20070807

3

10. ¿Quién se equivocó?

Imaginemos que estamos en 1990.

Guillermo y Matías no se conocen, pero tienen varias cosas en común. Ambos nacieron en Argentina, ambos tienen la misma edad, ambos dicen amar a su país, ambos poseen una pequeña fortuna, ambos disfrutan del fútbol criollo, ambos son afectos al dulce de leche, a los alfajores marplatenses, al mate bien cebado y a los buenos asados.

Después del patético final del gobierno de Alfonsín, de la hiperinflación, de las esperanzas incumplidas, del vacío institucional, de la excelente retórica pero pésima administración radical ("Con la democracia se come, se educa, se cura"), después de las claudicantes "Felices Pascuas, la casa está en orden", después de ese sentimiento de país a la deriva, surge una nueva esperanza llamada la Era de la Convertibilidad, con la promesa de un nuevo país con moneda fuerte, con estabilidad, con un futuro predecible y con atisbos de primer mundo, en el que cada uno iba a poder "proyectar su futuro".

Guillermo lo creyó y apostó a ese nuevo país. A una nueva Argentina, justa, solidaria, ética, confiable...

Y como siempre había leído y escuchado que "la clave de la transformación social, política y moral de una sociedad está en la educación", decidió poner su granito de arena por su patria y construir un colegio, diseñando un proyecto pedagógico de avanzada, acorde con las expectativas que despertaba un mundo en constante cambio.

Matías por su parte, que no había sido educado en conceptos tan idealistas como los de patriotismo, sentido de pertenencia, amor al país, e identidad nacional, siguió con sus actividades empresariales familiares, pero no reinvirtió un solo peso ni se modernizó.

Simplemente continuó manteniendo su fortuna en una cuenta off-shore de un banco extranjero ubicado en Bahamas, y mes a mes fue girando remesas de dólares fruto de las utilidades de su empresa comercial.

Guillermo, con toda su economía en blanco, nunca dejó de ser hostigado por la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos), ya que es uno de los escasos doscientos mil grandes contribuyentes que cumple con sus obligaciones impositivas, y como es de los que pagan, obviamente está registrado y constantemente "bajo la lupa".

Matías, con buena parte de su economía en negro, no sufrió nunca el acoso de la AFIP, precisamente por ser uno de los millones de empresarios que siempre se las ingeniaron para eludir al fisco: con empleados en negro, con doble contabilidad, y como sea.

Hacia 1997, cuando las cosas comenzaron a complicarse económicamente, Guillermo decidió redoblar su esfuerzo, y solicitó un crédito bancario para seguir adelante con el colegio, mantener el nivel de sueldos y apostar al crecimiento de la población escolar.

Matías en cambio, decidió trasladar su empresa a Brasil, donde tenía una serie de ventajas impositivas y menores complicaciones en materia laboral, en un país que no tiene como Argentina tantas "conquistas sociales". Se las ingenió para que el traslado a tierras cariocas significara la menor erogación posible, eludiendo con un sutil vaciamiento empresarial, las demandas de sus operarios que tras cartón, se incorporaron a la creciente fila de los nuevos desempleados argentinos.

Desde 1999, Guillermo tiene una gran preocupación, porque ve con angustia cómo esa Argentina soñada, se desdibuja día a día.

Uno tras otro, al igual que innumerables pequeños y medianos emprendimientos, los colegios privados también van desapareciendo.

Nada le garantiza que él no vaya a ser el próximo en caer: los padres están cada vez más complicados en sus economías, y la única fuente de recursos con que cuenta el colegio son los aranceles que abonan las familias.

La población de la escuela va mermando en vez de crecer, debido a la diáspora: padres que se van a vivir al extranjero y padres que cambian a sus hijos a colegios públicos, porque no pueden afrontar el costo de una escuela privada de excelencia como la de Guillermo.

Desde 1999, Matías tiene otras preocupaciones. Luego de apelar a sus ancestros y tramitar la ciudadanía de la Comunidad Económica Europea, las terribles discusiones con su esposa e hijos son sobre dónde irse a vivir: si Ibiza o Florencia o Miami.

Mientras tanto, y para calmar los nervios familiares, sus dólares siguen creciendo en el banco off-shore en una cartera sabiamente administrada por su eficiente e informado encargado de cuenta.

A fines de 2001, Guillermo, como tantos argentinos que echaron sus raíces en Argentina y apostaron a su país, se encuentra ante una nueva injusticia: el dinero que tenía el colegio para afrontar parte de las erogaciones salariales del verano, le es retenido por un nuevo invento: el "corralito".

A fines de 2001, Matías tiene nuevas oportunidades de negocios. Sus dólares, seguros fuera del país, no están acorralados en Argentina. Pero sabedor de que "crisis equivale a oportunidad", alquila una pequeña oficina en el microcentro porteño y pone una mesa de dinero semiclandestina, donde compra y vende dólares, ofrece dinero en efectivo a cambio de dinero del "corralito", previo acuerdo que desde luego linda en la usura.

También usurariamente presta dinero a gente que apuesta al país con sus microemprendimientos y no tiene otro remedio que hipotecar su propia casa para salir de la crisis.

Mucha gente, desesperada, ante la incertidumbre que le plantean gobierno y entidades bancarias, se desprende del dinero del "corralito", de parte de sus ahorros de toda una vida de trabajo, para percibir de Matías una cifra significativamente inferior. A los otros no les va mejor. Imposibilitados de levantar la hipoteca debido a los altos costos del dinero prestado, terminan perdiendo sus viviendas en manos de Matías.

En 2002, Matías y Guillermo están viviendo dos realidades diametralmente opuestas.

Matías, que finalmente vendió su fábrica brasileña, incrementó notablemente su patrimonio en dólares y tiene una importante cantidad de inmuebles frutp de sus leoninos préstamos hipotecarios.

Guillermo en cambio, tiene una deuda con el banco (que por otro lado ha sido el único que ganó con el colegio en los últimos ocho años), y como en el verano el "corralito" le secuestró su propio dinero y no pudo afrontar pagos de salarios, algunos docentes avalados por avezados abogados especialistas en carroña, le iniciaron demandas por "considerarse despedidos", demandas en las cuales le reclaman al colegio el oro y el moro, apoyados por leyes laborales argentinas que favorecen decididamente a los empleados y colocan a instituciones como su escuela en un absoluto estado de indefensión jurídica.

Diez años atrás, ambos tenían una pequeña fortuna.
Hoy, la realidad de Guillermo está poblada de problemas, angustias, ingratitudes, demandas, juicios laborales, y deudas y juicios impositivos e hipotecarios que se acrecientan día a día, terminando por quebrantar su salud y su esperanza de un país distinto.

Si Argentina sigue su estrepitosa caída, si los padres del colegio siguen deteriorándose en sus economías, y si cada vez son menos las familias que pueden acceder a una educación de excelencia, el colegio de Guillermo será tarde o temprano y muy a pesar de su propuesta de excelencia y sus logros académicos, uno más de los ochenta y tantas instituciones educativas porteñas que habrán caído en estos cuatro años de recesión, junto a miles y miles de PyMes, en esta tierra de las promesas incumplidas.

De ser así, no sólo habrá perdido Guillermo y su familia aquella pequeña fortuna de 1990, sino también sus ilusiones, sus sueños e ideales.

La realidad de Matías muestra un futuro acomodado, en el que su pequeña fortuna de 1990 se ha transformado ahora en un importante patrimonio, varias veces millonario en dólares.

Su único drama es no haber decidido aún si quedarse o irse a vivir afuera. Quizás afuera sea mejor. No tendría por empezar, que vivir rodeado de custodios. Pero a pesar de los riesgos que generaron sus actividades usurarias, y más allá de los reclamos de mujer e hijos de vivir en algún lugar del primer mundo, lo seducen las posibilidades que le ofrece este gobierno tan contradictorio, con tantas idas y venidas, con un dólar que en cualquier momento se va a cinco pesos, preanunciándole nuevas y excelentes oportunidades de negocios para seguir especulando, esquilmando a gente desesperada, y acrecentando su riqueza...

Guillermo, al borde de la ruina, dice amar a su país y ha sido fiel a sus ideales.

Matías lleno de dinero, dice amar a su país, y ha sido fiel a sus ideas.

¿Quién se equivocó?

