrática que debe ser reemplazada por una verdadera cultura democrática. En las próximas décadas Argentina como país tenderá a la desaparición si no se opera en la gente y en las mentes este cambio cultural, y mientras siga vigente una tabla de valores negativos basada en creencias, comportamientos, hábitos y costumbres en donde impera el individualismo feroz y la falta de conciencia cívica.
Por eso es imperioso gestar una nueva organización social basada en valores positivos, lo cual requiere una estrategia coherente y consistente de adaptación para el cambio.
Para ello, es imprescindible hacer un aporte sustantivo al diseño de políticas públicas y al accionar privado en materia de Cultura y Educación, por ser éstas históricamente las claves de la transformación para un desarrollo digno y de calidad.
Pero...
¿Qué medios de comunicación están haciendo su aporte para este cambio?
¿Qué propuestas políticas están privilegiando la educación por sobre las otras variables socioculturales?
¿Acaso Argentina no alcanzó a tener entidad como nación y convertirse en su momento en faro de civilización, cuando los líderes de antaño (como Sarmiento) privilegiaron por sobre todas las cosas la educación del soberano?
De aquella Argentina pensada por Alberdi, Sarmiento, y tantos otros, las cosas cambiaron significativamente, pero para mal.
Aquel país que estaba signado a ser una de las grandes potencias mundiales, es hoy un eficiente expulsor de los argentinos más capacitados, un Estado inepto envuelto en la anomalía a la que lo lleva la falta de un proyecto de Nación.
En tanto, la indigencia avanza, el hambre y la desnutrición avanzan, y la corrupción sigue instalada en los despachos de las corporaciones que nos dominan porque nosotros, como sociedad, nos dejamos dominar.
Pueblo manso, que sólo reacciona cuando le tocan el bolsillo individual (corralito), pero que no reacciona cuando le roban del bolsillo colectivo (nación, intereses nacionales).
Pueblo zonzo, porque funcionamos más como individuos que como sociedad, porque el Estado nos es ajeno, porque lo que debiera transformarnos la vida para bien -que es la política bien ejercida-, nos ha degradado económica y socialmente, entonces le echamos la culpa a la política, y ésta se transforma en mala palabra.
Pueblo cómodo, porque siempre esperó la llegada del líder magnánimo, benefactor y dispendioso que le solucionara todos los problemas por arte de magia.
Y esto lo arreglamos entre todos, o no lo arregla nadie.
O cambiamos o morimos.
O entendemos individual y colectivamente que no hay otro camino que el gestar esta contracultura y obramos en consecuencia, o ni siquiera llegaremos a conmemorar el bicentenario de la revolución de Mayo como país soberano.
Partiendo de esta consigna, está claro que esta contracultura democrática será el instrumento del cambio que nos permitirá moldear nuestra conducta ciudadana hacia la consecución de un fin común, con reglas claras y compartiendo no sólo un lenguaje, sino también conocimientos, capacitación integral (formal, humanística, técnica, tecnológica), costumbres virtuosas y un sistema justo de premios y sanciones, en el marco de una una filosofía de vida basada en el esfuerzo, la solidaridad y la ética ciudadana que nos distinga e identifique.
Para parir una nueva y gloriosa Nación -como dice esperanzadamente nuestro Himno Nacional- necesitamos recuperar los valores perdidos y mancillados por la actual cultura de la mediocridad.
Nuestros abuelos no vinieron del viejo mundo a estas tierras a depredarla como tantos políticos de hoy y de siempre, o como tantos sindicalistas y empresarios actuales.
Esos tanos, gallegos, judíos, alemanes, polacos y árabes valerosos y corajudos no se animaron y cruzaron el océano para conseguir “planes trabajar”.
Vinieron a agachar el lomo, a trabajar de sol a sol, a dar a sus hijos la educación que ellos no pudieron recibir, y a transmitirles la cultura que ellos heredaron de sus padres: la cultura de la honestidad, del esfuerzo y del trabajo.
Ellos vinieron a construir un país, y unas pocas generaciones después, esta tierra pródiga como pocas, está expulsando a sus nietos y bisnietos.
Perdón. La tierra no, sino quienes la manejan a su antojo a partir de nuestros votos.
La contracultura que debemos impulsar es también la de recuperar aquellos valores de nuestros abuelos y bisabuelos, y la de hacer un control de gestión de nuestros mandatarios, y si no cumplen, echarlos de las pestañas.
El mundo se ha convertido en un inmenso mercado global con ganadores y perdedores, y si bien es imprescindible desarrollarnos, producir bienes y servicios y comercializarlos, es también importante generar una nueva “moral de la productividad” que rija las relaciones humanas y sociales del nuevo país.
Por eso no deja de ser apropiada la idea de generar un “capitalismo popular”, es decir, un capitalismo con contenido social que no se desentienda ni de la gente ni del cuidado de nuestro planeta.
Junto con la producción y el desarrollo económico y guiando al mismo, una sostenida democratización de la cultura y la educación son las únicas armas con que dispondremos para revertir la marginación, la indigencia, y el deterioro integral de Argentina, y eliminar sus actuales miserias.
Argentina es un país en ruinas, y aún estamos lejos de ver cambios significativos que nos indiquen que estamos, como sociedad, dirigiéndonos al camino de la refundación nacional.
En esta transición dolorosa y casi interminable hacia una nueva nación, estamos asistiendo (unos sufriéndolo en carne propia, otros desde la distancia física pero desde la cercanía que brindan los sentimientos), al bochornoso espectáculo de un país sin rumbo, inmerso en corrupción y con heridas lacerantes en todo el cuerpo social, cuyos estertores agónicos se prolongan más de lo debido y de lo tolerable.
En la construcción de una nueva Argentina se necesita más que nunca del aporte de todos los argentinos de buena voluntad y con sentimientos de amor por su patria, estén dentro o fuera del país, y particularmente de los trabajadores de la cultura y los profesionales de la educación y la comunicación.
Docentes, profesores, artistas, artesanos, promotores y animadores culturales, comunicadores sociales, administradores y especialistas en política cultural y educativa imbuidos de este espíritu transformador y refundacional, serán imprescindibles para dotar de nuevos contenidos y estrategias que sean el vehículo de acciones concretas para el sostenido desarrollo integral de nuestra comunidad, habida cuenta de que el verdadero protagonista de esta “revolución de los honestos”, el recipiendario del cambio social, será cada vecino, cada ciudadano de nuestra patria, de esa Argentina que entre todos, unidos, debemos construir, si es que queremos llegar al 2do. Centenario de la Revolución de Mayo, llamándonos todavía, “argentinos”.
Marzo 2003



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21. Noticias de la patria que no fue

Imaginemos qué cosas podrían haber pasado en nuestra bendita tierra si hubiera imperado, en gobernantes y gobernados, el sentido de pertenencia, la identificación patriótica, la defensa de nuestro patrimonio físico, cultural e intelectual y, en síntesis, la pasión por el país…

Deportivas
(Noticias Argentinas)
En el magnífico marco de la magnífica ciudad deportiva de Boca Júnior, construida en terrenos ganados al río hace cuarenta años por iniciativa de Alberto J. Armando, el equipo local se enfrentará en el clásico del año con su tradicional rival, River Plate.
Este campeonato (que sin lugar a dudas es el más importante de todas las ligas de fútbol, y por ello concita la atención del mundo entero), ha generado gran expectativa por la adquisición de dos estrellas internacionales que reforzarán ambos equipos emblemáticos del fútbol argentino: el ahora “xeneize” Zinedine Zidane, se enfrentará al “millonario” Ronaldo.
Ambos ingresarán en el segundo tiempo.
Los equipos, que cuentan con muchos de los jugadores que lograron adquirir para Argentina el cuarto campeonato mundial, estarán conformados del siguiente modo: Bonanno, Ayala, Placente y Sorín; Almeyda, Cambiasso y Solari; Aimar, Saviola, Crespo y Ortega. Por su parte, Boca Júnior lo hará con: Córdoba, Samuel, Bermúdez y Arruabarrena, Cagna, Serna, Verón y Kili González; Palermo, Riquelme y Batistuta.