Mayo 2002

-------------------------------------------------------------------

11. No se fue ninguno

Imaginemos que en pleno medioevo, vasallos y campesinos se pusieran de acuerdo y decidieran decirle al señor feudal que en adelante, ya no le darían más sus tierras para que las proteja, ni le pagarían por esa protección, que ya no tolerarían más sus caprichosas decisiones ni sus vergonzantes privilegios como el derecho de pernada, y que si bien les interesaba seguir con el feudalismo, éste debería remozarse, adecuarse a los nuevos tiempos, y que por lo tanto ya no deberían existir tantos indigentes por un lado y por el otro unos pocos como el señor feudal detentando el poder y viviendo con boato tras los seguros muros de su castillo.
En síntesis, que la decisión tomada implicaría hacer para el futuro un feudalismo más justo, equitativo y participativo. Y que para realizar esa histórica transformación, le pedirían al señor feudal que fuera él mismo quien implementara el cambio.
Seguramente el señor feudal los miraría con su mejor cara de sorprendido, los felicitaría por su impactante idea, y les diría que se fueran tranquilos, que él se encargaría prestamente de la magna tarea de cambiar elstatus quo medieval y convencer a los demás señores feudales de abandonar definitivamente su mundo de privilegios.
Luego, a solas, se reiría a carcajadas de la inocente estupidez de sus vasallos... ¡Pedirle al gato que abandonen su afición por los ratones!
Volviendo al aquí y ahora argentino... ¿A quién se le podía ocurrir que esta nueva "alianza" de la corporación política que puso a Duhalde en el poder, iba a ser quien produjera la transformación de la política, la transición hacia un nuevo país, implementando profundas medidas de base, como la transformación de un estado paquidérmico en uno pequeño y eficiente?
¿Qué se hizo desde la legislatura, desde el gobierno, o en el pacto Alfonsín-Duhalde, o Duhalde-Sindicalistas, para remozar la vieja política, por diseñar una nueva ley electoral, por eliminar las jubilaciones de privilegio?
No se hizo ni se hará nada.
Seguros de tener la sartén por el mango, los señores feudales siguen jugando con fuego, ciegos y sordos a la dura realidad, en un país al borde del estallido...
Decía el viejo general que "sólo el pueblo salvará al pueblo". Habida cuenta del incierto rumbo del actual gobierno con sus idas y venidas, el tiempo que nos resta es exiguo para diseñar la estructura política de un nuevo país.
La gente cuando dice airada "que se vayan todos", quiere decir que no sólo es menester cambiar en elecciones al presidente, sino a todos los actuales gobernantes, y gestar un nuevo modelo, una estructura democrática diferente.
¿Cuál es el sentido de llamar a elecciones para elegir un nuevo presidente y continuar con la misma y excesiva cantidad de funcionarios, con la misma inapropiada estructura y organigrama funcional de los tres poderes? Que todo siga como está.
Mientras no se haga una reformulación global de la política, la segunda república que se necesita fundar seguirá en la tierra de los deseos.
Para instalar un estímulo transformador integral, producir cambios sustanciales en la esfera política y elegir administradores honestos, capacitados y patriotas, se necesita previamente modificar la estructura operativa de la función pública en todos sus estamentos.
¿Existe en los políticos y gobernantes la voluntad de hacerlo?
Permítame el lector reirme a carcajadas.
Pero insisto en un dato halagüeño:
La gente honesta está cambiando sus esquemas mentales. El tocar fondo le ha servido para tomar conciencia de su realidad, y ya no está dispuesta a tragarse más el sapo de los corruptos, mediocres, punteros políticos y chantas de siempre.
El país de los que han usado la función pública para propio beneficio, está más cuestionado que nunca.
Sus estertores mortales se intensifican.
Y simultáneamente, hay aroma a vida nueva.
Espontánea y afortunadamente, han surgido los Noé, aquellos quienes están diseñando el Arca antes de que el diluvio arrase definitivamente con esta Argentina.
¿Y quién es Noé?
Desde luego no son los políticos ni los gobernantes de estas últimas décadas, muchos de los cuales están tratando de diferenciarse del resto con la intención de ser de la partida en la nueva república.
Tampoco son los dirigentes sindicales que a lo largo de la historia se han enriquecido mientras se regodeaban discursivamente por "defender los intereses de la clase obrera".
Tampoco el poder judicial de una justicia que no juzga con justicia.
Noé es la gente que generalmente no ha participado de la política y que a partir de asambleas populares, de organizaciones no gubernamentales y de las universidades está pensando y construyendo en estos momentos el nuevo país.
Recuerdo que hace un par de años intenté organizar una lista de discusión para "pensar la Argentina del futuro", y aportar ideas y propuestas.
Se llamaba "FuturizArgentina".
No tuvo éxito.
Quizás era demasiado pronto.
Ahora, después de la bochornosa gestión de De la Rúa y de quienes le siguieron, la presencia en Internet de sitios donde encontrar y ofrecer propuestas de cambio se ha incrementado de una manera notable.
Baste citar "Respública" www.respublica.org , "Qué queremos" www.quequeremos.com.ar , y los hasta ahora tres "Manifiestos a la Nación", generados por intelectuales progresistas como Angélica Gorodischer, Héctor Timerman y el chaqueño Mempo Giardinelli autor del reciente libro"Diatriba por la Patria", en el que reproduce unos párrafos de un artículo que escribí sobre la patria contratista.
Es sitio está en: www.manifiestoargentino.cjb.net
Asombrosamente (o no tanto), las propuestas que surgen de estos "Noé", de estas organizaciones no gubernamentales, populares o académicas, coinciden en sus puntos centrales, lo cual significa que hay un consenso no sólo en el diagnóstico, sino también en el camino a seguir y las medidas a tomar.
Analicemos algunos de los puntos más importantes de esta voluntad colectiva:
1.- Reducción de los cargos de gobernantes (en municipios, provincias y estado nacional), instaurando lo que yo llamaría una "democracia de mínima expresión". Esto implicará la eliminación de cargos oficiales supernumerarios, de legisladores con legiones de ayudantes, asesores, secretarios, ñoquis (empleados estatales que cobran pero no trabajan), y demás variantes del exceso burocrático de gastos y principal artífice de la corrupción estructural estatal.
2.- Reforma del Estado. Reforma Constitucional. Reforma Electoral. Eliminación de las leyes electorales vigentes. Eliminación del sistema de Listas Sábanas por partido, sustituyéndolo por otros sistemas, como por ejemplo la Lista Única con pluralidad de candidatos y sistema de tachas. Eliminación del aporte estatal a los partidos políticos. Auditoría del origen de los fondos utilizados en las campañas electorales. Disminución de los jueces, legisladores y ministerios a la mínima expresión posible. Análisis de alternativas en tal sentido, como la puesta en funcionamiento de una Asamblea Legislativa con tantos miembros como provincias, que reemplace a las cámaras de Senadores y de Diputados. Ídem para provincias y municipios en cuanto a la composición de sus tres poderes. Poder Judicial electivo (por concurso de antecedentes) y no vitalicio.
3.- Control de Gestión. Implementación de un efectivo, eficiente y eficaz sistema de control de gestión de todos los integrantes de los tres poderes. Auditoría e investigación Integral: Deuda Externa, Privatizaciones, Corrupción, Patrimonio de los gobernantes. ¡Qué refrescante sería para la república implementar una Conadep de la deuda externa, una Conadep de la corrupción!
4.- Cruzada Anticorrupción. Implementar mecanismos legales para combatir la corrupción y eliminar la impunidad, para hacer desaparecer las prebendas y privilegios como por ejemplo las vergonzosas jubilaciones de tantos funcionarios de los sucesivos gobiernos de facto y democráticos, partidas de gastos reservados, viáticos excesivos, becas, pensiones graciables, subsidios, etc.
Eliminación de los ATN (Aportes del Tesoro Nacional) que se han usado espuriamente desde sus orígenes para cualquier fin menos para el cual fueron creados.
Está claro que las corporaciones dominantes (empresarias, políticas, sindicales, judiciales) tratarán de reacomodarse a los nuevos tiempos, para persistir en sus privilegios.
Entonces, surge la pregunta del millón:
¿Cómo modernizar el aparato político, la Administración del Estado, cómo hacer una gestión democrática de mínima expresión (sin tantos burócratas), si sabemos que estas medidas están absolutamente en contra delstatus quo actual, y que quienes deberían implementarla son los que detentan el poder y muy por el contrario tratarán de embarrar la cancha para impedirlo?
Está claro que los gatos no se van a autoprohibir el cazar ratones así nomás.
Veámoslo de este modo: en este momento hay tres bandos, tres sectores, tres realidades en el país, quienes propiciaron el infierno, quienes se merecen el cielo y quienes se redimen en el purgatorio argentino.
- El infierno argentino está ocupado por la dirigencia que ha sido alternadamente la protagonista del proceso de decadencia nacional de las últimas décadas (dirigencia política, económica, empresarial, militar, educativa, sindical, etc.).
- El cielo argentino (la esperanza), es lo que anhela el resto: aquí también hay algunos empresarios, políticos, sindicalistas, militares, profesionales y fundamentalmente el ciudadano común: la gente honesta: aquellos que nunca se enriquecieron a costa del Estado, aquellos que siempre han sido el pato de la boda, aquellos que pagan sus impuestos, que siempre han sido ciudadanos cabales, que en vez de llevarse la plata afuera, la pusieron en el país y ahora están en el "corralito", aquellos a quienes no los animan intereses personales sino esa palabra absolutamente desconocida por los hacedores del infierno: patriotismo. Sólo el accionar organizado de este bando garantizará la segunda fundación del país.
- El purgatorio argentino está conformado por los que necesitarán después de un sincero mea culpa, modificar su actitud para poder formar parte con dignidad, del bando de los honestos.
Aquí están los políticos que quizás sean admitidos por la gente luego de su actual proceso de reciclaje, los ciudadanos que tienen parte de su economía en negro, los que no pagan adecuadamente sus impuestos, los que tienen sus ahorros en dólares y euros en bancos de paraísos fiscales y decidan finalmente pensar en función del futuro país y su gente, y repatríen el dinero, y hagan empresas argentinas competitivas, nuevas fuentes de trabajo para argentinos.
Salvo en las corporaciones política-sindical-judicial, que siguen viviendo en sus nubes de ventosidades y gozan de un buen pasar gracias sus privilegios y prebendas legalizadas, ese heterogéneo eufemismo que llamamos "el pueblo" o ahora "la gente", tiene más claro que nunca que llegó la hora de barajar y dar de nuevo, pero como cuando se juega al truco, sacando del mazo ochos, nueves y comodines, las cartas que no serán de la partida, para garantizar no volver al "infierno tan temido".
Antes de que corra sangre (posibilidad siempre dolorosamente cierta)… ¿Podrá concretarse la pacífica revolución de los honestos, la de quienes pueden diseñar y construir un nuevo país?
¿Podrán los argentinos de ley vencer a los indeseables, a los corruptos, a las corporaciones de los viejos políticos, de los "sindicalistas gordos", de los jueces que no juzgan, de los empresarios de las coimas y negociados?
¿Podrán acceder al poder los éticos, los honestos, los probos, los sabios, los administradores eficientes, que trabajen por el bien común y hagan una encendida defensa de los intereses nacionales?
Y me detengo finalmente en esta última frase: "hagan una encendida defensa de los intereses nacionales", porque aquí está la esencia de la política.
La historia de los países es de algún modo, la historia de la defensa o no de sus propios intereses.
¿Sabe Argentina defender sus intereses?
Si la creatividad y el ingenio argentinos pudieron hacer estragos en cinco buques de la flota británica. ¿Fue bueno para nuestros intereses que el proyecto de desarrollo del misil Cóndor se haya desactivado? ¿Por qué los Altos Hornos Zapla, que pueden producir acero de calidad superior, ahora hacen briquetas para el asado? Las privatizaciones de nuestrasutilities (gas, petróleo, electricidad, etc.)... ¿Fueron hechas teniendo en cuenta nuestros intereses estratégicos?
Mientras tanto, el acero, la miel o los limones nacionales encuentran serias trabas para ingresar en otros países que sí defienden sus intereses, como si el discurso globalizado de la "apertura económica de los mercados" fuera (¡ES!) unidireccional...
¿Cuántos argentinos valiosos forman parte de los planteles científicos de los más importantes laboratorios, universidades, centros de investigación, y hospitales del mundo?
¿Quién ha medido en términos de pérdida económica y de intereses estratégicos, la "fuga de cerebros", la diáspora y el exilio de la inteligencia argentina desde la dictadura de junio del 66 a la fecha?
¿Por qué buscamos siempre un "enemigo externo" para explicar nuestras falencias, nuestra falta de patriotismo y la no defensa de nuestros intereses nacionales?
¿Por qué no les va tan mal con la globalización a los chilenos? ¿Por qué lograron importantes acuerdos económicos con la Comunidad Europea y con EEUU?
Porque son confiables.
Y son confiables porque son creíbles.
Y son creíbles porque defienden sus intereses.
Y defienden sus intereses porque son patriotas.
Y son patriotas porque aman a su país, y proceden en consecuencia.
Si no hay patriotismo, se da la frase de Hipólito Yrigoyen: "No temo tanto a los de afuera que nos quieren comprar, como a los de adentro que nos quieren vender".
Cada receta del FMI será una tabla de salvación o una estocada mortal, si no se defienden los intereses nacionales y no se es patriota.
Un ejemplo: La privatizaciones.
Bien hechas, eliminan la corrupción estructural, y transforman déficit en superávit, cuando se hacen patrióticamente y se audita a posteriori su accionar con un efectivo control de gestión.
Mal hechas, son fuente de negociados y sobornos.
Otro ejemplo: "Precios regulados por el mercado"
Si no hay patriotismo significará especulación, desabastecimiento y subas indiscriminadas...
¿Por qué no pensar en que haya coincidencia masiva de todos los consumidores para no comprar un producto hasta que no baje su precio a valores razonables, si priva en ellos la conciencia colectiva de defender el interés común?
Insisto:
Para que exista una Nación debe haber sentimiento nacional, y éste se evidencia cuando hay patriotismo.
El patriotismo se da cuando hay sentido de pertenencia.
Cuando hay sentido de pertenencia se ama la tierra de uno.
Cuando se ama la tierra de uno, se la defiende.
Defender el país es defender sus intereses nacionales y no los intereses personales, como han defendido los gobernantes que durante décadas, usufructuaron la política en su propio beneficio.
Parafraseando a Bill Clinton en su campaña electoral, podemos decir: ¡Son nuestros intereses, estúpido!
Junio 2002