Política Internacional
(France Presse) Paris, abril 2003
La reciente invasión a Irak, ha despertado en la comunidad internacional un debate que tuvo como protagonistas, a las grandes potencias del mundo; potencias tales como Alemania, Argentina, Rusia y China. En ese sentido, Argentina lidera la nómina de países que se oponen a esta invasión ilegal, dado que no es avalada por las Naciones Unidas.
Cabe notar que Argentina forma parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y como integrante del grupo de los Siete, su posición rectora en el concierto de las naciones, es siempre tenida en cuenta.
Los detractores de la posición argentina dicen que Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), la compañía nacional argentina de petróleo, con filiales en distintos países, tiene intereses en Medio Oriente, entre ellos, un contrato de 30 años para exploraciones petrolíferas en Al Ahdab, en el sur de Irak, y que ésta es la verdadera causa de su oposición a la actitud unilateral de EEUU, España e Inglaterra, de iniciar acciones bélicas.
Refuerzan este supuesto, el respaldo que siempre da el gobierno argentino a sus empresas públicas y privadas, solícito en defender a ultranza los intereses estratégicos de la nación sureña.
El canciller argentino considera que del mismo modo que desapareció la Sociedad de las Naciones después de haber fracasado en su preservación de la paz cuando se instaló la Segunda Guerra Mundial, la actual violación unilateral al derecho internacional, pone en serio peligro la continuidad de las Naciones Unidas.
Fuentes de la Comunidad Latinoamericana (ex Mercado Común del Sur), coinciden en afirmar que los países sudamericanos que forman parte de esta importante coalición, apoyan sin reservas la postura argentina, líder de la región.


Alegría: La ciencia festeja
(ANSA)
El próximo 14 de julio en ocasión de cumplir sus ochenta años de vida, el cardiocirujano René Favaloro, que trascendió en el ámbito científico a por haber llevado a cabo exitosamente la primer cirugía directa de revascularización miocárdica (by-pass), inaugurará en su ciudad natal, La Plata, el cuarto Centro de Investigación Cardiológica que se especializará en desarrollos biogenéticos, como el de la transformación de venas en arterias.
La Universidad Favaloro es un centro de primera magnitud a nivel mundial, y son numerosos los estudiantes y profesionales de la medicina de todo el mundo que concurren a realizar sus estudios de formación, capacitación y postgrado.
Argentina ha logrado marcar el rumbo en el campo de la medicina, a partir del sostenido apoyo económico que las instituciones médicas reciben de los sucesivos gobiernos y de las empresas privadas, consustanciadas de un evidente sentir patriótico.

Buenos Aires, faro de la cultura
(UPI)
La industria editorial argentina pasa por un nuevo momento de gloria. Empresas argentinas han adquirido editoriales españolas, sudamericanas y de EEUU, y representan una importante fuente de divisas, además de ser difusoras de la cultura y educación hispanoparlante. Buena parte de los intelectuales y profesionales de países de habla hispana se han formado y continúan capacitándose con libros de edición argentina. La hegemonía iniciada en los cuarenta, con editoriales como Losada, se fue consolidando a lo largo de las últimas décadas. Otro tanto sucede con el cine nacional, en el que los logros de su filmografía han superado -inclusive- a la famosa época de los teléfonos blancos y las divas como Zully Moreno y Libertad Lamarque.
Borges y Piazzola, dos paradigmas de la cultura argentina, disfrutaron en vida el reconocimiento de sus conciudadanos por la enorme jerarquía de sus obras; obras que trascendieron nuestras fronteras hasta transformarse en íconos mundiales de la cultura nacional.
El museo Piazzolla y el Museo Borges son lugares de visita obligada para los numerosos turistas que se acercan permanentemente a esta meca de la cultura.

Sueño Concretado
(Reuters)
El alto desarrollo alcanzado por la educación argentina se expresa en el hecho de contar con un país completamente alfabetizado.
En este logro, la incorporación en tiempo y forma de los recursos tecnológicos y la implementación de innovadores planes por parte de las autoridades educativas, permitieron la sostenida formación y actualización continua de los docentes, canalizando así, el proceso de capacitación de los alumnos.
Con una racional distribución de los recursos, ni bien ingresó Argentina en el ciberespacio a principios de 1995, se pudieron establecer varias redes académicas que unieron a escuelas y universidades.
El sueño del precursor de la educación popular, el educador, militar y presidente Domingo Sarmiento se ha hecho realidad.
El sostenido plan de producción nacional a bajo costo, sumado a la extensión, interconexión y complementación de las redes camineras, férreas y fluviales, más la decidida implementación del plan estratégico nacional para revertir la concentración poblacional en torno a las grandes urbes generando ámbitos de desarrollo integral en una amplia red interconectada, ha dado sus frutos.
Argentina es hoy un país bien distribuido, con polos regionales de desarrollo, con emprendimientos competitivos en todas las provincias y con módulos habitacionales locales que contemplan todas las áreas del desarrollo humano.
Argentina es un país que ha sabido utilizar sus ventajas comparativas en materia turística, y que fundamentalmente ha encontrado la metodología para favorecer a la pequeña y mediana empresa y a las industrias de base, ejes de su sustento económico y del ingreso sostenido de divisas.
Además, las grandes corporaciones nacionales oficiales, privadas y mixtas que se han instalado a nivel mundial, como es el caso de YPF, ENTEL, los Bancos Nación, Provincia y Ciudad (que operan fuertemente en países de América y Europa), SEGBA, y muchas más, consolidan la sólida presencia de la economía nacional en el mercado global.