-------------------------------------------------------------------------


12. Laureles Marchitos

"Sean eternos los laureles / que supimos conseguir"
Himno Nacional Argentino

La declaración de la independencia nacional fue un acto de un puñado de corajudos ante una realidad totalmente adversa.
Como en una historia circular, casi doscientos años después, estamos los argentinos nuevamente frente a una realidad totalmente adversa, pero esta vez el coraje brilla por su ausencia.
Siempre digo que si bien hoy los tenemos en bustos de bronce, aquella era gente de carne y hueso, con virtudes y defectos como nosotros, pero con una determinación, convicciones y sentimientos patrióticos que nuestros dirigentes actuales (políticos, sindicales, empresariales) no han sabido o querido incorporar en sus vidas.
Se habían propuesto edificar una Nación libre de toda dominación extranjera, y para sostener este propósito libertario, se comprometían hacerlo"con sus propias vidas, sus haberes y fama" y además, con "la profundidad de sus talentos, la rectitud de sus intenciones y el logro del interés común".
¡Igualito que ahora!
Fueron tan previsores que también se refirieron en el acta de la independencia a los argentinos de hoy en día, cuando expresaron que esa gesta independentista estaba destinada "a la posteridad".
Nosotros somos esa posteridad, y como cuerpo social, cabe decir que evidentemente no hemos estado a la altura de las circunstancias.
No la gente, no el pueblo, sino insisto, toda nuestra clase dirigente.
Un país incipiente, apoyado en ese entonces por Inglaterra (que como estado soberano siempre tuvo presente ante todo sus propios intereses), necesitaba un apoyo económico para crecer.
Ya en esos años los comerciantes británicos evaluaban instalados en las provincias unidas de Sud América, la implementación de "empréstitos económicos".
Fue así que en plena época independentista comenzó paradojalmente el infame trajinar de nuestra dependencia económica, expresada en el concepto de "deuda externa", y que alcanza sus puntos paradigmáticos en 1822, en 1933 con el pacto Roca-Runciman, y en 1976 y años subsiguientes, en los que se han destacado alternándose pero con el mismo norte, las figuras referenciales de Martínez de Hoz, Alemann, Machinea y/o Cavallo.
En 1822, para comenzar a construir el país soñado, se priorizó apropiadamente la fundación de varios pueblos, la construcción de un puerto, de desagües y de agua corriente para Buenos Aires.
Del empréstito de un millón de libras esterlinas para tan noble propósito acordado con la londinense Baring Brothers, sólo llegaron menos de 600.000 libras en envíos parciales y no en dinero contante y sonante sino en su mayoría como letras de cambio.
En el camino habían quedado como hoy en día "coimisiones" de propios y ajenos, pago de intereses adelantados y demás delicias de la usura y la corrupción institucionalizada.
Lo peor de todo: esas obras no se realizaron...
Hermoso comienzo de "país soberano", que nuestra historia oficial no nos ha hecho registrar en nuestras mentes con el mismo énfasis con que nos obligaban a dibujar en la escuela primaria la gloriosa casita de Tucumán.
Todos sabemos cómo fue creciendo la deuda externa, pero nadie sabe dónde fue a parar el dinero prestado, a excepción de las exageradas comisiones, intereses pagados, y deudas de empresas privadas nacionales y extranjeras que Cavallo y Machinea estatizaron. Por citar algunas: Acindar, Alpargatas, Autopistas Urbanas, Banco de Italia, Bridas, Celulosa Argentina, Pérez Companc y Techint).
¿Quién se hizo cargo del pago de estas deudas de miles de millones de dólares? Desde luego que no fueron los dueños de estas empresas, sino los argentinos que pagan sus impuestos, el pueblo contribuyente, la gente honesta, los mismos que ahora están en el infame "corralito".
¿Existe un registro minucioso de la deuda externa y de la privada estatizada?
¿Alguien vio registros contables de la deuda externa?
Desde luego que no. ¡A quién se le va a ocurrir dejar las huellas de su crimen!
Todos hablan del Alfonsín de la vuelta a la democracia. Poco se dice sobre su inepta administración que incrementó la deuda en veinte mil millones de dólares, y nada hizo por eliminar la corrupción estructural.
Muchos dicen que Menem atacó la corrupción estructural, vendiendo las deficitarias empresas estatales, pero pocos recuerdan que durante su década de fiesta y boato en la que ficticiamente ingresábamos en el primer mundo, la deuda se incrementó en cien mil millones de dólares, se vendieron hasta las joyas de la abuelita, las PyMes caían como moscas y nada se hizo por desarrollar nuestro potencial industrial.
Muy por el contrario, se terminó de destruir el aparato productivo cuya agonía había ya comenzado en la era de Martínez de Hoz.
Ya que no hay ningún preso por la venta de armas a Ecuador y Croacia, ni por la mafia del oro, al menos... ¿Dónde está el dinero de esas ventas?
Si se vendieron todas nuestras utilities o intereses estratégicos, (electricidad, gas, minería, petróleo, telecomunicaciones), ¿Dónde fue el dinero?
Y ahora, después de haberlo refundido, se habla de "refundar el país", pero la clase política, militar, empresarial, sindical que condujo a nuestra Nación a este estado de desastre, no se baja del caballo, y ya están metamorfoseándose los políticos de siempre para salir al ruedo con disfraz de nuevos.
Desde que asumió el anodino gobierno de Duhalde, salvo las expresiones de deseos, no se hizo absolutamente nada por eliminar la corrupción estructural, los nefandos salarios y jubilaciones de privilegio, ni por reformar la política y el paquidérmico Estado, ni por disminuir drásticamente el gasto público.
¿Algún iluso piensa que el próximo presidente, sea quien sea, lo va a hacer?
Tampoco se ha notado en los representantes de los tres poderes que estén como nuestros patriotas fundacionales, "llenos del santo ardor de la justicia".
Sólo asistimos a través de los medios a observar el que pareciera ser único objetivo del genuflexo gobierno: "lograr -como sea- un nuevo acuerdo con el FMI".
No hay "Plan B", no oyeron hablar del "Plan Fénix" ni conocen ninguna otra alternativa patriótica y soberana para salir de la depresión económica sin enterrarnos aún más.
Es así que la gente sigue siendo manoseada, sus dineros incautados, sus salarios depreciados a un cuarto de su valor anterior, sus empresas a merced de políticas y leyes que no las defienden, de la falta de crédito, y de tremendas deudas bancarias.
Porque el tema es que alguien se tiene que hacer cargo de pagar la fiesta de otros, y ese alguien, como siempre, es el honesto habitante de Argentina, alejado de los pasillos del poder.
¿Se puede hablar de genocidio nacional? No sé. Por lo pronto genocidio es según el diccionario la aplicación sistemática de medidas encaminadas a la destrucción de un grupo étnico racial o religioso.
¿Acaso no se está disolviendo la Argentina como país?
Sólo digo que en el que fuera "granero del mundo", el hambre avanza a límites desesperantes, que hay más de la mitad de la población en estado de pobreza, que hay gente que se muere porque no tiene para comprar medicamentos o hacerse tratamientos médicos, y que los que aún no han llegado a la indigencia ven enflaquecer diariamente su patrimonio que es el fruto del esfuerzo económico de generaciones familiares y sigue siendo depreciado y dilapidado, sometido a medidas económicas inadmisibles.
Otro dato de disolución nacional: los que pueden irse porque les da el intelecto o el patrimonio, para hacerse de un porvenir en un lugar predecible donde poder proyectar su vida y planificar el futuro, continúan nutriendo las filas de la incesante diáspora a países del primer mundo.
Se trata de materia gris argentina de máximo nivel que contribuirá al incremento de las ventajas competitivas de los países desarrollados con respecto a países como su propia patria.
¡Qué paradoja cruel! Los abuelos habían elegido a Argentina como su nueva patria. Vinieron para quedarse, y fundaron aquí sus familias. Familias ahora desmembradas por la debacle socioeconómica. Familias que ahora tienen a sus nietos en la patria de sus abuelos.
Claro que estamos en default.
Pero antes que económico, el default es político, social, moral, cultural y patriótico.
Nos falta el coraje y la determinación de aquellos hombres fundaron la Argentina.
Un país en default es un país donde pierden casi todos, pero en una estructura además corrupta, los que más pierden son los más débiles: los que cumplen con la ley, los que pagan sus impuestos, los que tenían los ahorros de toda una vida de trabajo y se los incauta el gobierno y los bancos, los que no se fueron y pusieron su patrimonio y su esfuerzo en empresas, escuelas, fábricas y no contaron ni cuentan con la mínima protección estatal y legal, ni con estímulos para desarrollar su labor, y ahora están luchando a capa y espada simplemente para subsistir.
Argentina, país privilegiado en recursos ha sido desde sus orígenes (salvo escasos momentos en los que se defendió efectivamente de alguna manera la soberanía política, la independencia económica y la justicia social), tierra de expoliación planificada y sistemática de sus riquezas.
Y ahora estamos como estamos, sentados todos juntos, justos y pecadores en el banquillo de los acusados, abominados por la sociedad internacional, conminados a pagar una deuda deleznable de la cual ni un solo peso fue a parar a la gente, ni se destinó a salud, a educación, a impartir justicia, a modernizar el estado.
Fue a los bancos, fue a los funcionarios, fue a sostener el paquidérmico aparato estatal plagado de empleados públicos, fue a licuar deudas de empresas extranjeras y supuestamente "nacionales"...
No digo que no haya que pagar la deuda, porque hay una deuda legítima, pero hay otra que no lo es.
Lo que digo es que tenemos derecho a exigir y saber qué es lo que realmente debemos pagar.
Lo que también digo es que para poder pagar necesitamos antes crecer. Y no se puede crecer si se vive de ajuste en ajuste.
¿Que hizo el gobierno estadounidense después del salvaje ataque a las torres gemelas? Dispuso créditos por intereses anuales que no llegaban al 3%
¿A qué tipo de crédito pudo acceder en los últimos diez años una escuela o una empresa que generó muchas fuentes de trabajo en Argentina? A créditos con intereses en dólares del 14 al 20% anual.
¿Quienes fueron los beneficiados en uno y otro caso?
En Estados Unidos, la gente. En Argentina los mismos bancos nacionales y extranjeros que llenaron sus arcas y ahora no se hacen cargo para devolver su legítimo dinero a los ahorristas argentinos que dejaron su plata en el país porque confiaron en los bancos y en los dirigentes.
¿A quién le interesa la pobre Argentina?
A nadie, salvo que la crisis se contagie al resto de los países latinoamericanos, y por ende amenace con sus coletazos la cómoda estabilidad del primer mundo.
Argentina es hoy un chivo expiatorio providencial para ejemplificar el escarmiento.
Y cuanto más débil está, más se le podrá exigir, como por ejemplo que se deroguen las leyes penales que pueden comprometer a los banqueros extranjeros por mal manejo de sus funciones.
Mientras tanto, y como siempre ha sucedido, quienes controlan el mundo no dudarán en violar los derechos más elementales en la medida que tengan un beneficio para sus intereses estratégicos.
Si no le interesa a los argentinos, ¿a quién le va a interesar que Argentina se consoliden como país soberano?
Por eso quienes pontifican con el libre comercio, la eliminación de barreras arancelarias y otras bellezas del neoliberalismo mal entendido, no dudan en su doble discurso en favorecer en sus propias economías la elaboración de productos subsidiados, implementando el libre comercio pero en un solo sentido: de ellos para afuera.
El no pago de la deuda social interna es el caldo de cultivo para la injusticia, el hambre, la violencia, la desesperación, el vicio, las miserias físicas y morales, los movimientos revolucionarios mesiánicos de uno u otro espectro ideológico.
Y todos estos males son también consecuencia directa de la falta de educación, de cultura, de crecimiento económico. Porque los falsos mesías necesitan un pueblo ignorante y dócil, para llenarlo de palabras huecas y acallarlo con prebendas, con poco pan y mucho circo.
A todo esto seguiremos expuestos en el futuro inmediato, si no se arbitran las medidas para que el país se ponga de pie, y comience a crecer, a producir, a generar divisas.
Para pagar la deuda externa real, primero es menester pagar la deuda interna social.
¿Entenderán esto alguna vez los burócratas desde sus cómodas oficinas que sin hacerse cargo de su cuota parte de responsabilidad, consideran a la miseria, la enfermedad, la desnutrición, la violencia, la mortalidad infantil, la falta de seguridad, la dolorosa realidad del tercer mundo como meros datos estadísticos para consignar en sus planillas?
¿Contaremos en el futuro inmediato con la suficiente cantidad y calidad de argentinos corajudos que hagan valer nuestros derechos, que negocien con la frente alta ante nuestros acreedores, que hagan con sus actos de gobierno que la gente recupere la confianza en el país y sus instituciones?
A esta altura de mi vida, sé que el pesimismo no conduce a buen camino, y que el escepticismo es devastador, pero también sé que la esperanza no basta, porque creo que a la esperanza hay que acompañarla con hechos concretos.
No veo aún ni por asomo, que los partidos tradicionales se depuren. Al contrario. Perseveran lascivamente en sus propios vicios.
Tampoco veo conformarse un nuevo movimiento político con voluntad decisión e ideas innovadoras para lograr la transformación nacional.
Por ahora sólo veo más de lo mismo. No confío en la inmensa mayoría de los políticos de esta nueva democracia instaurada en 1983, por más que se reciclen y se maquillen de honestos.
Los cuatro presidentes que supimos conseguir, me parecen impresentables, porque hay un abismo entre lo que realmente son y lo que creen que son e hicieron.
Veo gente valiosa que se va del país.
Veo numerosas ONG que con su labor solidaria reemplazan el accionar que debiera ser del gobierno, y sostienen la trama de la nación.
Veo gente que sigue luchando a brazo partido por esa Argentina ideal, tan soñada como eternamente postergada.
Veo que los valores patrióticos existen, pero no en la clase dirigente sino en la gente.
Allí está la verdadera patria. Solo allí reverdecerán los ahora marchitos laureles que alguna vez supimos conseguir.
Julio 2002