La inmigración calificada hacia Argentina no cesa (Deutsche Presse - Agentur) Berlin, abril 2003
Los altos estándares de calidad de vida con que cuenta Argentina, los escasos índices de morbilidad, y las oportunidades laborales que brinda ese país que es el principal productor mundial de alimentos, lo han convertido en un verdadero polo de atracción.
La inmigración sostenida y calificada hace que año a año se incorporen nuevos habitantes, más materia gris que constituye un círculo virtuoso que acrecienta los logros en materia económica, científica y social de esta pujante nación americana que lejos de ser una tierra de promesas, manifiesta en hechos concretos las metas cumplidas por sucesivas generaciones de mandatarios políticos, dirigentes empresariales y sindicales, fuerzas vivas y pueblo en su conjunto, encolumnados en el mismo objetivo de dar lo mejor de sí en beneficio del desarrollo y bienestar general.
Argentina es un claro ejemplo de cómo un país solidario y ético, con esfuerzo y creatividad, con investigación y apoyo estatal, y ferreo combatiente de la corrupción, ha sabido incorporarse al mundo actual y a las reglas de juego que propone la globalización.

Volviendo a la realidad…
A modo de apocatástasis o “historia circular”, podemos decir que Argentina tiene todo para ser el país que describe este artículo.
Sólo falta que se produzca una revolución incruenta, un cambio sociocultural empezando por la justicia, siguiendo por la política, las empresas, los sindicatos, y por cada habitante en particular.
Sólo podremos revertir la situación oprobiosa, terrible e indigna en la que nuestro país se encuentra, cuando individual y colectivamente tengamos “pasión por el país” y respetemos y hagamos respetar la ley, hasta las últimas consecuencias.
Abril 2003



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22. Preguntas Incómodas

El viejo caudillo Don Juan Domingo decía, en el ocaso de su vida, que “la única verdad es la realidad”.
Me permito con todos desparpajo rectificar esta frase, diciendo que “la única verdad es la percepción que tenemos de la realidad”
¿Y cuál es nuestra percepción de esta compleja realidad actual, cuando está condicionada por la información sesgada que nos brindan los medios de comunicación?
Aquí van algunas preguntas “incómodas”.