--------------------------------------------------------------------


13. Tan Claro Como el Agua

¿Cuándo llegarán los tiempos en los que surjan opciones políticas innovadoras que interpreten de manera cabal la transformación que reclama la gente?
Cuentan que en su exilio de Puerta de Hierro, al principio de los años setenta y cerca de las elecciones presidenciales que llevarían al odontólogo Héctor Cámpora al gobierno, uno de los tantos visitantes que se acercaban a saludar al anciano general, le comentó que en el partido radical había surgido "... un nuevo político muy interesante, que hasta le podía llegar a hacer sombra al mismo Balbín... Es un joven de izquierda, de pelo largo y bigote, de enérgico discurso, que..."
Perón lo interrumpió, y con esa sabiduría que dan los años, no quiso desaprovechar el dato para deslizar con contundente ironía:"-Mire amigo, todos los radicales son unos guitarreros... Hablan muy bien, pero no saben gobernar..."
"-Sí, mi general - insistió el mensajero - pero mire que este joven que se llama Alfonsín, tiene..."
"-Mire mi amigo - volvió a interrumpirlo Perón - si es joven, tocará la guitarra eléctrica, pero no dejará de ser guitarrero como todos los radicales"
¡Cuánta razón! Perón no dudaba de la capacidad discursiva de los miembros del partido de Alem, pero tampoco dudaba de la escasa habilidad para transformar en hechos concretos sus encendidas y conmovedoras arengas.
Una década después, aquél joven dirigente radical de los setenta inauguraba la reinstauración democrática después de más de siete años de dictadura militar, con un sólido discurso basado en la ética, y declamando de memoria el hermoso Preámbulo de nuestra Constitución Nacional.
Es muy temprano para analizarlo, pero quizás la Historia juzgue benévolamente a Alfonsín, por ser quien representó después de los oscuros años de Videla y compañía, la "vuelta al estado de derecho".
Probablemente no quede en la frágil memoria colectiva de los argentinos que su gobierno no tomó el toro por las astas y su plan Austral de estabilización monetaria fue un cambio cosmético porque no se atrevió a ponerle el cascabel al gato.
Y cada vez que lo intentaba, se le abría un nuevo frente en contra: con los sindicatos, con el establishment local, con los militares...
Alfonsín no pudo o no supo o no entendió que debía reestructurar la economía achicando el Estado, disminuyendo el gasto público, diseñando una moderna y eficiente república acorde a los nuevos tiempos que se avecinaban.
Todo quedó en lo declamatorio, como la acertada idea de trasladar la capital a Viedma.
Los escándalos en el Banco Hipotecario y en la Aduana, la extrema soberbia y la falta de autocrítica en muchos dirigentes viejos y de la coordinadora, fueron algo así como la cereza del indigesto postre que hizo que terminara su mandato antes de tiempo con una hiperinflación a tasas del seis mil por ciento anual.
El discurso de centroizquierda del radicalismo, no fue ni chicha ni limonada, y la casa no estuvo en orden.
Con la proverbial sabiduría de los orientales, uno de los tantos caudillos del interior que había ejercido durante muchos años el gobierno de su provincia natal, entendió que su momento había llegado.
El mundo estaba cambiando a pasos agigantados, había visto los resultados del pensamiento alfonsinista, y entendió que debía adaptarse a los cambios.
“Si no puedes contra tu enemigo, únete a él".
Y el "enemigo" era según reza una estrofa del himno justicialista, el capital: ("Por ese gran argentino / que se supo conquistar / a la gran masa del pueblo / combatiendo al capital")
Los que dominan el mundo, esa entelequia conocida como el establishment internacional, era (es) absoluta y entrañable y definitivamente capitalista.
La receta del riojano fue entonces la apertura al mercado mundial, la convertibilidad dólar-peso, la supuesta drástica reducción del gasto público con la privatización de empresas estatales, y reformas por doquier: sanitarias, educativas, militares.
Desde luego, y en la antípoda del alfonsinismo a quien tan mal le había ido, se inauguró la era de las "relaciones carnales" con el representante paradigmático del neoliberalismo.
Al fin y al cabo, como bien decía una de las damas del entorno, Adelina de Viola, "-Los argentinos no quieren ser proletarios, sino propietarios".
Así, sin anestesia, se hicieron muchas cosas necesarias, y muchas otras que debieron haberse manejado con muchísima mayor prudencia, prolijidad y control.
Lo demuestra el hecho de que a la larga se destruyó el sistema educativo y la investigación científica (pilares del desarrollo de cualquier nación), el sistema hospitalario, los jubilados quedaron desprotegidos a merced de la enfermedad y la muerte, y las fuerzas armadas desmanteladas a punto tal que hoy en día, ante una hipótesis de conflicto no podríamos defender satisfactoriamente nuestro territorio nacional.
Muchas empresas y bancos extranjeros tuvieron su primavera, pero con una actitud pirata dando créditos a intereses exorbitantes en el caso de los bancos, y cobrando varias veces más caro el mismo servicio que prestaban en sus países de origen las empresas de telefonía, los proveedores de Internet, electricidad y combustibles.
Argentina había comenzado a posicionarse en el mundo, a ser tenida en cuenta, a punto tal que, como premio de alumnos aplicados y confiables, hasta pudimos ingresar a EEUU directamente sin visa.
Los excedentes económicos de un mundo desarrollado en franco crecimiento, llegaban a países emergentes como el nuestro de forma dispendiosa y alegre.
El establishment internacional llegó incluso a llevar en 1999 a Carlos Saúl al Foro Mundial de Economía para explicar "los logros" de Argentina, país que había implementado hasta sus últimas consecuencias las "exitosas pautas y recetas" del Fondo Monetario Internacional...
Argentina es, de alguna manera un evidente caso testigo no de los aciertos sino de los errores de las recetas neoliberales, y es el primer país que exhibe las consecuencias trágicas de ese modelo injusto porque inevitablemente tiene ganadores y perdedores.
Y los presuntos ganadores de hace unos años en realidad éramos perdedores natos y predeterminados, porque por ejemplo, ningún país en su sano juicio va a desprenderse del control de sus utilities, esto es, de sus intereses nacionales estratégicos.
Anne Krueger, la economista conservadora de la Universidad de Stanford, designada recientemente como subdirectora primera del Fondo Monetario Internacional y surgida del riñón republicano, se preguntaba no hace mucho"si Argentina podía tener el derecho declararse en quiebra", y hacía reflexiones de este tipo: "el gobierno argentino debe dejar flotar libremente el peso" (lo cual equivale a decir: aguántense otra hiperinflación), "Los argentinos deben acostumbrarse a tener un ingreso anual per cápita como el de los demás países latinoamericanos" (que yo traduzco: Ni se les ocurra pensar en ser alguna vez un país desarrollado, de "primer mundo"), y "Los países deben pagar sus deudas y sufrir cuando no lo hacen" (que significa: prepárense para tener más pobres, hambre, dolor, miseria, inseguridad, enfermedades, estallidos sociales y muerte)
Los mismos jerarcas que la tomaban a nuestra nación como modelo, cambiaron su tono laudatorio por otro particularmente duro y de desprecio, sometiendo al país al escarnio universal, librado a su suerte, e incluso alentando con la flotación libre del peso, a la hiperinflación, de modo tal que quienes tienen dólares frescos puedan comprar a precio vil lo que queda del país.
¿En dónde estuvo la gran falla del caudillo riojano?
En no haber sido un gobierno virtuoso. Nada más, ni nada menos.
La mejor definición de corrupción que conozco es precisamente esa: "La falta de virtud".
La falta de virtud en el ejercicio del poder implica impunidad, corrupción, prebendas, amiguismo, descontrol.
Con las privatizaciones se eliminó buena parte de la corrupción estructural instalada en las empresas del Estado, pero no se establecieron mecanismos de depuración de la corrupción en las esferas del poder político, y esa sensación de impunidad sigue aún hoy presente.
Por eso la gente, cansada, defraudada, dice no con el cerebro sino con las tripas: "Que se vayan todos".
Si Menem que tuvo coraje al implementar las reformas neoliberales, hubiera tenido la misma determinación para ejercer virtuosamente el poder en todos los ámbitos de la política, otro sería ahora nuestro país...
El país que deba administrar el próximo gobierno, desde luego que no es el mismo: Ya no quedan activos para vender, ya no somos más dueños de nuestros intereses estratégicos, y si se pretende tener una nación "sustentable" como exige el Fondo y el sentido común, ya no se podrá tener estabilidad monetaria incrementando el endeudamiento público como se hizo en la gestión menemista.
De Duhalde y de De la Rúa prefiero no opinar por el momento. Sus gestiones hablan por ellos mismos.
Y aquí estamos ahora... El anticipado llamado a elecciones le va como anillo al dedo al sistema político actual, que intenta reciclarse y perpetuarse en el tiempo impidiendo la imprescindible y profunda reforma de la política que la gente reclama.
De este modo, un utópico y eventual presidente, honesto, capacitado y patriota, totalmente desvinculado de la "vieja" política, estaría atado de pies y manos si no se reforma el desmesurado aparato estatal, no sólo en lo que hace a los cargos electorales, sino a la obsoleta estructura de quienes conforman la "planta permanente" de municipios, gobernaciones y gobierno nacional. Aquí hay que barajar y dar de nuevo si queremos realmente refundar la patria, pero no pensemos que eso ocurrirá en las próximas elecciones y con el próximo gobierno, si no se renueva totalmente el sistema vigente.
Agosto 2002
14. Asociación de Ideas

Siempre admiré de Paul Cézanne ese recurso utilizado en muchos de sus paisajes: el de pintar una especie de veladura transparente que emparenta los colores y le da, a cada obra, esa magia tan particular.
Muchos años después, al recorrer con el gran pintor argentino Ricardo Marcángeli parte de la costa del Mediterráneo y al caminar una plácida tarde por los alrededores de Les Ulises (un pequeño pueblo cercano a París), vimos que la famosa "veladura" de los cuadros estaba ahí, frente a nuestros ojos, formando parte del paisaje real...
Con su talento colosal, Cézanne simplemente había pintado lo que veía...
Del mismo modo, los europeos maravillados con el realismo mágico y la fantástica literatura de los autores latinoamericanos, al viajar por estas latitudes seguramente entenderán que la genialidad de los macondos de García Márquez o las caras historiadas de los malevos borgesianos, simplemente residía en describir con oficio y arte lo existente.
Pero ahora, las palabras están "gastadas", y ya no hay texto que conmueva en este zapping de información anárquica en que se ha convertido nuestra vida. Entonces, no hay manera de explicar lo que está pasando y lo que se ve todos los días en este confín del mundo, de modo que quien lea logre entender la intensidad y las consecuencias de lo que se dice o escribe sobre nuestro país.
Intentemos de todas maneras describir y vincular por asociación de ideas, imágenes, reflexiones y sentimientos que insisto, necesariamente se han de asimilar de modo distinto si uno está en Argentina o en el extranjero.
Convengamos en que debe ser difícil alcanzar a comprender cabalmente la magnitud del desastre nacional desde geografías distantes donde la justicia es respetable y respetada, los servicios funcionan, hay seguridad, las leyes se cumplen, y uno puede tener un proyecto de vida y planificar su futuro.
Iniciemos entonces el alocado viaje de la asociación de ideas:
- Después de una mañana agotadora y a pesar del cansancio, me trasladé de Belgrano al microcentro hasta llegar a un sitio que si los argentinos tuvieran encendido el fuego del patriotismo, seguramente lo considerarían y cuidarían como lo que verdaderamente es: un lugar sagrado. Sin embargo, más allá del esfuerzo de los empleados, y fruto de la escasez presupuestaria, es otro deteriorado ámbito más de este país que sigue a la deriva.
¿De qué lugar hablo? ¿Dónde estoy?
En la sala de lectura del Archivo General de la Nación, en el cuarto piso de un señorial edificio que da a la calle Alem.

- Alem... Leandro Alem, el fundador del Partido Radical, el argentino más popular, el más querido y respetado por el pueblo. El 1° de julio de 1896, camino al Club del Progreso se descerrajó un tiro en la sien. Un complejo de causas políticas, económicas, sentimentales y de salud, conformaron esa "montaña" que lo volteó después de luchar lo indecible. Dejó cartas para los amigos: “Para vivir estéril, inútil y deprimido es preferible morir. Sí, que se rompa, pero que no se doble”

- Doble, doblemente defraudado, por cierta gente y por el gobierno, René Favaloro, el creador de la técnica del by-pass, el argentino más popular, el más querido y respetado del pueblo, el 29 de julio de 2000, en su departamento se descerrajó un tiro en el pecho, a la irónica altura del corazón. Un complejo de causas políticas, económicas, sentimentales y de salud, conformaron esa "montaña" que lo volteó después de luchar lo indecible. Dejó cartas para los amigos : “Ya he vivido lo suficiente” “En este último tiempo me he transformado en un mendigo. Mi tarea es llamar, llamar y golpear puertas para recaudar algún dinero que nos permita seguir con nuestra tarea”

- Dentro de la tarea que me impuse en esta voluntad de quemar las naves y contribuir con mi granito de arena en la refundación de Argentina, quise recurrir a las fuentes, a los orígenes. Por eso estoy en el Archivo General de un país que se cae a pedazos...
Ante mis ojos, en mis propias manos, tengo ahora nada menos que los manuscritos originales de Manuel Belgrano en los que consigna la creación de la bandera nacional...
A ver si nos entendemos, querido lector…
Estoy diciendo, que tengo en mis manos unas hojas amarillentas escritas hace 190 años por un argentino de carne y hueso que poseía un fervor patriótico, unas ilusiones y una convicción que me provocan sentimientos encontrados: emoción, vergüenza, admiración...
En su arenga a la tropa en Jujui, cuando enarbola la bandera oficialmente por primera vez el 25 de mayo de 1812, habla de la patria, y habla de usted y de mí, porque dice que todo lo hacen por "la posteridad".
Ese paño axul celeste y blanco “que jamás sería atado al carro triunfal de ninguna nación extranjera”, era el símbolo del esfuerzo y la decisión de forjar una nación libre y soberana...

- Libre y soberana... Liberación o dependencia... Hace más de treinta años, Perón lanzó la lapidaria frase: "El año 2000 nos encontrará unidos o dominados"
¿Dominados? ¿Quién nos marca las pautas de lo que el país tiene que hacer? ¿El Presidente?
¿Acaso la intervención militar es la única manera de dominar y manejar a un país extranjero?
¿Quién está indicando en estos momentos qué leyes debe votar el genuflexo congreso nacional?
¿Latinoamérica será un socio igualitario en un futuro mercado común continental o en realidad es y será simplemente considerado como "el patio de atrás"?
Recuerdo cuando de vacaciones en el viaje de regreso desde el Disney's Polynesian Resort Hotel hasta el aeropuerto de Orlando, el conductor del vehículo que nos transportaba a mí y a mi familia (un cubano americano absolutamente consustanciado con el american way of life), me dijo contundentemente en un pasaje de nuestra conversación: ¿-Y tú te crees, chico, que si los Estados Unidos necesita la Patagonia, no la va a obtener de la manera que sea?
¿Unidos? Hace varias semanas que los medios de comunicación sólo se concentran en el aquelarre de la furibunda interna peronista, que ratifica una vez más aquella irónica y lúcida admonición de Jorge Luis Borges. "Los peronistas son incorregibles".
Rodríguez Saa, ("El Adolfo"), no duda en mezclar la Biblia con el calefón, con tal de "sumar voluntades": el ex - carapintada Aldo Rico, Hugo Moyano, Castells, y el que sea, reeditando para la olvidadiza memoria de muchos argentinos aquél nefasto pacto militar-sindical de los ochenta...

- Más de ochenta escuelas privadas han cerrado sus puertas en Buenos Aires desde que comenzó la recesión. Y salvo las que tienen algún tipo de apoyo económico externo, las restantes también están condenadas a desaparecer. Este es uno de los indicios más impresionantes de la caída de un país. Y los gobernantes no mueven un pelo por impedir que sigan desapareciendo escuelas.

- Impresionantes son las aseveraciones de la pitonisa de la economía global, Anne Krueger (¿familiar de Freddie Kruger?) cuando dice que "el Mercosur debe abrirse o desaparecer", que "los argentinos deben acostumbrarse a tener un ingreso per cápita como el de los demás países latinoamericanos", y que "deben acostumbrarse también a sufrir por no haber pagado sus deudas".
- Deudas hemos tenido desde el momento mismo de nuestro nacimiento como país... Nuestra independencia nacional fue prácticamente de la mano de nuestra dependencia económica. La actual deuda externa incrementada con la graciosa incorporación a la deuda pública de la deuda privada que numerosas sucursales argentinas de empresas extranjeras tenían con sus respectivas casas matrices, creció desde la época de la dictadura militar al presente, veinte veces... no obstante haberse pagado ya veinticinco veces...

- Veinticinco millones de argentinos estén por debajo de la línea de pobreza. Y como las palabras están gastadas, conviene precisar que eso tiene múltiples lecturas: niños que mueren a razón de cuatro por hora, enfermos que no pueden comprar medicamentos, medicamentos que no se consiguen, desabastecimiento de remedios oncológicos, para el AIDS e insulina, y la aparición de todos los fantasmas que trae aparejada la pobreza: incremento de patologías como el cólera y la tuberculosis, desnutrición y hambre.

- El hambre es inadmisible en el país de las vacas y el trigo, pero como decía Yupanqui, "las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas".
Todos los días a las 10 de la noche, en la Plaza de Barrancas de Belgrano, casi dos centenares de personas reciben su única comida diaria, preparada con el afecto y solidaridad de escuelas, voluntarios, una sinagoga y gente del barrio. En otros lugares de Buenos Aires, los que no tienen esa posibilidad, revisan las bolsas de basura en busca de algo para comer, y muestran en su miseria, la parte débil del eslabón y los efectos deletéreos de la globalización neoliberal.

- La globalización neoliberal no sólo muestra la debacle de Argentina, tratada como a un leproso: profundiza el vínculo con Chile y auxilia económicamente a Brasil y Uruguay para "que la enfermedad no se propague"
No solamente han sido estafados los ahorristas argentinos avasallando nuestra Constitución. También fueron estafados en USA quienes confiaron en el grupo energético Enron y se perjudicaron por el ocultamiento de información por parte de su auditora Anderson, o por la caída de Worldcom, o por las maniobras y/o actividades non sanctas de corporaciones como Xerox, AOL, Time Warner, Johnson & Johnson y Vivendi.
Está claro que el mantenimiento a ultranza de las políticas neoliberales implica un desprecio hacia los países emergentes y sus derechos constitucionales.

- El desprecio con que estamos siendo tratados los argentinos, pagando el pato justos por pecadores, es entendible si quien lo manifiesta es alguien acostumbrada a leer la realidad a partir de las estadísticas ("Si una persona come cuatro comidas al día, y otra ninguna, su resultado son dos personas que comen dos veces al día"... )
En Argentina hay corruptos, pero no todos somos corruptos. Es más: Krueger debiera saber que la inmensa mayoría de los argentinos nos negamos a tener el destino de ser eternamente un país periférico, emergente y subdesarrollado como ella pretende.
Nuestro país fue durante décadas, un faro de cultura. Con su presencia protagónica iluminó al mundo de habla hispana.
En medio de esta debacle a la que nos han llevado miles de corruptos de adentro y de afuera, al haber tocado fondo, está llegando el momento de hacer tronar el escarmiento.
Que no se confundan los indignos de adentro y de afuera. Somos un pueblo manso, pero no un pueblo estúpido.
La cordura enseña que lentamente el cambio de avecina, sin agresiones ni violencias.
La toma de conciencia popular presenta dos posibilidades a mi entender igualmente válidas y que apuntan a un mismo objetivo: refundar el país, derrotar a los corruptos, desarticular a las corporaciones enquistadas en el poder, dotar de transparencia a la política y al ejercicio de la función pública, establecer mecanismos de control de gestión de nuestros empleados los gobernantes, desburocratizar y reducir a su mínima expresión las "plantas permanentes" de municipios y gobernaciones, hacer como propugna Mempo Giardinelli "una Conadep de la corrupción", y fundamentalmente poner como ejes de la transformación al trabajo, la educación y la seguridad.
Bienvenidas sean pues las nuevas fuerzas políticas conformadas por gente nueva que esté dispuesta a cambiar el sistema luchando desde dentro del mismo con honestidad, transparencia y con candidatos que hayan pasado previamente por una escuela de dirigentes y den una sobrada muestra de valores cívicos.
¿Cuáles son entonces los caminos válidos para eliminar este sistema corrupto?
Unos piensan que desde afuera, otros piensan que desde adentro.
Unos quieren que se vayan todos y pugnan por empezar de cero exigiendo la caducidad de todos los mandatos.
Otros piensan que hay que hacer cuña y luchar desde adentro para defenestrar a las corporaciones enquistadas en el poder, porque entienden que las ratas nunca van a abandonar el queso y nunca van a salir de su guarida si se las combate solamente desde afuera.
Este sistema corrupto no da para más, y conforme se profundice la crisis, más cerca estaremos de esa instancia refundacional de nuestro querido país.
Argentina es maravillosa, la mayoría de sus habitantes son honestos y están cansados de falsas promesas y de ser avasallados en sus derechos.
Muchos compatriotas esparcidos por el mundo, trabajando en grandes empresas, investigando, dando su valioso aporte a las ciencias, las artes, la tecnología, el deporte, hacen profesión de fe de nuestros valores y son prueba palpable de nuestra capacidad individual y colectiva.
Sólo resta profundizar la toma de conciencia de nuestro rol soberano, seguir participando en las asambleas barriales, en las organizaciones no gubernamentales y en los nuevos partidos políticos abocados a diseñar seriamente propuestas que se deberán convertirse en leyes, y determinados a luchar sin descanso hasta eliminar la execrable corrupción que nos ha llevado a esta crisis terminal.
Sin prisa y sin pausa, sin violencia, debe llegar la hora de defender nuestros intereses comunes.
La hora de hacer entre todos los honestos, una nueva Argentina.
Setiembre 2002



-----------------------------------------------------------------------------



15. Caras y Caretas

Durante más de cuarenta años, de 1898 a 1939, una revista supo reflejar fielmente la realidad argentina de la época. Por ella desfilaron las personas y los personajes que signaron la vida de los argentinos. Me refiero desde luego a Caras y Caretas. Hagamos un repaso de las actuales “caretas” que tanto tienen que ver con nuestro triste presente y de las “caras” que pueden llegar a incidir para el logro de un digno futuro nacional en un mundo más equitativamente globalizado.


CARETAS
Raúl Ricardo
Depositario inicial de la esperanza de un nuevo país, inició lo que sería un nueva era sustentada en el discurso ético, y en la definición de la democracia como aquella forma de gobierno que “con la democracia se educa, se cura y se come". Dicha definición es la prueba palmaria de que lo que hemos tenido los argentinos en los últimos veinte años no ha sido una democracia, ya que no sólo no se educa, no se cura y no se come, sino que tampoco hay justicia, y la seguridad física de personas y bienes tampoco existen.
Desde el advenimiento de "esta" forma de gobierno mal llamada democracia, los argentinos vivimos bajo el control de corporaciones prebendarias y corruptas que se complementaron, autoprotegieron y auto enriquecieron a costa del deterioro de la calidad de vida de la gente.
Alfonsín no pudo con la corporación sindical, no pudo con la corporación carapintada, y su discurso ético se desdibujó en los hechos en contubernios y pactos espurios con la oposición, constituyéndose en uno de los referentes más conspicuos de otra corporación: la de los políticos, que aún hoy se revuelca en el fango de la corrupción, y se niega a abandonar el poder, desoyendo el "que se vayan todos", intentando reciclarse o maquillándose con afeites y cosméticos que la muestren distinta, aunque en realidad detrás de la nueva pátina sigue siendo tan indeseable como siempre.
Con una furibunda hiperinflación, tuvo que irse por la salida de servicio antes de cumplir su mandato, aunque no dejó de tejer alianzas y pactos entre bambalinas, que posibilitaron entre otras cosas la continuidad en el poder de su sucesor en contra de lo legalmente preestablecido.
El paso por la política del adalid del discurso ético, terminó siendo una gran defraudación moral para todos en general, y en particular para los argentinos que se incorporaron a la política seducidos por su guitarra y con la idea de que se podía y se debía transformar las cosas desde adentro.

Carlos Saúl
Aprovechando ese estigma de las grandes mayorías de estar siempre tras la búsqueda mágica de un ser providencial, un padre magnánimo y benefactor que solucione todos los problemas individuales y colectivos, supo armar, desde el auto convencimiento, la imagen de líder mesiánico a quien todos debían seguir porque "no los iba a defraudar".
Hartos del hermoso discurso del anterior presidente que sonaba bien a los oídos pero que en la práctica no se condescendía con la brutal hiperinflación y la falta de capacidad administrativa tan afín a los radicales, las masas populares lo siguieron a este hijo de la Rioja como al flautista de Hamelin, embelesándose los oídos con las melifluas melodías de "estamos en el primer mundo" y "un peso un dólar".
Mientras tanto, iban desapareciendo en manos de otros nuestras riquezas estratégicas: luz, gas, petróleo, ferrocarriles, telecomunicaciones, con el irrefutable argumento de que en nuestras manos daban pérdida. O sea que en vez de eliminar la corrupción estructural de la política y las reparticiones estatales para no ponerse en contra a la corporación sindical, se desprendió graciosamente de nuestros intereses nacionales primordiales, sin establecer, siquiera, mecanismos adecuados de auditorías y control de gestión.


Domingo Felipe
Otro gran ilusionista y prestidigitador económico, omnipresente en la historia reciente del país, ya que estuvo con todos: militares, peronistas y radicales.
Este personaje ha tenido actitudes muy interesantes, como la que tomó durante la dictadura militar al estatizar graciosamente la deuda privada, liberando de compromisos externos en miles de millones de dólares a empresas como Acíndar, Autopistas Urbanas, Bridas, Banco de Italia, Celulosa Argentina, Cogasco, Pérez Companc y Techint, y trasladando dicha deuda a los ciudadanos. El pragmático pelado “socializó” la deuda, e hipotecó la vida de la gente sin ponerse siquiera colorado.
La hiperinflación lo llevó (alentado por el FMI) a tomar la arriesgada medida de anclar el peso al dólar. Su “Plan” de Convertibilidad no era ningún plan, sino un mero anclaje de divisas sin ningún tipo de sustento que garantizara crecimiento sustentable.
Fue así que sin plan económico las empresas fueron desapareciendo, lo que trajo aparejado la disminución de las fuentes de trabajo.
Domingo Felipe fue el perfecto instrumentador local de una metodología impuesta desde afuera que favoreció la colocación de excedentes financieros internacionales, pero no para la radicación de industrias de base, sino para la fuga de capitales de locales y foráneos. Descansa actualmente en NYC, en mérito a su labor.


Horst, Anne, Paul y Hans
(Los “amigos” del Fondo y aledaños)
Simpático grupo de gente de mirada unidireccional y verba dispendiosa, habituada a escuchar sólo lo que le conviene y proceder en consecuencia con actitudes particularmente perversas.
Hans fue uno de los miembros del equipo de “notables” designado por el FMI que estuvo en Buenos Aires.
Como noble caballo que ve en una sola dirección a causa de sus anteojeras, su discurso denota el mismo desprecio hacia los argentinos que suele demostrar la germana Anne.
Las recientes palabras de Hans fueron muy edificantes: "La Argentina ha caído en la insignificancia por su propia culpa y, posiblemente, para siempre", sintetizando con admirable síntesis teutona un diagnóstico: "somos insignificantes" y una prospectiva: "siempre lo seremos".
Si quedara en algún lado algo de orgullo nacional, quizás la repulsa a sus palabras hubiera sido unánime, pero el nuestro es un país declinante que está "para el cachetazo".
El país es un boxeador que está groggy por la paliza que le propinaron las corporaciones corruptas de adentro y de afuera, y encima, estos nuevos asistentes provenientes de los organismos internacionales de crédito, intentan “despertarlo” zamarreándolo, pegándole más piñas y sopapos.
En su visión de piñón fijo, Hans seguramente hará oídos sordos de los argumentos pro-Argentina y anti-FMI de Joseph Stiglitz, el hombre surgido del riñón del poder económico pero ahora converso. Tampoco analizará que desde 1976 la deuda argentina aumentó 20 veces pero ya se pagó 25 veces, y mucho menos entenderá que buena parte de la misma es absolutamente ilegítima.
En tanto Argentina, la mejor alumna, la niña mimada por los dueños del poder mundial por cumplir al pie de la letra sus recetas durante los años noventa, hoy es "la peor de todas"...
De santa a meretriz.
De Margarita a Margot.