Preguntas Incómodas I (Argentina)
¿Cuál es el incremento de la salvaje deuda externa que nos deja el default aplaudido por los congresales en la breve presidencia de Rodríguez Saa, la devaluación, la pesificación asimétrica y otras lindezas por el estilo, implementadas durante el paso de Duhalde por la presidencia?
Después del “que se vayan todos”, y una vez instalado en la Rosada el nuevo presidente y como prueba palmaria de la voluntad de cambio hacia una sociedad mejor ¿Cuántos políticos se han ido del poder para responder al reclamo masivo del pueblo argentino de transparencia, honestidad y capacidad de gestión en el manejo de los fondos públicos?
¿Es válida la antinomia “izquierda vs. derecha”, o en realidad la antinomia es “sistema político corrupto” vs. “nueva política sin clientelismo ni prebendas”?
¿Qué nos garantiza la imposibilidad de que como “acción preventiva”, se proceda como en Irak, en el país vasco, en Irlanda o en la triple frontera de Argentina, Paraguay y Brasil, para “eliminar al terrorismo” a sangre y fuego, con la terrible producción de los eufemísticos “daños colaterales”?
¿No le tocó a Argentina el doloroso mérito de ser la prueba fehaciente de la generalización territorial de conflictos político-religiosos en el marco de un mundo globalizado?
¿Los atentados a la AMIA y a la embajada de Israel no fueron acaso la terrible antesala del impresionante acto terrorista contra las torres gemelas?
La lucha contra la corrupción no se agota en una elección presidencial, mientras siguen todos los demás en sus cómodos puestos públicos.
Pero para “que se vayan todos” ¿no le parece, estimado lector, estimado ciudadano y ciudadana, que es menester de los argentinos honestos que cambien de actitud, abandonen la cómoda posición de “criticar y decir que la política es una porquería” confundiéndola con “éstos” políticos, y se comprometa y participe, para ocupar el lugar vacío que ocupan los ladrones y corruptos?
¿No será que la política no es ni buena ni mala, sino lo que se hace de ella y a partir de ella?
¿No sigue rigiendo nuestro destino durante los últimos veinte años la vieja e hipócrita política (que como una enorme roca aplasta el legítimo deseo de un país nuevo, con una política ejercida por patriotas, por gente honesta y capacitada), mientras se sigue sirviendo de los métodos más indignos para subsistir, como el embrutecimiento de la gente, la dádiva, el clientelismo, para engañar al pueblo e hipotecar su futuro y demorar in aeternum el progreso del país?
¿Llegará el momento en que la gente diga definitivamente “basta” a las corporaciones corruptas que tienen como clientes cautivos a tantos millones de argentinos sumidos en la ignorancia, la indigencia, la falta de cultura y educación, manejando los recursos de quienes pagan sus impuestos para sostener una ignominiosa cadena de paternalismo caudillesco y dependencia económica a cambio de votos?
¿Cuánto tiempo continuarán estos inmensos lobbies que usan y abusan de un pueblo demasiado manso?
La mayoría silenciosa, la que sufre estoicamente injusticia tras injusticia… ¿Entenderá que la única forma civilizada de decir “basta” es comprometerse, participando, incursionando en política para depurarla de los corruptos?
La falta de respeto, la negación del trabajo como dignificador del ser humano, la grosería, la mediocridad, la ignorancia, la televisión basura, la pérdida de las pautas más elementales de convivencia, la inseguridad en que se vive, ¿No forman parte acaso de las consecuencias no contabilizadas de los pésimos gobiernos de las últimas décadas?
Todos hablan de la descapitalización terrible que ha tenido el país, especialmente durante el “menemato”, pero ¿quién habla de la inmensa pérdida de nuestro capital intelectual, representado por la enorme diáspora de materia gris argentina?
Salvo los respetables e inconclusos gobiernos de Frondizi y de Illia, ambos derrocados por militares, se sucedieron otros gobiernos supuestamente democráticos y de facto, que se esmeraron minuciosamente y con todo éxito en destruir un país que fue faro de cultura y granero del mundo.¿Quién está dispuesto a comprometerse, a participar activamente, a construir la “nueva política para el civismo”, a desplazar la “política para los corruptos”, para que Argentina vuelva va a ser un faro de cultura, un país de oportunidades para la gente decente?