CARAS
Joseph Stiglitz
Dicen con razón, que no hay mejor defensor del aire limpio y peor enemigo del tabaco, que un ex-fumador.
Ex-economista en Jefe del Banco Mundial (del cual fue despedido en 1999 por osar poner el dedo en la llaga del establishment), experto en mercados con información asimétrica, Premio Nobel de Economía 2001, atribuye la crisis principalmente al sistema de tipo de cambio fijo y a la aplicación de las políticas contractivas recomendadas por el Fondo.
Joseph Stiglitz fue uno de los primeros en denunciar el reduccionismo perverso de atribuir exclusivamente la crisis argentina “al gasto desenfrenado y las políticas populistas, la mala administración y la corrupción política”. La opinión pública mundial está bombardeada con esta visión parcial de la realidad, que condena a todos los argentinos al oprobio mundial, sin hacer distingos entre honestos y deshonestos.
Stiglitz advirtió que exigiendo el corte de gastos a mansalva sin generar fuentes de trabajo ni estimular la producción y el consumo no llevaría a otra cosa que el colapso económico
"Si Argentina no hubiera privatizado, su presupuesto 2001 habría mostrado realmente un superávit". “En el centro de los déficit presupuestarios de Argentina no se encuentra el gasto excesivo sino la caída de la actividad económica, que llevó a su vez a un descenso de la recaudación impositiva”. “La políticas de tipos de cambio fijo que el FMI apoyó en Argentina, nunca funcionaron"
Otra de las causas del default fue –paradójicamente- que debido a las crisis financieras mundiales, Argentina -como “país emergente- se vio obligada a abonar tasas cada vez más altas a sus acreedores para “evitar el riego de default”



Jorge Ballesteros
Juez federal argentino que en julio de 2000 acuñó un concepto por demás interesante en el veredicto final de la investigación que se llevó a cabo sobre la deuda:"La deuda externa de la nación ha resultado groseramente incrementada a partir del año 1976 mediante la instrumentación de una política-económica vulgar y agraviante que puso de rodillas el país a través de los diversos métodos que tendían, entre otras cosas, a beneficiar y sostener empresas y negocios privados -nacionales y extranjeros- en desmedro de sociedades y empresas del estado que, a través de una política dirigida, se fueron empobreciendo día a día, todo lo cual, inclusive, se vio reflejado en los valores obtenidos al momento de iniciarse las privatizaciones de las mismas. Desde el año 1976 el país fue puesto bajo la voluntad de acreedores externos”

Carlos Calvo
Entre 1868 y 1896 este abogado argentino desarrolló y defendió con vehemencia absoluta la soberanía nacional. Dijo Calvo: “los intereses extranjeros y las inversiones foráneas deben estar incondicionalmente sujetas a las leyes nacionales, con prescindencia de las nociones extranjeras sobre la sacralidad de los contratos”. “Los Estados deben actuar en función de sus intereses tal como los perciben, aun si esto apareja el desconocimiento unilateral de las deudas”.
En su “Derecho internacional teórico y práctico” publicado a mediados del siglo XIX, desarrolla el principio de que “ningún gobierno debe apoyar en las armas, reclamos pecuniarios contra otro país”
Nos queda el consuelo que, al menos una vez, hubo un jurista argentino y patriota que se opuso con determinación a la prepotencia de los dueños del poder, y tuvo la valentía de defender soberanamente los intereses estratégicos de la Nación Argentina con los mismos argumentos que utilizaron en su momento los países soberanos del primer mundo.
Sigamos deleitándonos con los escritos de este abogado que tuvo el necesario nivel de testosterona: "A nuestros ojos, el carácter esencial de la soberanía de un Estado no reposa sobre su mayor o menor dependencia de otro, sino sobre la facultad que tiene de darse una Constitución y los de establecer sus leyes, sin la intervención de una nación extranjera."

Naom Chomsky
Para ratificar los asertos de Calvo, este lingüista del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), advierte: “Las agencias de inteligencia de EE.UU. predicen que la "globalización" (o sea la forma particular de integración económica neoliberal favorecida por los centros del poder) continuará, llevando a una creciente desigualdad y a un aumento de la volatilidad financiera. Una preocupación importante es la creciente brecha entre "los que poseen" y los que "no poseen," que también prevén como consecuencia de la versión de "globalización" basada en los derechos del inversionista. Esperan, razonablemente, que el resultado será la agitación entre una cantidad creciente de gente empobrecida en todo el mundo, que tendrá que ser controlada por la fuerza”

Eric Toussaint
Otro “demonio” para la visión de los centros del Poder Mundial, el belga Eric Toussaint, uno de los fundadores del movimiento a favor de la condonación de la deuda externa a los países en vías de desarrollo, comenta, con propiedad, cosas como estas: “Desde la eclosión de la crisis de la deuda en 1982, los flujos netos de capital se dirigen desde los países en desarrollo hacia los países ricos, y no a la inversa, como dicen, sin fundamento, los dirigentes de las instituciones financieras internacionales. Desde hace dos decenios asistimos a una transferencia neta masiva de riquezas hacia el norte rico. El mecanismo de reembolso de la deuda se ha sumado a otras calamidades preexistentes (intercambio comercial desigual, pillaje de las riquezas naturales y humanas, fuga de cerebros, repatriación de beneficios hacia las casas matrices, etc.) y las ha reforzado fuertemente. Desde 1982, el equivalente a varias decenas de planes Marshall, fue transferido por la población de los países en desarrollo a los acreedores del norte”
Toussaint sustenta su tesis de condonación de la deuda eterna de los países emergentes, citando precedentes históricos, como la anulación de la deuda del país de Paul O’Neill (EEUU) con Inglaterra, la deuda rusa de 1918, la deudas de guerra de Francia e Inglaterra, y la de buena parte de la deuda alemana en 1953, país de referencia de los simpáticos detractores de Argentina Hans Tietmeyer, Anne Krueger, y Horst Köhler.

Las caras del futuro
Las caras del futuro, aquellas con las cuales podemos alentar la esperanza de construir una nueva Argentina, son múltiples y variadas. Están la de los políticos que intentaron en la soledad de su cargo, luchar contra la corrupción estructural del poder y de los partidos políticos tradicionales, y entendieron que la única manera de vencer a las corporaciones es con poder. Con poder y consenso construido desde abajo hacia arriba.
Porque vieron que luchar aisladamente los ha llevado a ser neutralizados o directamente expulsados del sistema, como el caso de Patricia Bullrich cuando tuvo la valentía exigirle que presentara la declaración jurada de bienes a uno de los representantes de la corporación sindical.
Otros, como Reutemann, que sí lograron alcanzar la cuota de poder que les permitió consolidarse en su cargo, decidieron quedarse stand-by, a la espera de que surjan tiempos de aire puro y transparencia en el seno de los partidos tradicionales. Otro tanto Terragno, quizás una de la poquísimas figuras rescatables de un patético partido radical.
Desde fuera del sistema (más allá del cacerolazo de los ahorristas cuya vitalidad democrática surgió no porque les mancillaran los sentimientos patrióticos, sino porque les tocaron el bolsillo) la gente decente, el pueblo, este convidado de piedra a los tejes y manejes de los corruptos de adentro y afuera, está comenzando a tomar conciencia de su poder en cuanto que es el soberano de la nación.
Participar es la consigna.
Comprometerse, integrar organizaciones y redes solidarias, ONGs, asambleas populares, conformar nuevos partidos políticos, involucrase en la cosa pública.
Es decir, atacar a este sistema pseudodemocrático con ideas y propuestas, desde afuera o desde adentro del mismo, para que finalmente, en paz, en equidad, podamos tener en Argentina una verdadera democracia del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
Octubre 2002



------------------------------------------------------------------------------



16. La punta del ovillo


¿En dónde está la causa de nuestros males? ¿Por qué algunas sociedades funcionan y la nuestra no? ¿Estamos como estamos porque somos como somos? ¿En dónde está la punta del ovillo?
Les propongo el siguiente ejercicio: dibujemos sobre un papel un círculo. Luego dividámoslo por la mitad, con una línea horizontal a la altura del Ecuador, de modo que la misma separe el hemisferio norte del hemisferio sur.
Ahora hagamos lo siguiente: empecemos a marcar una cruz por encima o por debajo de dicha línea, por cada Premio Nobel de Ciencias (física, química, medicina y economía), que se haya otorgado desde 1901.
Si nos tomamos el trabajo de buscar en una enciclopedia o en internet quiénes fueron los galardonados, veremos que habremos dibujado cientos de marcas del Ecuador para arriba, y tan sólo tres por debajo: precisamente y para nuestro orgullo latinoamericano, las correspondientes a tres argentinos: Bernardo Houssay (1947, Medicina), Luis Federico Leloir (1970, Química), y César Milstein (1984, Química).
Ahora repitamos el mismo ejercicio, pero esta vez hagamos una marca por cada elemento creado por el hombre, que de algún modo ha sido un significativo aporte para el confort humano: medicamentos, anteojos, electrodomésticos, sistemas de comunicaciones, bicicletas, motos, automóviles, radiofonía, telefonía, televisión, aviones, ordenadores personales, etc.
Sin lugar a dudas, el resultado va a ser el mismo: cientos de equis aparecerán por arriba del Ecuador, y apenas unas pocas por debajo, si es que consideramos a la birome un invento argentino (aunque Ladislao Biro la patentó primero en Hungría, antes de escapar de los nazis y afincarse en Argentina). Podríamos poner el dulce de leche, cuya paternidad parece ser disputada por otros países del globo.
Podríamos poner al colectivo, invento de Di Césare y Castelvi, o a Luis Agote y el método de transfusión sanguínea, o podríamos defender a Quirino Cristiani como el primer hacedor de dibujos animados, pero de todas maneras, la cantidad de marcas será abrumadoramente superior en el hemisferio norte.
¿A qué se debe esta impresionante diferencia a favor del “norte”?
¿Será un problema genético el que nos diferencia? Desde luego que no.
Ya demasiados y oprobiosos desastres provocaron en la historia de la humanidad quienes pretendían afirmar la existencia de superioridades raciales o genéticas.
¿Será un tema climatológico?
De ningún modo, más allá que se dice que en los ámbitos de bajas temperaturas, la mente y el cuerpo están siempre hiperactivos so pena de congelarse, mientras que en ambientes muy cálidos el clima invita al descanso, la modorra y la siesta.
¿Entonces?
¿Por qué un argentino, cuando traspone la línea del Ecuador y se instala en el first world, se integra a una cultura diferente y es exitoso? Quizás en esta última pregunta está la palabra que puede ser una punta del ovillo. Y me refiero a la palabra “cultura”.
Desde luego que no vamos a definir en un escueto artículo un concepto tan abarcador y complejo como el de cultura, digno de más de un libro... pero sí es preciso definir algunos aspectos de los conocimientos, creencias, artes, moral, valores, costumbres, recursos, hábitos y comportamientos adquiridos por quienes integran la sociedad argentina, y que conforman la "cultura argentina".
Y como cultivo de tan extensa magnitud, los frutos de nuestra cultura son diversos y múltiples. Una faceta es la que se refiere a las manifestaciones del arte y la creatividad nacionales: aún en las peores épocas de oscurantismo y de acallar de conciencias, la cultura argentina siempre tuvo su primavera de la mano de nuestros artistas plásticos, dramaturgos, cantantes, cineastas, actores y actrices, músicos y bailarines, poetas y prosistas.
Más allá de los Borges y de los Piazzollas, sabemos que -genéricamente hablando- nuestro país siempre ha estado excelentemente representado, en todo el mundo, en el aspecto cultural.
Pero no es obviamente esta manifestación de la cultura la que puede explicarnos la causa de nuestra decadencia y de que ese futuro promisorio que soñaron nuestros patriotas fundadores siempre se postergue y se vea cada vez más lejano.
Al contrario. La cultura de nuestros artistas y creadores es una parte sustancial de lo poco que aún nos sostiene en pie como entidad nacional.
Aunque suene ridículo, muchos argentinos han aprendido con sangre que en un escenario corrupto, con corporaciones mafiosas enquistadas en el poder, quien es absolutamente honesto, lleva siempre las de perder.
Ejemplo: se estimula discursivamente en épocas preelectorales la inversión en educación, pero quienes dedican su patrimonio intelectual, afectivo y económico a la educación, quedan expuestos a leyes que, lejos de ampararlos, los someten a un estado de indefensión absoluta.
Las ridículas leyes laborales permiten por ejemplo, que un docente que teóricamente debe ser el adalid de la decencia y la honradez, se aproveche de la situación, e inicie asesorado por arteros abogados "demandas por despido" que sin dudas ganarán, y en las que lograrán sin necesidad de ocultarse el rostro con un pañuelo y esgrimir un arma de fuego (pero con idéntica impunidad), percibir cifras que quintuplican o hasta decuplican el monto que en un ambiente de verdadera justicia deberían recibir si hubieran sido realmente despedidos.