Preguntas Incómodas II (EEUU)
¿Qué certeza tenemos de que la acción preventiva de tomar la iniciativa de invadir un país, en vez de terminar con el fenómeno terrorista, provoque a futuro el efecto contrario, y se incremente el accionar de células que manejen elementos de destrucción masiva e ingresen por la amplia frontera de EE.UU. bombas nucleares portátiles o microbiológicas?
Dado que la violencia pretende justificarse con la violencia… ¿No salen beneficiados los extremistas ideológicos con esta escalada de odio y muerte, de modo que el ataque extremista a la AMIA, a la embajada de Israel, a las torres gemelas, son argumentos tan contundentes para EE.UU. e Israel como lo son los ataques al pueblo palestino e iraquí para los que piensan como Bin Laden, Al Qaeda o Hezbollah?
¿Se vieron fortalecidas la democracia y la libertad norteamericana luego de la violenta incursión a Irak?
¿Se ha mantenido la esencia del espíritu americano, los derechos básicos inalienables, la libertad de expresión, el respeto por los procedimientos legales, el respeto por los organismos internacionales?
¿O todo esto ha sido sojuzgado por el odio y el temor por las represalias?
¿Será verdad que la necesidad de mantener y desarrollar la industria bélica requiere la existencia continua de conflictos armados en todo el mundo, y que la razón fundamental es económica, ya que dicha industria provee miles de fuentes de empleo nada desdeñables para los EE.UU., sumido en una crisis económica antes nunca vista?
En una nación basada en el dinero y en el desarrollo de los negocios… ¿El verdadero patriotismo se expresa consumiendo, por encima de otros valores humanos?
¿Fue inteligente, si se pretendía mostrar una guerra rápida, sin errores, sin sangre visible, sin víctimas inocentes, permitir la ida de tantos reporteros que vieron y vivieron que la guerra y la violencia no son conceptos abstractos?
El lógico temor por las represalias, ¿no atenta contra las ideas que pregonaron los Founding Fathers, cuando proponían que el objetivo de la nación sería el bienestar individual, y la política exterior debía ser sólo la promoción de la libertad?
¿En alguna medida la lógica necesidad de control antisubversivo, no violará estos derechos individuales de los ciudadanos, reeditando peligrosamente ese mundo controlado que pensó Eric Blair en la obra 1984, donde advertía sobre los estragos sociales que el poder puede ejercer en las conciencias y libertades individuales?
Por ejemplo, un minucioso análisis de la tarjeta de crédito de una persona y de la forma y sitios que ésta navega por Internet en la aparente privacidad de un domicilio, ¿no pueden ser ámbitos a controlar en el futuro inmediato “en prevención de conductas subversivas o terroristas”, violando de este modo la intimidad y los derechos individuales sobre la razón de Estado que le dieron sentido y razón de ser a la democracia estadounidense?
El temor ante represalias post-Irak… ¿No favorecerá al extremismo ideológico que propicia un estado gendarme, no generará una aversión y discriminación hacia la diversidad cultural, y a su vez, no abrirá las compuertas para el incremento en la producción de armamentos?
El hijo de una docente argentina que fue recientemente a vivir a Arkansas, fue discriminado y víctima de agresiones verbales por parte de sus compañeros, porque es esmirriado, flaquito, larguirucho y de tez morena, y porque asociaron la palabra “argentino” con “afgano”.
¿Esto no es una forma de discriminación avalada por la ignorancia?
La política del “todo o nada”, de “el que no está conmigo es mi enemigo”… ¿No atenta contra el derecho a opinar, el derecho a cuestionar a los gobernantes y a criticar sus acciones?
¿Será cierto que más allá del petróleo, de la industria bélica, del interés de Israel por que cambien las reglas de juego en Medio Oriente, la causa subyacente a este conflicto con Irak es la toma de posiciones estratégicas en política económica de EE.UU. ante una Europa cada vez más consolidada, ante un Mercado Común Europeo en franco crecimiento, con una moneda actualmente más fuerte que el dólar?
Mientras que el Mercado Común Europeo es, antes que económica, una unión basada en vínculos culturales, de raza, religión, historia y geografía… ¿No fue que EE.UU. se fundó en función de la libertad como valor supremo, y el prevalecer de los derechos individuales sobre la razón de Estado?
¿Cuál es el sentido de la palabra democracia para Aznar, cuando se incorpora como convidado de piedra a la coalición invasora, mientras el 85% de los españoles estaba en contra de la incursión bélica a Irak?
¿Estará equivocado el Santo Padre Juan Pablo II, cuando dice que esta “guerra preventiva” provocará tremendas consecuencias por el extremismo que puede emerger de esto?
La amenaza real que representan los medios asimétricos, tales como el terrorismo y las armas de destrucción masiva… ¿No son una oportunidad maravillosa para imponer más reglamentación, menos libertades individuales, más disciplina, más controles, la militarización del espacio, la carrera armamentista, el asignar buena parte del presupuesto para la misma, en desmedro de la educación y los planes sociales?
¿Tiene sentido la existencia de la ONU, y de no tenerlo, no correrá la misma suerte de la Sociedad de las Naciones, a la cual Hipólito Yrigoyen no se sumó en el entendimiento de que según él era un instrumento del imperialismo impuesto por los aliados después de la Primera Guerra Mundial?
La presencia mediática aunque esterilizada del conflicto con Irak… ¿No logró evitar que temas urticantes como el de Enron, las pensiones o el desempleo se instalaran en la opinión pública?
La política global de EE.UU. que se puede leer en Internet en el National Strategy Report de octubre pasado… ¿No explica claramente que, dado que EE.UU. tiene el mayor poder hegemónico, económico y bélico del mundo, debe utilizarlo para garantizar el control del planeta definitivamente?
Preguntas incómodas...

Mayo 2003


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23. ¿Puede progresar la Argentina?

El shock de optimismo que se vive en Argentina sorprende a propios y ajenos. Porque convengamos que se sostiene sobre bases poco sólidas al no haberse realizado las reformas profundas que son necesarias en lo político, económico y judicial. Quizás la única explicación valedera de esta saludable ola proactiva no pase por la economía sino por la íntima necesidad anímica de los argentinos de empezar una nueva etapa, con un país predecible, y fundamentalmente con posibilidades ciertas de superar la decadencia integral en que está sumida la nación.
Y como siempre, las cosas tienen distintas lecturas, según el cristal con que se miren. Es real que hay cierta reactivación con un notorio incremento en la compra-venta de bienes inmuebles, pero también es cierto que con la terrible devaluación asimétrica se están vendiendo las cosas a precio vil.
O sea que los capitales oportunistas están haciendo su negocio a expensas de gente que está disminuyendo ostensiblemente su patrimonio, o ha quedado literalmente en la ruina.
Es verdad que más allá de los terribles problemas en Santa Fe, seguramente tendremos una cosecha de granos récord, pero por otro lado sólo seguimos exportando materia prima con escaso o nulo valor agregado, imprescindible para generar divisas.
Es cierto también que hay capitales que están comenzando a invertir, aunque son ínfimos en relación con los capitales (no declarados) de argentinos cuyo monto supera la deuda externa, que están resguardados en cuentas de bancos off shore. Además, los capitales extranjeros que vengan deberían hacerlo para generar actividades que también favorezcan los intereses nacionales, quedarse un tiempo preestablecido, y no ser como son ahora, voraces capitales golondrina que vienen para hacer pingües ganancias en cuestión de días, a costa del oprobioso defasaje entre los intereses del primer mundo y los intereses que se ve obligado a pagar el mercado argentino por ser un “país emergente”.
¿Hará este patagónico descendiente de suizos y chilenos las reformas estructurales, políticas y socio económicas que el país necesita? ¿Cerrará el ciclo de endeudamiento permanente de estos veinte años de democracia, que concluyen con los 40.000 millones de déficit que incorporó Duhalde a la eterna deuda externa?
Kirchner habla de cosas sensibles a los oídos de la gente, de los que aman el progreso, la ética y la justicia, ¿Pero combatirá eficientemente la corrupción que está instalada en todos los ámbitos? ¿Contará con el apoyo de la gente cuando disponga medidas que defenderán los intereses nacionales estratégicos y por eso mismo lesionarán los intereses de otras naciones o grupos empresarios y de poder económico?
Es fantástico que le brinde un fuerte impulso al trabajo a través de un ambicioso plan de obras públicas, siempre y cuando arbitre los mecanismos para combatir a la “patria contratista”, a los lobbies de empresas que se entongan para presentarse confabulados a las licitaciones, con precios que exceden abrumadoramente los valores reales de las obras que cotizan.
Es maravilloso que hable de que habrá “respeto irrestricto de la seguridad jurídica”, siempre y cuando se venga cuanto antes un “mani pulite” que empiece primero por el propio poder judicial. Y que cuando hable de “la lucha encarnizada contra la evasión fiscal y la corrupción”, empiece por los políticos en general y ambas Cámaras del Congreso en particular. Siendo Ministra de Trabajo Patricia Bullrich les exigió a los “gordos” del sindicalismo la presentación de la declaración jurada de bienes y la respuesta fue desplazarla rápidamente de su cargo. Sin masa crítica de políticos y de pueblo que lo apoye ¿Correrá la misma suerte Kirchner cuando diga y haga cosas que beneficien los intereses nacionales a la vez que perjudiquen los intereses sectoriales de las corporaciones legislativa, judicial, sindical y del mismo establishment?
También es de esperar que cuando comience a revisar los contratos con las empresas privatizadas, la gente esté alerta ante las operaciones de prensa que las mismas empresas iniciarán contra el presidente.
A nadie le escapa que durante la década del noventa en este país en ruinas que malvendió quien todos sabemos, las grandes corporaciones hicieron diferencias impresionantes de dinero que enviaron prontamente a sus casas matrices del primer mundo.
No por nada el prestigioso catedrático Mariano J. Windis dijo que “de algún modo, el interesante standard de vida del primer mundo, se sostiene en gran parte sobre el doloroso estándar de sobrevida de los países emergentes”
Kirchner ha armado un equipo de gente joven, idónea, con convicciones, como el canciller Bielsa, el Ministro de Justicia y Seguridad, Gustavo Beliz, Martín Redrado y Alberto Fernández.