Otro ejemplo: el que cité en la no tan ficticia historia de Guillermo y Matías: quien cumple religiosamente con la ley abonando sus impuestos, teniendo a todo su personal como debe ser, es decir, “en blanco”, generalmente es quien, por ser buen pagador figura en los registros públicos, y es sistemática y literalmente perseguido por la AFIP (Administración de Fondos e Ingresos Públicos). Desde luego, los que trabajan en negro, los que llevan doble contabilidad y mienten sus ingresos, no sufren ese acoso del ente recaudador de impuestos. Lo más probable en el actual contexto argentino, es que los honestos se fundan, y los deshonestos sobrevivan y crezcan con sus empresas non sanctas.
El tercero: quienes confiaron en el país y pusieron sus ahorros en bancos nacionales y filiales argentinas de bancos extranjeros, fueron terriblemente castigados con el corralito y la pesificación (léase, que no sólo no podían retirar su propio dinero, sino que además, éste había perdido su poder adquisitivo).
Por el contrario, quienes siempre desconfían de los gobernantes de turno, siguen teniendo sus bienes a resguardo y en dólares en alguna cuenta de algún banco de Panamá, Bahamas, Suiza o las islas Caimán.
Irónicamente, no son pocos los que han llegado a la conclusión de que lo que entendemos por elementos no deseados de la cultura de los argentinos, en alguna medida son en realidad discutibles pero prácticas estrategias de adaptación para sobrevivir en un ámbito inhóspito, marcado por la corrupción de arriba, por un marco jurídico que no protege, y por políticos que se ocupan y preocupan por su crecimiento patrimonial y no por el bien común.
¿Qué lugar puede haber para la solidaridad en esta selva de todos contra todos?
Por fortuna, la solidaridad existe en ámbitos no gubernamentales, y eso es lo que sostiene a nuestra patria y ha impedido -hasta ahora- el estallido social.
Las ONGs, la caridad y la gauchada de los argentinos honestos ayudan a paliar el hambre. Sí, porque en la tierra de las vacas y el trigo hay hambre, y la pobre gente sin cultura y educación está a merced de los políticos clientelísticos que manejan a discreción los eufemísticamente llamados “Planes Trabajar”.
Esto es, dinero contante y sonante que se les da a los excluidos para que sigan al corrupto de turno, en vez de ser destinado a la producción, a la generación de trabajo, a la liberación de las miserias físicas y morales a la que es sometida la gente desocupada o de bajos recursos. Porque para tenerlos a su merced y alimentar con sus votos su continuidad en el poder, es menester mantenerlos ignorantes y pobres.
¿Cómo pensar un nuevo país, cuando cada olla que se destapa despide olores nauseabundos y no hay castigo a los culpables?
¿Cómo puede gestarse un cambio de raíz si los concupiscentes políticos que supimos conseguir siguen enredados en nuevas denuncias de corrupción, en tejes y manejes, en asignarse solapadamente nuevos ingresos, en posicionarse en eternas disputas preelectorales para reciclarse y mantenerse en el poder?
En tanto, los que cumplen con la ley siguen llevando las de perder: O ven desaparecer su fortuna y patrimonio, sus empresas y bienes en manos de ávidos y usurarios bancos o prestamistas, o pierden el fruto de sus esfuerzos de toda la vida en inadmisibles corralitos, o terminan enfermándose en cuerpo y alma, inmolándose de mil maneras: como los que quedan en la calle, sin fortuna ni esperanzas, o como Favaloro.
Pero volvamos a la pregunta inicial. ¿En dónde está la punta del ovillo?
Está claro que esta enmarañada madeja tiene varias puntas. Una de ellas nos la proporcionó hace ya nada menos que cincuenta y seis años Jorge Luis Borges, en “Otras Inquisiciones”, cuando se refiere a “nuestro pobre individualismo”. Dice Georgie: "El argentino, a diferencia de los americanos del norte y de casi todos los europeos, no se identifica con el Estado. Ello puede atribuirse a la circunstancia de que, en este país, los gobiernos suelen ser pésimos..." "Lo cierto es que el argentino es un individuo, no un ciudadano". Aquí una punta del ovillo.
También Borges nos da en el texto de referencia (escrito en 1946), la segunda punta del ovillo: nuestra falta de orden y de organización. Cita -por caso- que en nuestra literatura se destacan las individualidades (Fierro, Moreira, Hormiga Negra, Don Segundo Sombra), mientras que en la literatura del “primer mundo” (por ejemplo Kipling, Kafka), lo que prima es la “vindicación del orden”. Con la fina ironía que caracteriza a nuestro máximo escritor, nos deja una frase que es más actual que nunca: “Sin esperanza y con nostalgia, pienso en la abstracta posibilidad de un partido que tuviera alguna afinidad con los argentinos; un partido que nos prometiera (digamos) un severo mínimo de gobierno”.
Ésta es otras de las puntas del ovillo, que explica porqué en el ejercicio propuesto con el que comienza esta nota, se ve la abrumadora presencia de los logros del primer mundo.
Esa punta del ovillo es una palabra clave para entender los porqués.
Y esa palabra es “método”.
Los anglosajones y los orientales son absolutamente metódicos y sistemáticos.
No es casual encontrar en los anaqueles de los bookstores yankees libros y libros que comienzan su título con las palabras: “How to...” (Cómo hacer esto, cómo hacer aquello)
El método, la sistematización, son un cachetazo de eficiencia a nuestra eterna improvisación.
¿Cómo no va a triunfar en el norte desarrollado, un argentino con su ingenio y creatividad, si no le queda más remedio que incorporar a su know-how, orden, método, educación, cultura y conciencia cívica?

Justicia, Justicia perseguirás
En uno de los cinco libros (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio), que conforman el Pentateuco cristiano (la Torá de los judíos), figura esta conmovedora frase: “Justicia, justicia perseguirás...”
Si no se respeta ni la letra ni el espíritu de la ley, no hay esperanza. Justicia para respetar la ley, justicia para verificar su cumplimiento. De una verdadera justicia surge el castigo a los culpables, surge la seguridad de vidas y propiedades, surge la base fundacional de una sociedad digna.
Pero a la Justicia hay que “perseguirla”, como se persigue la “verdad”; como se persigue la “rectitud”; como se persigue una buena educación. Y el pueblo -la gente- es quien debe perseguir que la justicia sea justa. Esa es la otra punta del ovillo.
Las corporaciones corruptas que nos dominan deben desaparecer, y para eso debemos tirar de todas las puntas del ovillo: necesitamos orden, necesitamos método, necesitamos ejercer activamente nuestro rol de ciudadanos abandonado este enfermizo individualismo, convenciéndonos definitivamente, a la luz de nuestra historia reciente, que si queremos hacer una nueva Nación, no existen las soluciones individuales si no hay previamente una solución colectiva.
Si los honestos son mayoría, si Menem y Rodríguez Saá -más allá de su presencia mediática- son más de lo mismo, ¿Por qué no alentar la posibilidad de que en lo que queda de aquí a las elecciones despertemos como sociedad de nuestro manso letargo y votemos a quienes encarnan la nueva política y garanticen este necesario cambio cultural con orden, eficiencia, transparencia, educación, justicia y culto del civismo?


-----------------------------------------------------------------------



17. La línea y la entrelínea

Seguramente usted recordará “The Sting”, aquél excepcional película de gangsters, timadores y vivillos dirigido por Roy Hill y protagonizado por Paul Newman y Robert Redford en 1973, y con un guión brillante, perfecto, escrito por David Ward.
No por nada “El Golpe” (así fue retitulado en Argentina), recibió siete Oscars, incluído el destinado a la Mejor Película.
El espectador desprevenido es atrapado por la trama, y recién al final, se llevará la sorpresa de que nada era como uno había creído; que la realidad era otra, totalmente distinta.
Que los supuestos enemigos eran amigos, los amigos, enemigos, que todo era fingido, que lo que parecía ser una cosa, era otra totalmente diferente.
Argentina, desde tiempo inmemorial, es uno de los lugares del planeta donde historias como estas, que parecen una cosa y son en verdad otra, se repiten permanentemente.
Aquí, en el confín del mundo, el síndrome “The Sting” es moneda corriente. Obviamente para que esto suceda, se requiere el protagonismo constante de los medios de in-comunicación argentinos.
La abrumadora mayoría de los medios orales, escritos y televisivos son el primer y -quizás- más importante ejemplo de este síndrome que muestra las cosas como no son.
Al igual que en la película, todos los lectores, televidentes y oyentes se “comen” las noticias que reflejan la supuesta “opinión pública”. Pero la realidad es otra. La gente es manipulada por la “opinión publicada” por dichos medios.
Una cosa son las historias que nos cuentan, las noticias que nos fabrican, la información mendaz que otros pagan para que salga editada, y otra cosa muy distinta es la verdad. Los ejemplos abundan, para los escasos argentinos que no ingieren mansamente la carne podrida que nos venden, porque saben leer entre líneas.
Veamos pues.

La Línea:
“Nuestro país corre el serio riesgo de convertirse en un basurero nuclear, violando expresamente la Constitución Nacional”. “Greenpeace alerta a la ciudadanía contra este acuerdo espurio con Australia que está a punto de aprobar el Congreso y que llenará a la Argentina de basura radiactiva”, “Víctor Heredia, Cecilia Roth, Marta Maffei y Pedro Aznar le dicen NO a la basura nuclear”
La Entrelínea:
“No hay que permitir que Argentina tenga desarrollos tecnológicos de excelencia, y menos que tenga emprendimientos con alto valor agregado. La presencia de Argentina como proveedora de reactores nucleares lesiona los intereses económicos de los actuales proveedores como Francia y otros países del primer mundo.
Entonces, los países interesados en proveer estos servicios, financiemos por alguna vía no convencional a los grupos antinucleares de Australia y Argentina como Greenpeace, para que hagan ruido de modo tal de sacar del medio a Argentina en las licitaciones de alta tecnología. Hay que impedir que Argentina produzca y exporte productos con alto valor agregado. Argentina debe ser exclusivamente un reservorio productor de materia prima”.

La Línea:
Programación de la TV Argentina: Video Match, Indomables, Rebelde Way, Son Amores, Intrusos, Zap TV, Entre Moria y vos, etc.
La Entrelínea:
“Un pueblo inculto, ignorante y mediocre, es muy fácil de dominar”

La Línea:
“Hay que terminar con los bolsones de corrupción, con esa fatídica corrupción estructural causa de nuestros males” “La consigna que nos conducirá al progreso es privatizar, privatizar, privatizar” (1989)
La Entrelínea:
La corrupción en las empresas del Estado existía porque no había ningún mecanismo serio de control.
En vez de combatirla de la mano de la Ley, Argentina fue despojada por venta, concesión o desmantelamiento de todos sus emprendimientos estratégicos vitales, que son los que dan entidad a una nación soberana: Administración General de Puertos, Aerolíneas Argentinas, Alcalis de la Patagonia, Altos Hornos Zapla, Area Material Córdoba (Aviación), Astilleros Domecq García, Caja Nacional de Ahorro y Seguro, CAPESA, Carboquímica Argentina, Centrales Térmicas de Agua y Energía, Cooperativa La Cordillerana de San Juan, Dirección Nacional de Fabricaciones Militares (varios establecimientos), EDCADASSA, ELMA, ENTel, Fábricas Militares de Acido Sulfúrico y de Tolueno Sintético, Ferrocarriles Argentinos, Gas del Estado, HIDRONOR, INDUCLOR, Intercargo, Medios de Comunicación, Monómeros Vinílicos, Petroquímica Gral. Mosconi, Obras Sanitarias de la Nación, Petropol, Petroquímicas Bahía Blanca y Río Tercero, Polisur, SEGBA, SOMISA, TANDANOR, Y.C.F. e Y.P.F.
La entrelínea nos dice que:
Prácticamente perdimos la industria aeronáutica.
La industria automotriz es hoy, una armaduría en decadencia que sólo en una estructura de país soberano podría resurgir.
Teníamos un desarrollo espacial autónomo y de excelencia: El misil Cóndor era un vector de alta sofisticación que podía colocar en el espacio todo tipo de carga, desde bélica hasta para comunicaciones.
El proyecto Cóndor fue desmantelado, y sus partes inteligentes fueron llevadas por orden del gran país del norte y obediencia de las autoridades de un país bananero sometido con discutible orgullo a la humillante estrategia de las "relaciones carnales".
¿Qué tratamiento hubiera recibido en un país soberano y que defiende sus intereses estratégicos, la decisión de un presidente que entrega a otro país sus secretos de estado de semejante envergadura? ¿Qué otra cosa que lo que debe derivar de un juicio por alta traición a la patria?
- En los astilleros Domecq García, con tecnología alemana y argentina, con argentinos altamente capacitados en todos los aspectos constructivos (soldadura, armado, etc) se comenzaron a construir, en la década pasada submarinos de gran nivel que, rápidamente, encontraron interesados en su compra, como Taiwan.
La planta fue totalmente desmantelada.
Hoy, sólo queda un galpón como mudo testigo de la ignominia.
Luego del sistemático desmantelamiento de la industria argentina de excelencia (que se diseñó y ejecutó durante los noventa), INVAP es una de las escasas empresas que quedan en pie.
No sólo durante el menemato desaparecieron miles de PyMes y empresas de todo tipo, sino que también se hicieron desaparecer aquellos emprendimientos de gran jerarquía que marcaban la diferencia entre lo que significa ser un país periférico o un país de “primer nivel”.
INVAP -la empresa furibundamente atacada por los ignaros de buena fe de Greenpeace-, fue creada en 1976 por convenio entre la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) y el Gobierno de la Provincia de Río Negro, y es una empresa que responde a las más exigentes normas de calidad (ISO 9001), y da trabajo a más de 700 personas, muchas de las cuales son expertas en el desarrollo de alta tecnología.
Lleva más de veinticinco años gestionando proyectos innovadores que nada envidian a los realizados por países soberanos del primer mundo.
Sus instalaciones son absolutamente seguras.
Fabrica equipamiento para automatización industrial, equipos médicos de cobaltoterapia, y está capacitada para el desarrollo y la exportación de instalaciones nucleares confiables.
También está calificada por la NASA para la realización de proyectos espaciales, y capacitada para el diseño, construcción, ensayo y operación de satélites.
Todos estos logros deben enorgullecernos a los argentinos. Pero como nos movemos por la “opinión publicada”, y somos corderitos adocenados e ignorantes que seguimos obedientemente los dictados de los financiados artesanos de la letra impresa y la palabra, desconocemos esto y salimos decididos desde nuestro desconocimiento, levantando la bandera de "¡No a la basura nuclear en Argentina!"