Esto también contribuye a esta expectativa positiva que se vislumbra en la gente.
Las cosas en Latinoamérica, casi siempre se han dado por “oleadas”, de acuerdo a los intereses estratégicos de las potencias hegemónicas.
Por eso no es casual que a las democracias cuasi revolucionarias de los setenta les siguieran en cada uno de nuestros países dictaduras militares, y que a éstas les siguieran democracias de transición o “blandas”.
Ahora parece ser que se da una excepción a la regla, o dicho de otra manera, la llegada de “democracias progresistas” que están logrando en mayor o menor grado cierta convivencia con cada establishment local e internacional, no es algo impulsado por los dueños del poder mundial. El brasileño Lula y el chileno Lagos quizá sean los ejemplos más paradigmáticos de esta nueva tendencia.
Los problemas de Argentina son parte de una rueda que se retroalimenta: inseguridad - desempleo - menos salud - menos educación - exclusión social - mayor inseguridad.
Kirchner sabe que debe generar empleo, aumentar la competitividad, incrementar las exportaciones y reactivar el consumo. Pero cualquier plan de infraestructura, de obras y vivienda, por fantástico que sea, se va a topar con un sistema crediticio prohibitivo.
Por caso, estamos a años luz de EE.UU. en materia crediticia. Si en Norteamérica alguien quiere comprarse una casa, puede recurrir a créditos hipotecarios de 15 a 30 años con un interés del 5 al 6% anual, y si quiere comprarse un 0 Km., tiene un financiamiento a 5 años al 0% anual o puede recibir reembolsos con un interés de menos del 5% anual. Estas posibilidades, que también se dan en España y muchos países del primer mundo, en la Argentina quebrada de hoy, sueñan con cuentos de hadas.
Y este no es un problema de liquidez de los bancos. Durante la década del '90, los bancos ganaron dinero a raudales, pero igualmente el crédito fue inaccesible para la gente, y los intereses eran propios de los mejores usureros. Quienes no tuvieron más remedio que solicitar un préstamo para sostener a su PyME, debieron pagar intereses del 15 al 23 % anual en dólares. Esos mismos bancos son los que ahora reciben el fuerte apoyo del FMI para que sean “compensados” por el gobierno, tras la pesificación asimétrica.
¿Puede progresar la Argentina?
Si la defensa de los intereses estratégicos nacionales que va a impulsar el nuevo presidente, coincide con la defensa de los intereses de los grupos económicos del establishment internacional, todo irá viento en popa. Si ambos intereses colisionan, el conflicto está a la vista.
De hecho, el discurso progresista del patagónico, no es música agradable a los oídos del FMI, co-responsable de la debacle argentina por imponer la aplicación de fórmulas económicas salvajes e impropias que destrozaron al país, con 14 millones de pobres y más de 9 millones de indigentes, es decir, más pobres que un pobre, sin sus necesidades elementales satisfechas.
En los '90, con el libreto del FMI, se logró un país ahora sin gas, luz, petróleo, comunicaciones ni desarrollos de alta tecnología propios como el proyecto Cóndor, que había concretado un vector capaz de enviar un satélite en órbita terrestre.
Ya sabemos entonces qué pasa con un país genuflexo y obediente a ultranza, solícito recipiendario pasivo de las “relaciones carnales”.
Si por el contrario y en el otro extremo, se maneja con un discurso visceral, populista y “progre” para defender los legítimos intereses de la nación, tendrá la férrea oposición tanto de los “derechistas” de adentro (muchos de ellos expertos negociadores de las operaciones privatizadoras durante la década pasada), y del poder económico foráneo. Y si se maneja con un mix de corazón, cerebro y bolsillo, las cosas pueden llegar a funcionar. ¿Lula estará marcando el sendero del sentido común a seguir?
Argentina es un país generoso, y esa generosidad gauchesca no siempre fue tratada con reciprocidad. Mientras Monroe hablaba de “América para los Americanos”, Sáenz Peña habló de “América para la Humanidad”
A pesar de haberse cometido violaciones terribles a los derechos de la gente, como depreciar por decreto sus ahorros, expropiarle su dinero con “ahorros forzosos”, “impuestos por única vez” y los más recientes “corralito y corralón”, el argentino quiere darle por ahora su cauteloso voto de confianza a Kirchner, su apoyo crítico y esperanzado a este nuevo gobierno.
Ojalá no sea este shock de confianza fuente de nuevas frustraciones para que los argentinos que aún sueñan y se resisten a la diáspora, puedan ver que efectivamente y de una vez por todas, “se levante a la faz de la tierra, una nueva y gloriosa nación”

Junio 2003