La Línea
“Chile acaba de firmar un convenio con la Comunidad Europea, mediante el cual ya es considerado como país asociado al Mercado Común, como miembro pleno para el intercambio global”.
“La organización no gubernamental Transparencia Internacional, con sede en Alemania, ha publicado un listado del grado de corrupción en más de cien países de todo el mundo. El país más transparente de América Latina es Chile, quien se encuentra en un nivel similar al de EE.UU.”
“En dicho ranking, es por demás evidente la relación directamente proporcional que existe entre la corrupción, la pobreza, y la falta de desarrollo de los países emergentes”
La Entrelínea:
Chile crece sin pausa y se ha posicionado excelentemente en un mundo globalizado porque tiene un proyecto de país, porque los chilenos son patriotas, y porque han sabido frenar y eliminar sustancialmente la corrupción, al entender precisamente que el principal antídoto contra ella es la conciencia cívica, la identidad nacional, el amor a la patria. Ningún chileno piensa en abandonar su país, y si se va, es en viaje de negocios, para crear nuevos mercados.

La Línea:

“En un estudio de la deuda externa argentina, el Juez Ballestero detectó mas de 470 ilícitos en los actos de endeudamiento”. “En 1981, Domingo Cavallo, como presidente del Banco Central, dispuso que el Estado se hiciera cargo de la Deuda Externa de las empresas privadas, decisión que fue posteriormente optimizada en 1985 por José Luis Machinea quien siendo presidente del Banco Central asumió por dicho banco el pago de los deudores privados y pactó como jurisdicción en caso de litigio, los tribunales de Londres y Nueva York”.
“Las empresas privadas que hoy financian a las Fundaciones FIEL y Mediterránea representadas por López Murphy y Cavallo respectivamente, son las mismas que fueron beneficiadas con la estatización de sus deudas particulares”. “No existen registros contables de la deuda externa argentina, ni se conoce exactamente el destino de los fondos”
La Entrelínea:
La deuda externa argentina es lo que el país debe por pedir dinero prestado a los organismos internacionales de crédito a tasas y condiciones usurarias para financiar el sostenimiento de los países del primer mundo y para beneficiar en su mayoría al establishment local.


La Línea:
“No hay Proyecto de país”
“Menem y Rodríguez Saá son los candidatos con mayores posibilidades, en tanto Duhalde no logra perfilar un candidato que lo represente, después del poco crecimiento en las encuestas de De la Sota”
La Entrelínea:
Los medios de in-comunicación argentinos se han dedicado, en los últimos meses, a mostrar casi exclusivamente las bochornosas alternativas de la interna peronista.
De este modo, aunque sí hay gente que está trabajando seriamente en el diseño de un proyecto de país, no es tenida en cuenta ni figura en los medios, porque es más rentable mostrar las peleas Menem Duhalde, Rodríguez Saá - Menem, y/o Duhalde - Rodríguez Saá.
Mi única esperanza es la gente.
La gente que se quite el velo que le impide ver la realidad.
La gente que se harte de tanta televisión basura, de tanta política basura, de tanto plan trabajar que la sume en la dependencia clientelística, en el insulto a su dignidad.
La gente que se de cuenta de que en cada provincia donde hay chicos que se mueren de hambre, hay gobernadores, diputados y políticos con fastuosas mansiones, que a lo largo de dos décadas de supuesta democracia, han usufructuado el poder público para su propio beneficio.
Sólo el pueblo salvará al pueblo siempre y cuando no acepte mansamente lo que le quieren hacer creer, y aprenda definitivamente a leer entrelíneas..."
Diciembre 2002


------------------------------------------------------------------------


18. Año nuevo, política vieja

El nuevo año encuentra a Argentina con un cuadro por demás significativo desde el punto de vista de la política, fruto del descreimiento absoluto de la gente hacia los partidos tradicionales y hacia la clase dirigente.
Y cuando hablamos de clase dirigente, nos referimos a todos los integrantes de las corporaciones que nos gobiernan: sindical, política, empresarial, judicial, etc.
No debe sorprendernos por ello el grado de atomización existente, la fragmentación de los partidos mayoritarios envueltos nuevamente en el escándalo y en los que como consecuencia lógica, los presidenciables tienen a escasos meses de las elecciones, un magro porcentaje de intención de voto.
Los medios de comunicación argentinos se han ocupado casi exclusivamente en poner en escena la feroz interna justicialista, reflejando la disputa de grupos prebendarios en el que el ganador tendrá garantizado, de algún modo, un número importante de votos, conseguidos desde el clientelismo surgido por las dádivas que representan los irónicamente llamados plan “Trabajar", y plan “Jefes y Jefas de Familia", que no son otra cosa que un incentivo para la holgazanería, ya que reciben dinero sin esfuerzo por obtenerlo, en vez de destinarlo a la creación de fuentes de trabajo.
No es que los políticos no conozcan el dicho de Confucio "No me regales pescado, mejor enséñame a pescar", sino que saben en su pensamiento espurio, que este modo de denigrar la condición humana apelando al clientelismo que genera dependencia a cambio de futuros votos, es “más negocio”.
Nuestros abuelos europeos vinieron al país no en busca de "planes trabajar", sino a construir con sus manos un futuro para sus hijos, y dedicaron con sacrificio sus vidas al esfuerzo y a la labor cotidiana. Simplemente necesitaron reglas de juego claras, y no limosnas.
Hablemos claro: este proceso electoral es más de lo mismo, o quizás peor.
La corporación política actual se retuerce y recicla en sus estertores agónicos con el objetivo de mantenerse en el poder. Los partidos que polarizaron estos veinte años de supuesta democracia siguen brindando un espectáculo bochornoso: o la fraudulenta elección del candidato presidencial radical, o la ancestral pelea de los capomafia justicialistas.
La supuesta alternativa de "nueva política" representada por el ortodoxo López Murphy, es también en realidad más de lo mismo.
En su ambición cortoplacista, con el afán de constituirse rápidamente en una alternativa presidenciable, no hesitó en aliarse con partidos provinciales integrados por políticos y agrupaciones de dudosa ética.
"Recrear para el Crecimiento" es un partido nuevo por fuera, pero tan tradicional por dentro como el que más.
Las facciones de la vieja política no ven aún como enemigo potencial a los verdaderos hacedores de la futura Argentina, expresados en las corrientes de opinión representadas por las asambleas populares barriales, las ONGs (que sostienen la trama social del país con un accionar tan eficaz como encomiable), y los partidos en formación.
El gobierno transicional de Duhalde fue avalado por la Legislatura para una reforma política que no se hizo, ya que ni se eliminaron las listas sábanas, ni se implementaron claramente las elecciones de candidatos con internas abiertas.
Tampoco se sentaron las bases ni se preparó el camino para las tan necesarias reformas sindical, fiscal, judicial, y de los sistemas de salud y seguridad social.
Es imprescindible sentarse a pensar y desarrollar un proyecto de país, que tenga como eje y política de Estado a la educación, con el propósito de reeditar la gesta sarmientina que a partir de las escuelas, construyó un modelo argentino que fue referente cultural en el mundo de habla hispana durante décadas, y sentó las bases del surgimiento de Argentina, que potencialmente tuvo la posibilidad luego desperdiciada de estar entre las naciones más prósperas del mundo.
Pero desde luego, las apuestas a largo plazo no son "noticia", y los medios de prensa que se rasgan las vestiduras diciendo que "no hay proyecto de país", continúan sin dar lugar a propuestas serias como las que están elaborando organizaciones del tercer sector.
La estrategia de los argentinos que están participando por primera vez en política, es construir desde abajo el futuro poder de la Argentina.
La estrategia de los argentinos que trabajan desde afuera de la política, es también construir desde abajo un nuevo país, a partir de acciones concretas por la gente y para la gente.
Para ello, ambos consideran imprescindible motorizar una contracultura democrática que se oponga con determinación, con programas coherentes y con planes de acción adecuados, al contubernio de las corporaciones política, empresaria, sindical...
Con las banderas de honestidad, transparencia e idoneidad, muchos están trabajando para convertirse en severos auditores del futuro gobierno, de los ámbitos judiciales, del accionar sindical, de todos los espacios de poder que seguirán siendo tras las próximas elecciones, ocupados nuevamente por la vieja política corrupta.
Para no quedarse en la queja y pasar a la propuesta, las universidades son el apropiado marco para pensar la Argentina del futuro, y no son pocos los desarrollos prospectivos que analizan como deberá ser el país para el bicentenario de la Revolución de Mayo (2010), cómo la Argentina de 2020, y cómo la Argentina de 2030, compatibilizando tanto la calidad de las propuestas alternativas como la eficacia en su implementación.
Nuestro país tiene todo para salir adelante y retomar el camino de país creíble, desarrollado, organizado, sin esquemas populistas, en el que de una vez por todas el Orden y la Ley se respeten y se hagan respetar.
Todo es cuestión de tiempo...
Estamos asistiendo, en medio de estar crisis colosal que ha ingresado en el cuarto año de recesión, a una muerte y a un nacimiento. La muerte de la forma de hacer política para beneficio personal y de los grupos de poder, y el nacimiento de la manera correcta de hacer política, basado en la ética, la transparencia, la capacidad y en función de la defensa de los intereses nacionales, de nuestra soberanía y del bien común.
Lo importante es entender que estamos en las vísperas de un momento refundacional de nuestra nación. Sólo hay que esperar como en abril de 1810, "que las brevas maduren"...
¿Es necesario calificar a quienes hicieron desde el poder uso y abuso de la democracia en estos veinte años? Las consecuencias terribles de su accionar, de no pensar en el pueblo sino en sus bolsillos, se ve precisamente en sus “logros”: más de veinte millones de argentinos bajo la línea de la pobreza, nueve millones de los pobres en estado de emergencia sociosanitaria (indigencia), millones de niños neurológicamente discapacitados debido a la desnutrición crónica e irreversible que padecen…
La desnutrición inicia lo que podemos denominar con dolor, la "cadena de la vergüenza nacional”: bajo coeficiente mental, disminución de masa muscular, no-inserción laboral y marginación social. Esto deja el camino expedito a la explotación laboral, la delincuencia, la prostitución, la drogadicción, las enfermedades infectocontagiosas, la imposibilidad de educación y capacitación, y una alta tasa de natalidad (7 de cada 10 niños nacen en hogares pobres), que condiciona dramáticamente el despegue de Argentina para constituirse en un país distinto, e incrementan el círculo perverso compuesto por las carencias socioeconómicas y el clientelismo político implementado minuciosamente por un gobierno populista y seudo benefactor, oprobioso y deleznable.
Resulta inadmisible que por un lado Argentina sea per cápita el primer país de mundo productor de alimentos, y que por el otro lado los chicos argentinos se mueran de hambre o queden minusválidos por daño neurológico irreversible.
Para construir la nueva Argentina necesitamos muchas cosas, pero no todo es material.
A lo largo de décadas Argentina ha exportado al extranjero a uno de sus valores más preciados: el capital intelectual de los propios argentinos.
Nuestros compatriotas que ahora descollan en todos los ámbitos del primer mundo: empresarial, artístico, cultural, científico, deben saber que su patria los necesita para que aporten sus ideas y propuestas para refundar Argentina.
Gracias a los avances tecnológicos, ahora podemos estar comunicados.
Por eso es importante que tomen contacto con los nuevos movimientos políticos integrados por ciudadanos exitosos en su actividad profesional y privada, y que incursionan por primera vez en política.
Por eso es adecuado que se conecten vía e-mail no sólo con organizaciones no gubernamentales dedicadas a paliar el hambre de los chicos argentinos, sino también con aquellas que están pensando en la Argentina del futuro, y contribuyan con papers sobre las reformas a implementar y el modo de hacerlas, con documentos donde expresen cuáles son a su criterio los caminos a seguir para transformar nuestro país en una nación ética, digna, solidaria, y como siempre decimos, para que el sueño de los próceres que nos precedieron, de tener una nueva y gloriosa nación, algún día, en este nuevo siglo, se transforme en realidad.